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LA BATALLA
DE CAPUA
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Antecedentes. |
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Tras la rebelión de Capua (216 a.C.), los romanos pasaron dos difíciles años combatiendo a la defensiva, cuando las aguas se calmaron, retomaron, al menos en Campania, la iniciativa. Las operaciones bélicas llevadas a cabo a partir del año 214 a.C., van dirigidas, por un lado, a aislar la región campana del resto del territorio en poder del cartaginés, y por otro, a tomar posiciones alrededor de Capua con el fin de ir asfixiando a la ciudad rebelde. La continuada intervención de Aníbal en la zona tan solo consigue dispersar las fuerzas romanas de turno, estas, evitando siempre el enfrentamiento directo esperaran la inevitable marcha del general cartaginés para volver a tomar posiciones frente a la ciudad enemiga. En el año 213 a.C., los romanos aumentan la presión, las legiones saquean ya los campos ante las propias murallas de Capua, comienza así el ultimo acto del drama.
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Cuando por fin se decidió el mando romano por llevar adelante el cerco definitivo de la ciudad rebelde (212 a.C.), no se dejaron de lado ninguno de los diferentes aspectos de tan complicada y peligrosa operación. Se reforzó y se mantuvo como principal base de operaciones y suministros la ciudad de Casilinum. En Puzzuoli se estableció una fuerte guarnición para vigilar la costa y en la desembocadura del Volturnus se construyo un fortin que se doto también de una numerosa guarnición con el mismo objetivo que el anterior, ambas posiciones recibieron seguidamente fuertes reservas de trigo para utilizar, estas posiciones, durante la campaña como centros de distribución para el ejercito. Aislada así del mar, por tierra se dispusieron los dos cónsules a concentrar sus fuerzas en el cerco de Capua. Se hizo venir también a C. Nerón desde Suessula de tal forma y manera que fueron tres los ejércitos, tres los puestos de mando, que se instalaron alrededor de la ciudad enemiga. Se decidió ahora emprender la construcción de una empalizada alrededor de Capua para aislarla de esta forma del exterior. Así fue, pese a la resistencia de los campanos, que realizaban frecuentes salidas para interrumpir los trabajos de los romanos, la empalizada, apoyada por fortines y seguramente torres y un profundo foso, fue terminada, aislando a la ciudad del exterior. No obstante, todavía tuvieron tiempo los capuanos para enviar correos en demanda de socorro a Aníbal.
Tras completarse la construcción de la doble empalizada, el mando romano mando comunicar a la ciudad que se permitiría retirarse de la ciudad sin daño o represalias a todo particular que lo desease, el limite era el 15 de marzo, a partir de ese día todos los habitantes de Capua compartirían ya el mismo destino (Se dice que ningún ciudadano abandono acepto el ofrecimiento de los romanos). La llamada de socorro llego a Aníbal cuando este se encontraba todavía invernando en el Bruttium, se disponía entonces el cartaginés a acudir a Tarentum, la ciudadela todavía se encontraba en manos romanas y esto era realmente un serio contratiempo. Se hubiese decidido Aníbal por ello de no ser por que considero que debía levantar el cerco de la ciudad aliada, la atención de Italia por aquel entonces se centraba en Campania, los ojos de todos sus aliados se fijaban y, en cierta medida, se veían reflejados, en esa ciudad y de esa capacidad de Aníbal de dar auxilio a sus aliados dependía en gran parte la fidelidad de los mismos. Deseaba el cartaginés apresurar la marcha a la región (seguramente impelido por los propios campanos) por ello decidió echar mano de la infantería ligera, las tropas de elite y de su mejor caballería, dejando en el Bruttium a los infantes pesados con el resto de las tropas e impedimenta. También llevo consigo los elefantes, por aquel entonces ya 33, prueba, sin duda, de que periódicamente le llegaban refuerzos en pequeña escala desde África.
Posiblemente siguiendo la ruta de Lucania/Samnio, Aníbal llego a Beneventum desde donde se desvió hacia Campania. Llego con su ejercito hasta el Tifata y oculto sus fuerzas en una escondida hondonada tras ese monte. Tras averiguar la disposición de las fuerzas enemigas prosiguió su camino enfilando su ejercito hacia Calatia, en donde un fuerte romano fue totalmente destruido, de allí viraron hacia Capua y avanzaron contra las posiciones romanas al tiempo que mandaba un aviso a la ciudad para ordenar a campanos y cartagineses (Bostar y Hannón se encontraban al frente de la guarnición de apoyo cartaginesa) que a la vez que el atacaba, se hiciesen por todas las puertas de Capua salidas contra el enemigo. El mando romano, al principio desconcertado seguramente por la súbita, aunque esperada, fuerza cartaginesa, distribuyo sus tropas para cubrir todos los sectores de la linea de defensa romana. Por un lado, Appio Claudio con 3 legiones romanas (y un indeterminado apoyo aliado) haría frente a los campanos mientras que el resto de las tropas, otras 3 legiones y aliados, se despegaría fuera de la empalizada y ofrecería batalla al cartaginés, batalla si, pero teniendo de esta forma las espaldas cubiertas por las lineas fortificadas en donde tenían instalados sus campamentos permanentes. La caballería. se desplegó en los flancos de las posiciones romanas, cubriendo las lineas de comunicación del ejercito, pero lo suficientemente cerca como para acudir de ser necesario. |
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LA BATALLA
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El comienzo de las operaciones fue seguido por una inmensa multitud de ciudadanos de Capua, quienes desde las almenas, hacían sonar cacharreria de bronce provocando una espectacular ruidera que envolvía a sus soldados en su marcha contra las lineas fortificadas romanas distrayendo incluso la atención de los primeros combatientes que llegaban ya a las manos. El choque de las tropas de Aníbal contra los romanos desplegados, sin duda a la defensiva, fue seguramente atroz, el empuje de los cartagineses fue tal que pronto la legión VI comenzó a ceder terreno a la infantería cartaginesa que empujaba irresistiblemente apoyada por los numerosos elefantes de que disponían. Al fin, una unidad de cerca de 500 hispanos mas 3 elefantes rompió las lineas romanas y llego hasta la empalizada, Fulvio advirtió que el miedo comenzaba a prender entre sus filas, la perspectiva de que el campamento fuese ocupado por los cartagineses y de esta manera su retirada cortada aterrorizaba a los soldados romanos. Recurrió entonces Fulvio a los mas duros de entre sus combatientes, los centuriones primipilus (2),entre ellos el propio Quinto Navio, a que hiciesen todo lo posible por cercenar la embestida de aquel contingente cartaginés que amenazaba con hundir la moral del ejercito. Rápidamente se puso al frente de un nutrido contingente de tropas (hay que hacer ver que los hispanos eran realmente pocos, si los romanos contraatacaban seriamente serian sin duda derrotados, lo que pasa es que eran tropas especialmente duras y la moral romana estaba seriamente tocada). La situación era delicada, combatiendo en formación cerrada el avance de los hispanos parecía irresistible, existía la opción de dejarles llegar a la empalizada pues allí por si mismo deberían romper la formación, así luego podrían ser mas fácilmente detenidos. Parece que se impuso la necesidad de frenarlos allí donde en ese momento se encontraban, por ello, Quinto Navio y los demás se lanzaron contra los flancos de la formación enemiga con las tropas que pudieron reunir y como era habitual en casos desesperados, con el estandarte en mano, amenazando a las |
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tropas con dejarlo caer en manos del enemigo si los soldados no le seguían. De esta forma por los dos flancos de la formación hispana nuevas y motivadas tropas romanas atacaron la linea de avance de los hispanos, estos, sin embargo, consiguieron llegar hasta la empalizada defendida en ese momento por dos tribunos (1) (Lucio Porcio Licinio y Tito Popilio) que echaron mano seguramente de los princeps que solían dejarse en el campamento de guardia. Un terrible combate se produjo en ese instante en la empalizada , los tres elefantes fueron muertos allí mismo, pero gracias a sus cuerpos y a los de otros muchos combatientes cartagineses que poco a poco fueron cubriendo el foso, los atacantes pudieron asaltar directamente la empalizada y rebasar las defensas romanas, de esta forma se entablo un sangriento combate en el mismo campamento. Mientras tanto, la principal ofensiva llevada desde Capua era hacia las posiciones romanas en la zona de la vía Appia, allí el propio Apio Claudio dirigió la defensa en primera linea junto a las legiones, como no tardaron en ser rechazados los enemigos, los romanos avanzaron contra la misma Capua persiguiendo a las tropas campanas en desbandada, lo que siguió fue una matanza hasta las mismas puertas de la ciudad, en donde en tropel se refugiaban los soldados desordenadamente, poco falto para que los romanos tomasen las mismas puertas de Capua, tan solo la férrea y dañina defensa desde las torres y almenas, armadas de múltiples escorpiones y ballistas, disuadió a los romanos de tal acción, ademas su propio general acababa de ser herido, por lo que los brios se tuvieron que sosegar emprendiendo al poco la retirada a sus posiciones fortificadas. Sobre el duro combate entre los hispanos y los romanos por la posesión del campamento (recordemos que posiblemente serian varios miles de tiendas y construcciones varias que configurarían un autentico espectáculo y una no menos posibilidad de conseguir un inmenso botín) existen varias versiones, todas ellas nos dan a entender lo espectacular de la refriega, unos dicen que los elefantes llegaron hasta las tiendas y provocaron una terrible confusión en el campamento, en donde miles de acémilas, ademas, correrían espantadas de aquí a alla tras haber roto sus ataduras y en donde, se cuenta, Aníbal habría infiltrado asi mismo a varios agentes itálicos que en latín ordenaban a las tropas huir y retirarse del campamento segun una orden de los cónsules. Cuentan que en este caso fueron finalmente descubiertos y muertos, mas los elefantes y los hispanos, al ser realmente pocos, también acabaron muertos u obligados a retroceder. Lo cierto es que, una vez que Aníbal vio que la cuña de sus valerosos hispanos no conseguía el objetivo propuesto y en vista de los daños que estos recibían de los romanos, se decidió por una retirada general, haciendo retroceder cuidadosamente a sus formaciones y desplegando en las alas a la caballería. para amenazar de esta forma a las legiones si se decidían a avanzar y con ello abandonar la protección que a su retaguardia daba la empalizada defensiva. Fulvio, pese al ardor que ahora crecía entre sus hombres, decidió darse por satisfecho con haber detenido la irrupción cartaginesa y procedió a regresar al campamento. Las bajas varían según los autores, unos dan la cifra de 8.000 cartagineses y 3.000 campanos muertos, otros no dan cifras o, incluso, señalan que no hubo tal refriega, tan solo una gran confusión cuando los cartagineses aparecieron de improviso contra las lineas romanas. La versión que aquí relato es por la que se inclina Livio, y como seguimos al autor aquí queda. No intentaría Aníbal nada mas contra los romanos que cercaban Capua, reconoció su impotencia en rebasar la férrea resistencia que oponían sus enemigos. Marcho entonces contra Roma, en la esperanza de que algunas legiones deberían abandonar entonces el cerco de la ciudad para acudir a la capital, según sus cálculos el luego podría dar rápidamente la vuelta y atacar entonces a las legiones que habrían quedado, ese plan fallo por que los romanos apenas debilitaron su dispositivo en torno a Capua. Aníbal se marcho entonces de la zona para no regresar jamas. Poco después la ciudad se rindió. |
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| Artículos relacionados: |
| -La pérfida Capua, Aníbal ad portas, Campaña del 211 a.C. |
| Notas.. |
| (1) Tribuno militar, cada ejercito consular disponía de seis tribunos, por parejas se turnaban (cada dos meses de campaña) en la dirección del campamento legionario. volver |
| (2) Son los centuriones veteranos de la clase de los triarii, los de mas rango sin contar con los oficiales, el del primer manipulo, primipilus, participaba en el consejo del estado mayor. Posiblemente se encontraban los primipilus junto al cónsul durante el comienzo de la batalla, de esta forma pudo echar mano de ellos en el momento adecuado.volver |