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CAMPAÑA DEL 211 a.C. Conquista de Capua |
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Después del dramático año precedente, el senado, decidió a tomar Capua dio ordenes estrictas de no levantar el cerco hasta que la ciudad fuese tomada. Este año también se decidió enviar a los supervivientes del ejercito de Cneo Fulvio (1), derrotados y humillados por los cartagineses en la batalla de Herdonea, a Sicilia, en donde servirían junto a las exiliadas legiones de Cannas. Aníbal, que se encontraba al comenzar la campaña en el Bruttium, recibió un mensaje de Capua, la ciudad se encontraba al limite de su resistencia, debía el cartaginés acudir y levantar el cerco romano a cualquier precio. El barcida se encontraba en ese momento ante una seria disyuntiva, por un lado se debía acabar con la resistencia de la ciudadela de Tarento, factor este vital para la estrategia cartaginesa pues se podría disponer así de un puerto real en las costas italianas por donde recibir suministros y refuerzos de África, por otro lado, la llamada de auxilio de Capua debía responderse, si se dejaba caer la ciudad en manos romanas el prestigio del barcida caería muchos enteros entre sus aliados, quienes se mantenían expectantes ante los acontecimientos. Finalmente se inclino por ayudar a los campanos y enseguida, por ello dejo gran parte de su impedimenta así como las tropas mas pesadamente armadas en el Bruttium y se dirigió con un ejercito escogido (mas unos 33 elefantes) a marchas forzadas hacia el Samnio y desde allí se acerco hasta Campania, apostando su ejercito en una escondida hondonada del monte Tifata. Ver: La batalla de Capua.
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Entre las reformas que parece que se hicieron en el ejercito romano durante estos años figura, por ejemplo, la de la armadura para los hastati, que adoptaron la misma cota de mallas que usaban los princeps, abandonando la antigua y ligera armadura de placas. Los velites fueron finalmente aceptados y su presencia en las legiones se generalizo, parece ser que antes no se encontraban en cierto modo bien reconocidos o al menos su numero no era regular. Se doto a estos con un escudo ligero y se le proporciono mas armamento ofensivo. El año 211 a.C. estos cambios ya se encontraban aplicados en el ejercito romano. | ||
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LA CAÍDA DE CAPUA Tras fracasar ante Roma, Aníbal renuncio ya a librar a los campanos del estrecho cerco a que les sometían los romanos. Sin embargo no se estaría quieto el general barcida y en una sorprendente marcha a través del Samnio, Apulia, Lucania y finalmente el Bruttium llego a las puertas de Rhegium, ultimo intento este de tomar importante ciudad griega. Pese a lo sorpresivo de su llegada, pues era lo ultimo que esperaba la guarnición de la ciudad, no consiguió nada positivo mas allá de capturar un buen numero de prisioneros en los alrededores de la posición romana. Los oficiales cartagineses bloqueados en Capua todavía pudieron hacer llegar a Aníbal entonces una carta en la que le echaban en cara el haberles abandonado en manos de sus enemigos, ciertamente no debió ser fácil para el cartaginés el dejar a tantos y tan buenos soldados en manos de los romanos. Es posible que Aníbal se quedase ya en el Bruttium para invernar. Cuando la situación en Capua se hizo ya irreversible, la ciudad quedo abatida, nadie dirigía laciudad, ni el senado se reunía ni la nobleza se preocupaba ya por el presente o lo que hubiese de devenir, la totalidad de los asuntos estaban en manos de los dos generales cartagineses, Bostar y Hannón, quienes ya solo pensaban en si mismos y en sus hombres. Un suceso removió las conciencias de la población, cuando los romanos descubrieron que entre las filas de los numerosos desertores númidas se hallaban muchos espías decidieron reunirlos a todos, los desertores, unos setenta númidas junto con otros muchos de distinto origen pero que también habían cambiado de bando pocos días antes. Todos ellos fueron azotados y después se les amputo las manos, mandandolos de esta guisa de vuelta a Capua. El espectáculo que supuso para los ciudadanos la venganza romana les empujo por fin a atreverse a hablar de la rendición, se agolpo la plebe frente a la curia esperando alguna reacción por parte de las autoridades, estas,por fin, se reunieron, y en pleno, vista la expectación que levanto el que por fin se fuese a tomar una decisión de esta envergadura. El discurso de Vibio Virrio, uno de los adalides de la alianza con los cartagineses fue sencillo y directo, la rendición era ya irreversible pero los romanos no perdonarían las numerosas ofensas ocasíonadas, su venganza será terrible, que el por su parte no seria capturado con vida, anunciaba a sus colegas del senado que esa misma noche celebraría un suntuoso banquete y que al termino del cual les seria pasado a los comensales una copa de veneno, después todos ellos serian pasto de las llamas. Para el era el mejor de los finales, demostrarían así a Aníbal que valerosamente se han comportado hasta el final los aliados a quien el ha abandonado en manos de sus enemigos. A aquel banquete acudieron 27 senadores, quienes, con ayuda del vino se entregaron en brazos del veneno, algunos, no obstante, tardaron en morir, sin embargo al amanecer ninguno de ellos tuvo que contemplar la entrada en la ciudad del ejercito romano. Los restantes senadores, confiando todavía en la proverbial generosidad romana, decidieron abrir las puertas de la ciudad al ejercito de Roma. Entro en Capua una legión seguida de dos escuadrones de caballería al mando todo del legado C. Fulvio. Una vez en el interior de la ciudad, hizo reunir todas las armas de la guarnición y prendió a los soldados de Aníbal que formaban parte de la misma. Al senado de Capua le fue ordenado salir de la ciudad y dirigirse a presencia de los cónsules al campamento principal, una vez allí y tras requisar todas las riquezas que les pertenecían fueron todos encadenados y entre ellos y a los mas destacados filocartagineses, unos 58, fueron enviados a la prisión. Entre los cónsules no existía ningún acuerdo acerca de que resolución tomar con los senadores campanos, mientras Fulvio era partidario de castigarlos con dureza, Claudio era mas contemporizador. El asunto se remitió a Roma, Appio Claudio se desentendió ahora de esta preocupación, nunca habría imaginado que su colega se desentendería de lo acordado. Preparo Fulvio un contingente de 2.000 jinetes seleccionados con la orden de estar listos para por la noche para salir a una misión, después, a la caída de la tarde, se dirigió con ellos a una de las prisiones en donde se encontraban los senadores campanos, una vez allí, los condenados fueron azotados y decapitados por los lictores. De allí, Fulvio se dirigió a Cales en donde se encontraba el otro grupo de los senadores encadenados.Cuando estos ya estaban siendo amarrados a un poste para proceder a azotarlos, llego una misiva de Roma para los cónsules, sin duda, pensaba Fulvio, con ordenes de contemporizar con los campanos, el cónsul la guardo sin abrirla entre los pliegues de su manto, así, tras la ejecución de todos los senadores encerrados en Cales Fulvio abrio por fin la carta con las disposiciones del senado, para entonces todo había ya concluido. Menos contemplaciones se tuvo con los otros campanos que tras la caída de Capua se rindieron a los romanos, Atela y Calatia, en donde unos setenta magistrados fueron ejecutados y unos trescientos nobles y principales acabaron encadenados y otros tantos repartidos entre las colonias latinas para su vigilancia muertos al poco tiempo. De la restante población, fueron todos esclavizados Para mas detalles Ver: La pérfida Capua . Termina así el año, tras la caída de Capua, serán muchas las ciudades del bando púnico en las que los prorromanos ganaran terreno, la causa cartaginesa en Italia sufre así un importante revés del que se dolerá pronto el general barcida. |
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Artículos relacionados .- La pérfida Capua .- La batalla de Capua .- Aníbal ad portas |
| notas: |
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(1) Para variar, se castigo a este magistrado responsable, como otras veces tantos otros, del ultimo descalabro romano a manos del astuto Aníbal. En este caso se le responsabilizaba, no de la derrota en si, si no del echo de que sus legiones hubiesen perdido por aquellos días cualquier asomo de disciplina y marcialidad. Además su huida del campo de batalla fue en exceso poco decorosa, a resultas de todos estos cargos fue condenado al exilio. Volver. (2) Es difícil calibrar las cifras de los ejércitos enfrentados en Campania, intentando afinar se podría dar la cifra de 20.000 campanos y cartagineses encerrados en Capua, para Aníbal unos 35.000 (aunque es ciertamente difícil dar siempre cifras cuando se refieren a este general cartaginés) y los romanos unas 8 legiones romanas y quizás 8 aliadas, en total unos 70/80.000 hombres dispersos entre guarniciones y el propio cerco a la ciudad. Volver. 3) La flota llegaba desde Siracusa, las operaciones bélicas romanas contra la ciudad siciliana permitieron a los cartagineses disponer de una cierta libertad de movimientos, de esta forma, la flota cartaginesa llego hasta Tarentum sin contratiempos, los romanos no pudieron perseguirla ni oponerse ese y el siguiente año a las actuaciones de esta escuadra cartaginesa. Quizás podrían haber aprovechado los púnicos para enviar tropas a Aníbal, sin embargo, las operaciones que en gran escala se llevaban a cabo en la isla absorbían la totalidad de los recursos humanos cartagineses por aquel entonces.Volver. |