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Davinia Turell, acompañada por un ex-bombero tras el atentado.
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LONDRES SIETE
Rolando Gabrielli
Londres bajo la máscara, gas del sueño,
la muerte es un fraude,
pálida fuente, jardín colgante,
qué rosas, qué buganvillas,
cemento no te arrodilles,
una luz de huérfanos
pálidos pétalos subterráneos,
Liverpool Street, King´s Cross,
estaciones, el horror hiela los rieles,
la sangre de Londres,
aroma de perros infieles,
la muerte es un ladrillo,
ay amapolas, lirios ciegos,
la vida es un folletín,
pasajero sin estación,
el traje del muerto habla,
corrige los siete puntos cardinales,
la ciudad tiene rodillas blandas.
Julio es más cruel, engendra rojas amapolas,
la sangre fría del verano de los muertos.
La ciudad extiende sus sábanas rojas,
plumas que vuelan, señoras,
un sombrero cabecea entre mis manos,
dentaduras doradas, oh cocodrilo,
estas calles dolidas, fangosas,
conversa con mis sueños en un pub
de nalgas aterciopeladas, pelo chamusquina rojas,
aquí la muerte idolatra su escena
y a Londres no hay quien le gane en tristeza.
Un pedazo de mierda vomita el Picadilly,
las ratas viven sin colorete el sueño de Londres.
Londres ok, Londres one way, Londres 7. Stop.
Todos somos impostores vieja capital del capital.
La soga estrecha la cuerda del ahorcado,
mi casa arde en llamas y mi muerte agoniza,
payasos de mi risa, apláudanme,
el público vuela con mis carcajadas.
Escupe un verso para mí, Londres, digo,
la nariz rota, el gusano de oro muerde,
el cuerpo es un libro sin palabras
que el forense hojea.
Támesis, testigo de excepción,
te compro un boleto
con Alicia en el País de Las Maravillas,
until I find you.
Copyright©2005
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