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ZORTXOKO 2003
Practicar el sexo con regularidad antes de cumplir los 70 años reduce el riesgo de cáncer de próstata, especialmente entre los hombres que eyaculan una media de siete o más veces a la semana, según un estudio realizado por científicos australianos.
La investigación, que se llevó a cabo en colaboración con el Instituto Europeo de Oncología, la Universidad de Australia Occidental y la Universidad neozelandesa de Otago, demuestra que el riesgo de sufrir cáncer de próstata es «tres veces menor» entre los hombres más activos sexualmente, en comparación con los varones «que eyaculan menos de tres veces por semana», sobre todo cuando tienen entre 20 y 30 años.
Los científicos examinaron a más de 2.000 australianos, de los que cerca de la mitad padecía cáncer de próstata. El análisis de las respuestas daba a entender que los hombres que eyaculan con más frecuencia entre los 20 y los 50 años son menos propensos a desarrollar la enfermedad, y el efecto preventivo de la eyaculación es más notable entre los jóvenes que aún no han cumplido los 30.
Las conclusiones indican que las circunstancias en las que se produce la eyaculación -coito, por masturbación o durante el sueño- no tienen ninguna repercusión en los resultados. Según Graham Giles, responsable de la investigación, la relación entre la eyaculación y la prevención del cáncer de próstata puede tener dos explicaciones, y ambas se basan en la comparación del funcionamiento de la glándula prostática y la mamaria.
Las mujeres son más propensas a sufrir cáncer de mama cuando han tenido un bebé y no lo amamantan, dado que la glándula mamaria produce leche pero ésta queda estancada en los conductos.
Los hombres, al eyacular, hacen que los conductos se limpien de semen, un proceso que evita la acumulación de carcinógenos que pueden dañar las células de los conductos prostáticos. Existe una segunda explicación plausible: el embarazo hace madurar las células del tejido de la mama y, una vez que se ha producido la diferenciación de las células, éstas son menos susceptibles a sufrir un proceso cancerígeno; la misma evolución podría afectar a la glándula prostática.
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I. CONCEPTO.
La Próstata es una glándula que existe sólo en los varones, y se halla rodeando a la uretra (conducto a través del cual se elimina la orina) justo debajo de la vejiga.
Su tamaño es aproximado al de una avellana y su consistencia es duro-elástica.
Pesa, en un adulto normal, alrededor de 20gr. Forma parte del aparato reproductor masculino y su función es segregar nutrientes que conforman el liquido seminal, y mantienen la vitalidad espermática.
II. LA PROSTATA EN LA FUNCION SEXUAL.
La PROSTATA segrega un líquido alcalino claro, de aspecto lechoso que contiene ácido cítrico, calcio, fosfatasa ácida, una enzima coagulante y una profibrinolisina. Durante la eyaculación, la glándula prostática se contrae de manera simultánea con las contracciones del conducto deferente y vesículas seminales, de manera que el líquido fluído y lechoso de la glándula prostática se une a la masa del semen.
Semen: El semen que es eyaculado durante el acto sexual masculino, incluye los líquidos del conducto deferente, vesículas seminales, glándula prostática y glándulas mucosas, en especial las bulbo-uretrales.
La mayor parte del esperma está formado por líquido vesicular seminal (alrededor del 60%), el último en ser eyaculado, que sirve para mandar a los espermatozoides fuera del conducto eyaculador y de la uretra.
III. ALGUNOS DE ESTOS SINTOMAS PUEDE SER UNA CAUSA DE ENFERMEDAD DE LA PROSTATA.
a) Una urgente necesidad de orinar.
b) Se esfuerza para empezar a orinar.
c) Un chorro de orina débil y entrecortado.
d) Despertarse para orinar más de una vez por noche.
e) Micciones frecuentes durante el día (antes de que hayan pasado dos horas desde la última
vez que orina).
IV. CONTROL Y PREVENCION DE LA PROSTATA.
Muchos hombres de más de 50 años de edad, sufren problemas urinarios que mantienen en secreto, porque los consideran parte inevitable del envejecimiento y se acostumbran a convivir con ellos. El problema que comparten suele estar relacionado con enfermedades de la próstata, ya que afectan a más del 50% de los hombres mayores de 50 años y casi la totalidad de los mayores de 80 años.
CEMER le recomienda:
Una consulta temprana al UROLOGO es la conducta más efectiva para lograr la prevención y la detección precoz de las enfermedades de la PROSTATA.
Un diagnóstico precoz permite mayores alternativas de tratamiento y en el caso de la Hiperplasía Prostática Benigna (HPB), por ejemplo, posterga o evita una intervención quirúrgica.
Si usted es mayor de 50 años, ya tiene el primero de los síntomas.
V. LAS ENFERMEDADES DE LA PROSTATA.
Las tres enfermedades de la PROSTATA que más frecuentemente la afectan son:
* Hiperplasia Prostática Benigna (HPB).
* Prostatitis.
* Cáncer de Próstata.
Como pueden manifestarse con algunos síntomas en común, es preciso identificarlas para tratarlas adecuadamente.
1) HIPERPLASIA PROSTATICA BENIGNA (HPB).: Es el agrandamiento de la glándula PROSTATICA, que puede llegar a alcanzar el tamaño de una manzana. A medida que se agranda, comprime la uretra, obstuyendo el flujo de la orina. Como resultado, la vejiga debe realizar un trabajo mayor para poder vaciarse. La HPB, se desarrolla a partir de la edad media de la vida, alrededor de los 50 años, y su incidencia aumenta significativamente con el transcurso del tiempo.
SINTOMAS: La HPB, puede ser asintomática o presentarse con manifestaciones tales como: aumento de la frecuencia urinaria, dificultad para comenzar o terminar la micción, sensación de que la vejiga nunca se vacía del todo y necesidad de orinar varias veces por noche. Como esta enfermedad puede no dar síntomas llamativos y sin embargo estar muy avanzada, los especialistas coinciden en que el primer indicio de agrandamiento prostático es haber cumplido los 50 años. La HPB, no es cáncer y no conduce al cáncer. Pero un hombre puede tener ambas condiciones al mismo tiempo. Por eso es importante consultar regularmente a su médico Urólogo.
2) PROSTATITIS: Es una infección bacteriana de la PROSTATA, que tiende a aparecer en los hombres, generalmente de 25 a 40 años. Puede ser aguda o crónica y habitualmnte está asociada a infecciones de la uretra.
SINTOMAS: Los síntomas más frecuentes de la Prostatitis son: fiebre, dolor perineal, aumento o disminución del deseo sexual, y alteraciones miccionales tales como emisión frecuente y/o dolorosa de la orina.
Estos últimos son compartidos por el cáncer y la HPB.
3) CANCER DE PROSTATA: Esta enfermedad es poco común en los hombres menores de 50 años y su frecuencia se incremento con la edad. El cáncer de PROSTATA, segun investigaciones en los EE.UU., ocupa el segundo lugar luego del cáncer de pulmón entre los tipos de cáncer con mayor índice de mortalidad.
SINTOMAS: En sus estadíos iniciales, el cáncer de PROSTATA es usualmente asintomático. Una vez aparecidos los síntornas es difícil lograr a través de ellos un diagnóstico diferencial entre cáncer e hiperplasia prostática benigna, de modo tal que para poder realizarlo el Urólogo se vale del examen físico (Tacto Rectal) y de estudios complementarios. El diagnóstico de certeza requiere de un estudio citológico (Biopsia Prostática).
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Si la próstata aumenta de tamaño, como ocurre en la HBP, puede estrechar la uretra parcial o completamente. Puede experimentar entonces los síntomas molestos típicos de la HBP, como por ejemplo, un chorro urinario débil, una necesidad intensa y repentina de orinar y la necesidad frecuente de orinar, especialmente por la noche
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Espera vigilante
En ocasiones, los síntomas de la HBP permanecen en niveles tolerables durante un periodo indefinido de tiempo. Su médico puede recomendarle un periodo de espera vigilante. Si está de acuerdo con este enfoque, el médico evaluará sus síntomas inicialmente y a continuación realizará comprobaciones de forma regular.
Esta estrategia de seguimiento le permite ver si los síntomas empeoran con el paso del tiempo, y a su médico identificar cualquier cambio que pudiera indicar la necesidad de un tratamiento añadido.
Aunque es raro, algunos varones que optan por la espera vigilante no pueden orinar antes de la evaluación siguiente, mientras que otros desarrollan infecciones o hemorragias. Por lo tanto, es importante que se mantenga en contacto con su médico y le informe de cualquier cambio que experimente, aunque la próxima cita esté muy lejos.
Procedimientos de evaluación
Si tiene síntomas de HBP como micción con esfuerzo, chorro urinario débil o necesidad de orinar con frecuencia durante el día o después de acostarse, hay una serie de pruebas y procedimientos específicos que puede realizar su médico para valorar de un modo más adecuado su trastorno.
Historia médica
Cuando consulte a su médico debido a los síntomas urinarios, le hará algunas preguntas sobre su historia médica que tienen especial relación con el estado de su próstata. Se refieren al estado general de salud, a los fármacos que está tomando y a las intervenciones quirúrgicas que le han realizado previamente. Asegúrese de responder a todas las preguntas del médico con honestidad y precisión. ¡Su salud puede depender de ello!
Exploración física
Cuando acuda a su médico por los síntomas de HBP, le realizará una exploración física que incluya un tacto rectal (TR). El TR, en el que el médico introduce un dedo provisto de guante en el recto y evalúa la próstata palpándola a través de la pared del recto, se realiza para valorar el tamaño, la consistencia y la forma de la próstata. En muchos casos, las alteraciones provocadas por el cáncer pueden detectarse también con el TR.
Análisis de orina
Cuando el médico evalúe los síntomas urinarios, puede solicitar al laboratorio un análisis de su orina. El objetivo es determinar el estado global de salud de sus vías urinarias comprobando si existe alguna anomalía en la orina, como sangre, proteínas o leucocitos.
Es importante hablar con el médico sobre el significado de los resultados de todas las pruebas cuando estén disponibles.
Análisis de sangre
Cuando acuda a su médico por los síntomas de HBP, puede que le extraiga algo de sangre para ayudar a valorar su estado general de salud. La salud de sus riñones tiene una importancia especial cuando presenta síntomas urinarios, y el nivel de creatinina sérica es un indicador muy útil del funcionamiento de sus riñones.
El nivel de antígeno prostático específico (APE) es otra prueba sanguínea que puede ayudar a su médico a evaluar la salud de su próstata. Sin embargo, no es un indicador absoluto de HBP ni de cáncer de próstata.
Es importante que su médico le comente el significado de todos los resultados de las pruebas cuando estén disponibles.
Ecografía
Además de las pruebas básicas, el médico puede recomendar la obtención de una imagen de la próstata mediante ecografía. Se genera una imagen por ordenador de la próstata y otros órganos basada en el modo en que se reflejan las ondas de sonido hasta una sonda de caucho que se aplica a presión sobre el exterior del cuerpo. En algunas ocasiones su médico realizará esta prueba con una sonda especial que se introduce en el recto para obtener una imagen de mejor calidad de la próstata..
La ecografía es especialmente útil para evaluar el tamaño y la forma de la próstata antes de iniciar determinados procedimientos terapéuticos.
Asegúrese de comentar con su médico los resultados de ésta y cualquier otra prueba.
Estudios de flujo presión
Durante la valoración de los síntomas urinarios molestos, el médico puede considerar útil la determinación de la presión de la vejiga durante la micción. Puede ser una prueba valiosa porque ayuda a determinar si los problemas urinarios se deben a la debilidad del músculo vesical o al bloqueo de la vejiga o la uretra.
Si no tiene una obstrucción en la salida de la vejiga pero sigue presentando síntomas urinarios molestos, es posible que no sea un candidato adecuado a los tratamientos habituales de la HBP.
Asegúrese de comentar con el médico los resultados de esta y cualquier otra prueba destinada a evaluar el estado de su función urinaria.
Endoscopia
La endoscopia de las vías urinarias inferiores consiste en introducir un tubo flexible, equipado con una cámara diminuta, en la uretra y hacerlo avanzar por ella hasta la vejiga. Puede realizarse antes de los procedimientos invasivos no quirúrgicos o quirúrgicos para que su médico tenga una "visión previa" del tamaño, la forma y el estado de la próstata y la vejiga urinaria. Es importante que comente con el médico ésta y cualquier otra prueba antes y después de su realización.
Urografía
La urografía intravenosa, o la obtención de una imagen de las vías urinarias mediante rayos X, es otra de las pruebas que puede recomendar su médico. La urografía intravenosa consiste en inyectar un colorante especial en las venas para visualizar mejor las diferentes partes del aparato urinario. Es especialmente útil si ha tenido problemas urinarios con anterioridad. Al igual que con todas las pruebas relacionadas con la HBP, debe consultar con el médico el significado de los resultados.
Tratamientos con fármacos
Al igual que ocurre con otras modalidades de tratamiento de la HBP, hay varias opciones disponibles si usted y su médico deciden que el tratamiento con fármacos es la acción más adecuada. Su médico le explicará los posibles efectos beneficiosos y adversos asociados con cada una de estas opciones
Procedimientos invasivos no quirúrgicos
Si sus síntomas de HBP son relativamente intensos, el médico puede recomendarle un enfoque terapéutico más agresivo. Hay varios procedimientos invasivos no quirúrgicos que constituyen una alternativa eficaz a la cirugía mayor. En este grupo se incluyen los stents prostáticos (dispositivos que mantienen abierta la uretra), la termoterapia y la ablación transuretral con aguja (ATUA). Su médico puede explicarle por qué un método determinado puede o no ser adecuado en su caso.
Cirugía
La cirugía se ha utilizado durante muchos años para el tratamiento de los casos graves de HBP. Los candidatos a la cirugía pueden tener uno o varios de los problemas siguientes: retención aguda de orina (RAO): incapacidad total para orinar; flujo retrógrado de orina hacia los riñones que produce lesión renal; infecciones frecuentes de la vía urinaria; hemorragia importante a través del pene causada por la HBP, y/o cálculos en la vejiga urinaria.
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Los investigadores no conocen todas las funciones de la glándula prostática. Sin embargo, se sabe que la glándula prostática juega un papel importante tanto en la función sexual como en la urinaria. Es común que la glándula prostática se agrande a medida que el hombre envejece y es probable que usted como hombre pueda tener en algún momento de su vida algún tipo de problema prostático.
Muchos problemas clínicos asociados con la glándula prostática, que son bastante comunes y podrían sucederles a los hombres de todas las edades, pueden incluir los siguientes:
Prostatismo.
* Prostatitis.
* Hiperplasia prostática benigna (su sigla en inglés es BPH)
* Impotencia.
* Incontinencia urinaria.
El cáncer de próstata es una preocupación seria y común. De acuerdo con la Sociedad Americana del Cáncer (American Cancer Society), a 180.400 hombres en Estados Unidos se les diagnosticará cáncer de próstata este año. Es la forma más común de cáncer en los hombres mayores de 50 años de edad, y la segunda causa de muerte por cáncer (el cáncer de pulmón es la primera).
¿Qué puede hacer usted para protegerse? Detecte los problemas a tiempo, cuando la probabilidad de que el tratamiento sea exitoso es mayor. A las edades apropiadas, asegúrese de hacerse anualmente los exámenes de detección de la próstata.
Datos acerca de la glándula prostática:
La próstata es una glándula sexual masculina. Su tamaño es aproximadamente el de una nuez y rodea el cuello de la vejiga y la uretra; es el tubo que lleva orina de la vejiga. Es parcialmente muscular y parcialmente glandular, con conductos que se abren a la porción prostática de la uretra. Consta de tres lóbulos: un lóbulo central con un lóbulo a cada lado.
La glándula prostática secreta un líquido ligeramente alcalino que forma parte del líquido seminal, el líquido que lleva el esperma.
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