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El asedio de Siracusa

En el año 213 a.C. la ciudad-estado de Siracusa se vio envuelta en la II Guerra Púnica, los agentes cartagineses enviados por Aníbal a la inestable república que sucedió a la tiranía de Hieronimus consiguieron hacerse, no solo con el poder en la poderosa metrópoli, si no involucrarla en la guerra. El estado romano, pese a que se encontraba ya haciendo un esfuerzo titánico por mantener tantos frentes de guerra abiertos, Italia, Hispania, Cisalpina, Grecia, Cerdeña y ahora Sicilia, asumirá con resolución el desafió, consciente de las consecuencias que se derivarán de la perdida del control de la estratégica isla Mediterránea.

 

Area de Siracusa

Mapa retocado perteneciente a: Los ejércitos griegos, de Peter Conolly, editorial Espasa-Calpe S.A. 1981.

La ciudad

La ciudad, ya poderosa durante los tiempos de la guerra del Peloponeso, gano su privilegiada posición política durante el reinado del tirano Dionisio, bajo cuya hégira se convirtió en la primera potencia del Mediterráneo. La ciudad en si gano en tamaño extendiendose hacia la Acradina y posteriormente hacia Tyche y Neapolis, considerados durante la época que nos ocupa como barrios de la propia ciudad. Con una población aproximada de 350.000 habitantes era considerada la urbe mas rica del mundo, mas incluso que la opulenta Carthago o la Alejandría de los Ptolomeo. Al comenzar la II Guerra Púnica el poder político del reino no era ya ni la sombra de lo que fue, sin embargo sus recursos todavía eran considerables y la ciudad en si poseía un valor estratégico incalculable.

Situada en una envidiable posición, durante la etapa del tirano Dionisio fue totalmente fortificada la meseta de Epipolae amen de un sin numero de obras defensivas menores, ya, durante la etapa de Hierón II, se dedicaron grandes recursos a reforzar el perímetro defensivo de la urbe (con un total de 22 km de muralla), y en una ultima etapa en esta tarea, confiando el diseño de las nuevas construcciones al singular Arquímedes.

Siracusa, foto actual.

  • Vista actual de Siracusa desde la meseta de Epipolae. En primer plano el anfiteatro, al fondo la ciudad vieja y detrás de esta la isla de Ortygia.

                   Fortaleza de Eurialo

Fortaleza de Eurialo

Diseñada (3) por el propio Arquímedes. y situada sobre la colina del mismo nombre en el extremo de la meseta de Epipolae, controlaba el fuerte no solo parte de los accesos a la misma si no las rutas que desde esta se dirigían al interior de la isla. Tenida por inexpugnable los romanos no osaron ni acercarse a ella.
Murallas Las murallas del perímetro defensivo habían sido dotadas de originales aspilleras de casi medio metro por las que, sin ser vistos, los defensores acribillaban a los asaltantes con toda clase de proyectiles provenientes incluso de pequeños escorpiones. En los tramos en que la muralla discurría fuera de riscos o elevaciones de difícil acceso, y por tanto mas fácilmente atacables por el enemigo, Arquímedes. las doto con catapultas y escorpiones adecuados a las necesidades defensivas del lugar en concreto, la muralla no pudo ser nunca expugnada a la fuerza.
  Siracusa, el asalto.

El ataque

El ejercito romano, divido entre la flota y el ejercito de tierra se acerco a Siracusa, por tierra hasta el Olympieion, en donde se establecieron el campamento fortificado, y por mar se fondeo frente a la ciudad, evitando de esta manera que la flota cartaginesa desde el exterior o bien la propia siracusana intentasen alguna maniobra. Tras inspeccionar el perímetro defensivo, se encogió un tramo de la muralla bien alejado del corazón de la ciudad y que al mismo tiempo permitía el ataque por tierra de una forma mas adecuada que otros lugares. El ataque terrestre se realizo sobre el pórtico Escitico, cerca del puerto de Trogilos y en donde la muralla toca con el mar. Al mismo tiempo la flota, comandada por el propio cónsul, atacaba la Achradina desde el mar. Disponía Claudio Marcelo para el ataque de 60 quinquirremes abordo de las cuales se encontraban gran numero de arqueros y velites, que con sus proyectiles mantenían a los siracusanos fuera de las almenas, se acercaban al punto junto a las murallas ocho quinquirremes mas unidas de dos en dos, a tal efecto se les habían quitado los remos por los lados en que las unían. Sobre estas se levantaban un total de cuatro sambucas (1) . Durante el primer asalto, Arquímedes. defendió la muralla instalando catapultas de diferente alcance, cuando los romanos se encontraban lejos los bombardeo con proyectiles y cuando estos, mas cerca, pensaban que se ponían fuera de tiro, nueva maquinaria con menor alcance proseguía con el contraataque, Marcelo desistió de acercarse a la muralla al menos de día, planifico el mismo ataque pero para la noche, en la que se acerco a la muralla sin ser visto, sin embargo, Arquímedes. ya se encontraba preparado contra el supuesto de que el enemigo llegase junto a la muralla, ahora entraron en funcionamiento los escorpiones instalados en las troneras de las murallas, que apoyados así mismo por arqueros hicieron gran matanza entre los romanos hasta el punto de inutilizar cualquier intento de asaltar la muralla. Las sambucas, acercadas a su vez junto a las murallas fueron desechas por unos extraños artefactos diseñados por el sabio siracusano que, cuando las sambucas se acercaban al muro, sobresalían a lo alto de la muralla transportando grandes peñascos e incluso bolas de plomo que se dejaban caer sobre la escalera enemiga destrozandola e incluso poniendo en grave aprieto a las naves mismas. Los barcos asaltantes eran sorprendidos aquí y allá con el lanzamiento de grandes pedruscos mediante unas órbitas hasta entonces inimaginables, de tal manera que en ángulos que parecían imposibles de ser alcanzados los romanos recibían el impacto de los proyectiles siracusanos. También desarrollo Arquímedes. una maquina que constaba de una mano de hierro suspendida de una cadena que atenazaba al barco por la proa, luego, mediante un sistema de poleas el barco era elevado del agua y cuando se encontraba suspendido ya en el aire se le soltaba, yendo a pique la mayor parte de las ocasiones. Marcelo ya no sabia que hacer contra los inventos de Arquímedes., siendo además los romanos presas de la mofa y burla de los defensores siracusanos que asistían asombrados a tan desigual combate entre los hombres y las maquinas. El asalto por tierra que llevo a cabo Appio Claudio no fue menos desastroso que el naval, debiendo desistir también del ataque. Reunidos los oficiales romanos, se decidió no intentar mas un asalto a viva fuerza, procediendo al asedio por hambre de la ciudad, aunque en los meses siguientes no dejara de intentarse todo lo humanamente posible por expugnar las murallas de Siracusa.

Resignados los romanos a no poder tomar a corto plazo la ciudad, se divido el ejercito, Marcelo marcho con un tercio de los efectivos a combatir en el interior de la isla, mientras tanto el resto del ejercito se aplico a la tarea de cortar los suministros a la ciudad sitiada. Un tiempo después de estos sucesos, un ejercito cartaginés desembarco en el sur de la isla, de acuerdo con los cartagineses, un contingente de 10.000 infantes y 500 jinetes siracusanos al mando de Hipócrates salió de la ciudad (por un lugar no cubierto por los romanos) y se instalo no lejos de Siracusa, en donde hizo un alto, y cuando precisamente se encontraba instalando el campamento, con la mayor parte de los soldados desarmados y en la tarea, se encontrasen de frente con el ejercito romano del cónsul Marcelo, que regresaba de Agrigentum, los siracusanos fueron en su mayoría destrozados la caballería tras intentar defenderse se refugio en Acras. Hipócrates pudo escapar con algunas tropas junto a los cartagineses de Himilcón. El potente ejercito cartaginés se acerco ahora hasta Siracusa en donde no pudo entrar gracias a las lineas defensivas instaladas por los romanos, que se negaban ahora a combatir en campo abierto. Enterado el cartaginés que una nueva legión de refuerzo estaba a punto de desembarcar en Messina, levanto el campo y se dirigió al norte con la esperanza de interceptarla (2) en vista que aquí, frente a Siracusa, poco podía hacer. La flota cartaginesa de 55 unidades al mando de Bomílcar que también se encontraba frente a Siracusa se retiro ante la manifiesta inferioridad ante la escuadra romana, que casi la doblaba en numero, entrando no obstante en el puerto de Siracusa.

  Siracusa, invierno 213/212 a.C.
Termina así el año 213, Appio Claudio Pulquer marcha a Roma a intentar conseguir el consulado, Marcelo fortifica su campamento en un lugar llamado Leontio y T. Crispino queda al mando del viejo campamento a orillas del Annapo.marcha a Roma y los cartagineses aprestan en África una nueva y poderosa flota para la siguiente primavera intervenir de nuevo en Siracusa..

 

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.- El asedio de Siracusa II

 

(1) Sambuca: Es una escalera de cuatro pies de ancho y de alto tanto como la muralla que se pretende asaltar. Consta la escalera de unas barandillas a cada lado que permitan mas cómodamente su ascensión, se cubre la escalera en su parte superior de tal manera que los asaltantes en la medida de lo posible se encuentren a cubierto durante la subida, también se instala en su parte superior una especie de plataforma defensiva en la que se instalaran unos cuatro arqueros. Mientras se maniobra con los barcos, la escalera se transporta abatida sobre estos sobresaliendo a lo largo mucho mas allá de las proas, pero al llegar junto a la muralla se levanta, se tira de ellas gracias a unas poleas que llevan en su extremo, y así mientras unos lo hacen desde la popa otros ayudan mediante palancas desde la proa, una vez erguida se fija sobre el muro al que se adhiere gracias a los garfios con que se dota a su parte superior, los asaltantes ahora suben por ella a cubierto y llegan a la parte superior de la muralla. Volver Sambuca terrestre

(2) Por aquellos días la atención de lo que sucedía en Sicilia había ganado ya en interés a las andanzas de Aníbal por Italia, el senado, alarmado por la masiva irrupción cartaginesa en la isla, había remitido a Marcelo una nueva legión (dispondría así de 5 legiones) la unidad llego a Mesina, pero no siguió por el camino de la costa como esperaba el general cartaginés, hizo esta por el interior, por lo que se libro de la emboscada que se le preparaba. Volver

(3) Básicamente, la fortaleza de Eurialo era una posición defensiva destinada a proteger los accesos a la altiplanicie de Epipolae desde la llanura mediante el uso masivo de las catapultas con que estaba provista. Desde el edificio central y de gran elevación, cinco enormes catapultas aprovechaban la altura en la que estaban dispuestas para batir al enemigo a largo alcance, mayor distancia que cualquier maquina que este pudiera desplegar. podían alcanzar estas catapultas unos 185 metros de distancia, limite en el cual Arquímedes. había dispuesto además un gran foso defensivo que los enemigos hubieran tenido que cruzar bajo el fuego de las catapultas. Por lo demás, la propia construcción del fuerte era en si magnifica como se puede ver en esta reconstrucción. Finalmente acabo en manos romanas mediante un acuerdo con el oficial que mandaba su guarnición, quien, aislado de la ciudad, acepto entregar la fortaleza a cambio de poder retirarse a Siracusa con sus tropas.

Fuerte de Eurialo 1        Fuerte de Eurialo 2
  • Lo que queda hoy de la fortaleza, en el centro se aprecia todavía el gran edificio que albergaba las catapultas, es fácil seguir la estructura general del fuerte si lo contrastamos con el dibujo que se expone a continuación. Volver.
  Fortaleza de Eurialo

 

 

 

 

 

 

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