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La pérfida Capua |
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Sin duda, uno de los hechos que mas conmociono a los senadores romanos fue la traición de Capua, no solo el hecho de pasarse al cartaginés si no hacerlo además de la manera en que se hizo. La ciudad campana estaba íntimamente ligada a la historia inmediata de Roma, desde hacia ciento veinte años se encontraban aliadas y Capua disponía de unas prerrogativas dentro de la alianza romana que otras pocas ciudades podían ostentar. La ciudad era muy rica y poblada, se calcula que podía poner en armas unos 30.000 infantes y 4.000 jinetes llegada la ocasión.
Las tropas campanas servían en gran numero en el ejercito romano, de gran ayuda era su excelente caballería, de echo, trescientos de sus mejores jinetes, miembros también sin duda de las mejores familias campanas, militaban en el año 216 a.C. en Sicilia (quizás también para disponer de ellos como rehenes llegada la ocasión.). Encontramos también soldados capuanos en Cannas, quienes siendo aprisionados por los cartagineses son soltados sin rescate como medida de gracia de Aníbal para con los aliados romanos.
Ya en tiempos de Trasímeno, el político mas influyente de la ciudad, Pacuvio Calavio, del partido popular, planeaba asesinar a la facción del senado proromana y aliarse a Aníbal en el caso de que este se acercase a Campania. Cambio finalmente de opinión pero lo cierto es que poco después se hizo con la dirección del senado, quien se arredro ante el poder de los populares.
Cuando Aníbal derroto a los romanos, parece que definitivamente, en la batalla de Cannas, la mayor parte de la clase dirigente y el pueblo de Capua comenzó a inclinarse hacia el cartaginés y a favor de la ruptura con Roma. A tal efecto, y a fin de evaluar la situación de las fuerzas romanas tras la debacle, fueron enviados al cónsul Terencio Varrón, que por entonces se encontraba en Venusia intentando reorganizar los restos del ejercito, una embajada. La impresión que causo a estos la situación del ejercito romano les llevo, una vez de vuelta en Capua, a apoyar una rebelión abierta contra Roma. Uno de ellos, Vibio Virrio, proclamo que había llegado el momento de sacudirse de encima la tutela de Roma y de que Capua recuperase los territorios perdidos e incluso aspirase a la supremacía en Italia con el apoyo de Aníbal una vez que este, derrotados ya los romanos, se retirase de la península. Según Tito Livio, en algunos anales encontró que en este momento fue enviada una nueva embajada a Roma en la que se le expuso al senado las condiciones para que Capua no abandonase su alianza, una de ellas era que a partir de ese momento uno de los dos cónsules debería ser campano. Ni que decir tiene la respuesta del senado romano ante tan altivas y ofensivas pretensiones, fueron expulsados a cajas destempladas de la ciudad. Lo cierto es que si que se mando un embajada pero a Aníbal, fueron los mismos que se entrevistaron con Terencio Varrón, se firmo entonces la alianza oficial con Carthago en estos términos: Ningún general o mandatario cartaginés tendría jurisdicción alguna sobre ciudadanos campanos y que ningún campano, sin su consentimiento, cumpliría obligaciones civiles o militares. Que Capua mantendría sus propias leyes y sus propios gobernantes, que los cartagineses entregarían trescientos prisioneros a los campanos , que estos elegirían, para que fuesen canjeados por los jinetes campanos que servían al ejercito romano en Sicilia. Seguidamente se precedió a la matanza de todos los militares romanos o aliados presentes en la ciudad, quienes fueron encerrados en las termas y asfixiados.medix tuticus
En la ciudad quedaban, no obstante, partidarios importantes de la alianza con Roma, gente influyente y respetada en la propia Capua. Como Decio Magio, quien por su resistencia fue incluso detenido por los cartagineses y enviado a Carthago (aunque finalmente pudo escapar) como rehén. Como en todas las ciudades, pervivió siempre una facción partidaria de los romanos, incluso el joven hijo de Pacuvio Calavio, que era un activo miembro del partido prorromano liderado por Decio Magio, intento asesinar a Aníbal mientas este se encontraba en un convite en casa de su padre. A lo largo de la guerra muchos capuanos abandonarían la ciudad para pasarse a los romanos, así por ejemplo, unos 112 jinetes se llegaron al campamento de Gn. Fulvio en Suesula pasandose a estos. A lo largo de la guerra, los campanos figuraron en las filas de los ejércitos de Aníbal, también al final, cuando tras la caída de la ciudad muchos corrieron a su lado para refugiarse junto a el. Roma considero la traición de Capua como algo muy personal, incluso cuando Aníbal marcho contra Roma para hacerles levantar el asedio de la ciudad no lo consiguió, pues estos siguieron aferrados a la idea de hacer pagar a la felona ciudad el precio de su traición Cuando la ciudad fue tomada, al senado de Capua le fue ordenado salir de la ciudad y dirigirse a presencia de los cónsules al campamento principal, una vez allí y tras requisar todas las riquezas que les pertenecían fueron todos encadenados y entre ellos y a los mas destacados filocartagineses, unos 58, enviados a la prisión. Entre los cónsules no existía ningún acuerdo acerca de que resolución tomar con los senadores campanos, mientras Fulvio era partidario de castigarlos con dureza, Claudio era mas contemporizador. El asunto se remitió a Roma, Appio Claudio se desentendió ahora de esta preocupación, nunca habría imaginado que su colega se desentendería de lo acordado. Preparo Fulvio un contingente de 2.000 jinetes seleccionados con la orden de estar listos para por la noche para salir a una misión, después, a la caída de la tarde, se dirigió con ellos a una de las prisiones en donde se encontraban los senadores campanos, una vez allí, los condenados fueron azotados y decapitados por los lictores. De allí, Fulvio se dirigió a Cales en donde se encontraba el otro grupo de los senadores encadenados.Cuando estos ya estaban siendo amarrados a un poste para proceder a azotarlos, llego una misiva de Roma para los cónsules, sin duda, pensaba Fulvio, con ordenes de contemporizar con los campanos, el cónsul la guardo sin abrirla entre los pliegues de su manto, así, tras la ejecución de todos los senadores encerrados en Cales Fulvio abrió por fin la carta con las disposiciones del senado, para entonces todo había ya concluido. Menos contemplaciones se tuvo con los otros campanos que tras la caída de Capua se rindieron a los romanos, Atela y Calatia, en donde unos setenta magistrados fueron ejecutados y unos trescientos nobles y principales acabaron encadenados y otros tantos repartidos entre las colonias latinas para su vigilancia muertos al poco tiempo. De la restante población, fueron todos esclavizados.
Después de estos hechos, el cónsul Levino pasaba por Capua, fue abordado por una muchedumbre de campanos suplicantes, le rogaban les dejasen enviar una embajada a Roma en su defensa, pues parecía que los romanos parecían decididos a exterminarles a todos, Quinto Flaco, el magistrado romano responsable de la zona, les había condenado a permanecer dentro de las murallas de Capua, objetaba del peligro de unas gentes que en cuanto ponían el pie fuera o bien se dirigían al campamento de Aníbal o bien a Roma a causar males (reciente era el incendio en la ciudad). Finalmente Q. Flaco se avino a que una embajada marchase a Roma con el cónsul pero a condición de que esta regresase a los cinco días de que el senado hubiese sentenciado su caso. Cuentan que la defensa de su causa en el senado fue patética, pues que podían hacer o decir después de lo ocurrido. El senado fue duro, el pueblo no menos, la sentencia fue durisima. Tito Livio no se quiere alargar en la secesión de penas dadas a personas o clanes, unos perdieron sus bienes, otros ademas, fueron esclavizados con sus mujeres e hijos, solo se salvarían en estos casos las hijas que por matrimonio hubiesen pasado a otra comunidad. Muchos otros fueron a dar con la prisión en espera de otra condena peor. El estado romano confisco e inventario todos los bienes de los campanos, una vez hecho esto se precedió a devolver al resto de ciudadanos todo el ganado menos los caballos, los esclavos que no fuesen adultos y todos sus bienes que no fuesen inmuebles. Seguidamente se decreto la libertad de todos los campanos de Atela, Capua, Calatia y Sabatia con excepción de : Todos los ciudadanos que dispusiesen de la ciudadanía romana o del estatuto latino, así como todo campano que hubiese permanecido en la ciudad cuando esta fue tomada y todos los familiares de personajes que se sabia que se sabia militaban todavía en las filas del ejercito enemigo. Estos serian desterrados a la parte norte del rio Tiber, a un lugar que no lidara, eso si, con el rio (se les prohibiría ademas tanto a ellos como a sus descendientes poseer o adquirir campos de no ser en una zona concreta, las comarcas de Sutrium, Nepete y Veyes y ademas que la superficie adquirida no superase las 50 yugadas). A los campanos que no hubiesen permanecido ni en Capua ni en las otras ciudades traidoras durante la guerra serian así mismo trasladadas a el territorio que baña el rio Liris, cerca de Roma. Todos los que se habían pasado a los cartagineses antes que la propia Capua lo hiciese, fueron deportados a los territorios al norte del Volturno, prohibiendo en todo caso que alguno de ellos pudiese habitar a menos de 15 millas de la costa. Seguidamente se ordeno poner a la venta todos los bienes de los senadores condenados en las distintas ciudades campanas, y los que hubiesen sido condenados a la esclavitud, llevados a Roma y allí vendidos. Todavía quedaba, no obstante, vida en Capua, prueba de ello es que Q. Flaco, que gestionaba el cumplimiento de la condena impuesta a los campanos, un día ordeno instalar a sus tropas lejos del bullicio de las calles, haciendo improvisados barracones de madera y paja junto a las puertas y murallas, temeroso de que el ambiente de la ciudad relajase a sus soldados tal y como le había sucedido a Aníbal años atrás. Esta circunstancia animo a una serie de jóvenes patriotas a emprender una loca acción de represalia contra los ocupantes, la conspiradores habían planeado prender fuego a las frágiles edificaciones que servían de acuartelamientos a los legionarios, sin embargo, fueron traicionados por algunos de sus esclavos, que denunciaron ante el romano la conjuración. Inmediatamente se ordeno blindar la ciudad, laspuertas fueron cerradas y los soldados peinaron las calles y casas en busca de la lista que se había hecho de saboteadores, en total 170 campanos encabezados por los hermanos Blosios, jóvenes pertenecientes a una de las familias de mas rancio abolengo entre los ciudadanos. Todos fueron interrogados sin miramientos y una vez confesos ejecutados. Tras la guerra, la mayor y mejor parte del territorio campano fue anexionado a Roma y el territorio colonizado ( pocos años antes ya se habían entregado tierras a refugiados de otras zonas de Italia, por ejemplo, la ciudad de Atela, cuyos habitantes habían sido deportados, fue entregada a los habitantes de una Nuceria devastada)..
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| 1 . En el templo de Vesta se guardaban las reliquias mas respetadas y queridas por los romanos, por ejemplo el fuego perpetuo, una llama que ardía constantemente y que era alimentada por las vestales (mas de una pagaría con su vida por haber dejado apagarse la llama), también se guardaba allí una imagen de Palas Atenea llamada Palladium, de madera, que se supone había sido entregada por la diosa a los míticos fundadores de Troya, y que Eneas había podido salvar de la destrucción. Volver |