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Hispania, campaña del 216 a.C.


Este año los dos escipiónes decidieron dividir sus fuerzas y de esta manera uno de ellos se hizo cargo de la flota (Cneo Escipión) y el otro de las operaciones terrestres (P. Escipión). Asdrúbal, quien se mantenía a distancia de los romanos y que solicitaba ya hace tiempo refuerzos a Carthago, recibió de esta 4.000 infantes y 500 jinetes, por lo que, ya mas seguro de sus fuerzas, se acerco a los romanos al tiempo que aprestaba una nueva flota de combate, pero cual fue su sorpresa cuando se vio sorprendido por la deserción de sus filas de los marinos procedentes de la zona de la Andalucía atlántica, gentes de gran importancia cuantitativa dentro de la flota púnica en Hispania. La deserción de estas unidades (habían sido duramente amonestadas por Asdrúbal tras la batalla naval habida en la desembocadura del Ebro y que termino en desastre para las armas cartaginesas) que ya desde el año precedente se habían mostrado menos leales y dispuestas a los cartagineses (a causa precisamente de la dura amonestación por Asdrúbal), habían llegado ya a, no solo desertar del lado cartaginés, si no a promover en la baja Turdetania una rebelión abierta contra Carthago, tanto es así, que al poco recibía Asdrúbal las nuevas de que la rebelión se ha propagado con éxito e incluso que los sublevados han tomado ya una ciudad al asalto. El barcida, que decidió no dejar este peligroso foco rebelde a sus espaldas, concentro sus fuerzas contra estos dejando a un lado a los romanos. De esta manera, y utilizando la ciudad de Ascua (Asta??) como base de operaciones, sentó sus reales frente a la ciudad recientemente perdida ante los rebeldes ya que estos acampaban allí mismo también. El jefe de los sublevados era el noble tartesio Chalbo, quien no pudo llevar en una primera instancia la iniciativa, siendo obligado a encerrarse en sus fortificaciones por la acción de la caballería cartaginesa que acosaba a los despistados y a los forrajeadores hispanos. Sin embargo, pronto se llego a un cambio en la dinámica de las operaciones y los hispanos reorganizaron sus filas y salieron de sus posiciones para ofrecer batalla a sus enemigos quienes se amedrentaron ahora ante la decidida salida de los rebeldes, además, ante una decidida actuación de los jinetes hispanos, la caballería númida y mauritana tuvo que replegarse al campamento fortificado cartaginés pues era inferior a la de estos.

Hispania, Desembocadura del Guadalquivir

Reconstrucción de la desembocadura del Guadalquivir, zona central de Tarteso (según Manuel Bendala).

Asdrúbal decidió retroceder y retirarse a una posición mas defendible, instalandose en una colina protegida, además, por un riachuelo, al tiempo que levantaba una empalizada para reforzar sus defensas. Chalbo, viendo la inutilidad de asaltar tan ventajosa posición de los cartagineses, opto por lo mas fácil, atacar la ciudad de Ascua, en donde sus enemigos habían situado su retaguardia y en donde estaban por ello almacenadas gran cantidad de suministros y demás, sin embargo, como consecuencia de esta estrategia, las tropas hispanas perdieron toda cohesión repartiendose unos en vigilar a las tropas púnicas y otros entretenidos en el saqueo de lo encontrado en Ascua, momento que aprovecho Asdrúbal para bajar en formación de combate de la colina fortificada. El avance de las fuerzas cartaginesas contra un enemigo desorganizado y desprevenido dio los frutos esperados, los hispanos formaron sus lineas como pudieron, saliendo de su campamento sin orden ni concierto, no obstante el característico arrojo de estos hombres llevo en un principio a pensar que quizás podrían enfrentarse con éxito a los atacantes, sin embargo, al rato, y al ser en realidad pocos y desorganizados, los hispanos fueron poco a poco rodeados y finalmente exterminados mientras ya combatían en circulo luchando tan solo, no ya por la victoria, si no por su vida. De la derrota solo escapo un pequeño grupo que logro abrirse paso por entre las lineas cartaginesas dispersandose seguidamente por el territorio. A consecuencia de la derrota los tartesios se rindieron a Asdrúbal y la región finalmente pacificada..

 

Cuando parecía que el general cartaginés había controlado la situación en su retaguardia, le llegaron ordenes del senado de Carthago para que se preparase para marchar por tierra a Italia para reforzar a su hermano Aníbal. Esta orden, tan ligeramente dada y sin tener en cuenta que realmente, en ese momento, el dominio cartaginés en Hispania dependía precisamente de Asdrúbal y de su ejercito, produjo, al saberse la noticia, que la mayoría de los pueblos hispanos volviesen sus miradas hacia los romanos, en vista de que el cartaginés parecía que tenia que abandonar la península, de nuevo se sucedieron las revueltas y de nuevo los tartesios se volvieron a sublevar. Asdrúbal mando un emisario a Carthago con la intención de explicar al senado la realidad de la situación, que si le hacían abandonar sus territorios, antes de cruzar el Ebro todo se habría perdido pues en Hispania no se encontraban en ese momento mas tropas que las suyas y ningún general con la talla suficiente como para enfrentarse con éxito a los eficaces jefes romanos. Recomendaba así mismo, que si de veras se le confirmaba que debía dirigirse a Italia, que al menos enviasen antes a la región un buen general junto con un nuevo ejercito para hacerse cargo de los intereses púnicos en Hispania y aun así, es muy posible que no se pudiese mantener el control del territorio que ahora esta sometido a los cartagineses (1).

La carta de Asdrúbal lleno de incertidumbre y temor a los senadores de Carthago, quienes se tomaron en serio las advertencias de su general y al que, pese a insistirle en que debía marchar a Italia, se le envió a la península, como deseaba, a un general (Himilcón) y un ejercito completo junto a una flota de apoyo.

Llego Himilcón sin contratiempos a Hispania y tras varar la flota y fortificar el campamento, se dirigió el con una escolta al encuentro de Asdrúbal, este, tras encontrarse, le alecciono acerca del tipo de guerra que iba a encontrar así como todos los consejos pertinentes para llevar a cabo su misión. Tras esto, el propio Asdrúbal comenzó la tarea que le habían encomendado, dirigirse a Italia. Primero opto por dotarse de recursos pecuniarios, pues sabia que necesitaría dinero para atravesar en paz la Galia, por no hablar de la necesidad de reclutar mercenarios durante la expedición. Así pues, y tras haber recaudado el dinero necesario, movió su ejercito hacia el norte, llegando al Ebro sin problemas, tampoco los tuvo al cruzarlo, por aquel entonces, los romanos, enterados hacia tiempo de los planes cartagineses, dejaron a un lado sus proyectos bélicos y se aprestaron a impedir de la manera que fuese la marcha de Asdrúbal a Italia, pues sabían que de unirse Asdrúbal a su hermano, la república estaría irremisiblemente perdida. Concentraron pues sus fuerzas en el territorio por ellos controlado al norte del Ebro esperando al cartaginés, quien, como decíamos, acababa de cruzar ya el río.

Hispania, Campaña de Asdrubal, 216 a.C. Todavía mantenían los cartagineses aliados en el norte de Hispania, seguramente buena parte de los Ilergavones se mantenían en la alianza, por lo que, con el fin de atraer a Asdrúbal hacia ellos, los escipiónes decidieron asediar la ciudad ilergavona de Hibera, la mas rica de esa comarca. Sin embargo, Asdrúbal no se dejo llevar y el, mientras tanto, y para seguramente atraer a su vez a los romanos e indirectamente ayudar así a los asediados, puso cerco a una ciudad que hacia poco se había pasado a los enemigos. Sea lo que fuere, los romanos abandonaron el asedio de Hibera y se dirigieron hacia el cartaginés, acampando frente a el. Durante los primeros cinco días solo se mantuvieron escaramuzas, los ejércitos enfrentados eran igual de numerosos y posiblemente de valientes, ambos contendientes poseían buenas tropas pero tan solo existía una diferencia, y esta era que las tropas romanas sabían la responsabilidad que tenían encima, sabían que de ellos dependía el que el cartaginés no marchase sobre Italia y por ello estaban armados de una determinación que no poseían sus contrarios, en su gran mayoría hispanos a los que en realidad no les agradaba la idea de abandonar el país para embarcarse en una aventura tan lejana e imprevisible, por lo que formados por fin para la batalla los dos ejércitos, (ver La batalla del Iberus) al primer choque, tan solo con los vélites, el centro del dispositivo cartaginés, formado por los aliados hispanos, retrocedió, y al presionar mas los romanos lo pusieron en fuga, después no fue difícil acabar con el resto del ejercito de Asdrúbal, el cual, tras aguantar todo lo posible, escapo con las tropas que pudo y se dirigió al sur. Como era de esperar en estos casos, la derrota del ejercito cartaginés supuso que estos perdieran la mayor parte de sus aliados en Hispania, hasta el punto que parecía verse ya la expulsión de estos de la península.
Foto: Restos arqueológicos del poblado ibero de La Moleta del Remei, Alcanar (Tarragona).
La Moleta del Remei

Izda. Reconstrucción del poblado ilergavon de La Moleta del Remei, sito en la actual Alcanar, Tarragona.

De: El libro de los Íberos, Ediciones El Médol, 1999. (Libro bueno y además barato)

Dibujos de F. Riart i Jou y O. García i Quera.

Los romanos, sin embargo, en principio no parece que aprovecharan la opurtunidad que se les brindaba para dirigirse al sur, la penuria de medios en que se encontraba el ejercito romano le impedía realizar operaciones a gran escala, los escipiones se dirigieron por carta al senado en la que les pedían dinero, trigo y ropajes mas toda clase de abastecimientos para la flota, el dinero, de ser necesario, estaban dispuestos a conseguirlo de los hispanos, ahora bien, el resto de las peticiones debían de ser cumplimentadas so pena de dejar al ejercito romano en Hispania inerme antes sus enemigos, de esta forma, la escasez (2) de recursos en el ejercito romano salvo quizás a los cartagineses de su expulsión de gran parte de la península.

Guerreros iberos

Infantería pesada ibera

LOS SOLDADOS IBEROS

Divididos entre numerosas tribus o naciones encontramos, militarmente hablando, grandes diferencias entre ellos. Para empezar estaban los turdetanos, numerosos y siempre dispuestos a militar en los diferentes ejércitos púnicos, pero al mismo tiempo los menos capacitados para la guerra y por ello menospreciados tanto por los cartagineses como por los romanos.

Encontramos ahora a los turdulos, vecinos de los turdetanos pero mejores guerreros y por ello mas temidos por los romanos.

Los oretanos, de los que no se tienen muchos datos aunque si se sabe que Aníbal eligió para contraer matrimonio a una joven de esa nacionalidad, Imilce, de Cástulo, la hija del regulo de esa ciudad. Muchos guerreros de esta ciudad militarían luego en las filas del ejercito del general púnico.

Sobre los ilergetes ya esta todo dicho, los mas leales a los cartagineses cuando fueron tratados como aliados y amigos, mas adelante y por abusar de ellos cambiaran de alianza. Los encontramos así durante toda la campaña de Hispania con uno u otro bando.

Sabemos que de otras tribus, como los tartesios del bajo Guadalquivir, los mastienos y olcades, se enrolaban mercenarios. De estas nacionalidades era gran parte de la infantería ligera que Aníbal envió a África poco antes del comienzo de la II Guerra Púnica.

Termina así el año, con los romanos inmovilizados en el norte de Hispania por falta de recursos y los cartagineses reorganizandose y a su vez preparando la guerra contra los hispanos que de nuevo y tras la reciente derrota de Asdrúbal andan revueltos.

 

Notas.

(1) Siempre se achaca al senado de Carthago el abandono de Aníbal y su fijacion por defender Hispania perjudicando así al general barcida y el frente que en realidad decidia la guerra. Segun Livio, y si releemos bien sus escritos, el año en que se gana la batalla de Cannas y que Aníbal envia a Magón a Italia en busca de refuerzos el senado cartaginés no solo autoriza la recluta de un ejercito para Magón si no que ordena a Asdrúbal Barca abandonar la peninsula y dirigirse a Italia. Las mas que serias advertencias del barcida desde Hispania acerca de que debera mandarse antes una fuerza armada para sustituirle condicionan a partir de ese momento la estrategia púnica en general. Seran ahora varios los intentos de Asdrúbal Barca de salir de Hispania hacia la Galia y varios así mismo los ejércitos cartagineses enviados a la peninsula para detener el avance romano por la región. En la estrategia púnica aparece como uno de los ejes pricipales de la misma, la obvia necesidad de reforzar a Aníbal en Italia y la dificultad de hacerlo por via maritima conduce a intentarlo por via terrestre, en ello se volcara Asdrúbal Barca desde Hispania durante muchos años hasta que por fin y aprovechando la inexperiencia de P. Cornelio Escipión, conseguira cruzar los Pirineos y adentrarse en la Galia. Volver.

(2) Tras el desastre de Cannas y el esfuerzo necesario para la recuperación, las arcas romanas quedaron exhaustas y los recursos de todo tipo bajo mínimos. Fue precisamente esta precariedad la que empujo al senado a ordenar que en las provincias como Sicilia, Cerdeña o la misma Hispania cada general se buscase por si mismo lo necesario para su supervivencia. La presión impositiva y las requisas que se hicieron sobre los pueblos de esas zonas, sobre todo en Sicilia y Cerdeña, es opinión de, por ejemplo, Valerio Máximo, que empujaron a esas zonas mas tarde a la rebelión y la alianza con los cartagineses. Volver.

 

 

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