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Mucho se ha escrito sobre la Kabbalah y no siempre con justicia, a veces por incomprensión y otras por un claro propósito especulativo. Ambos han distorsionado el concepto hasta tal extremo que en nuestras lenguas se ha convertido en sinónimo de superstición y nigromancia. Frecuentemente estos términos fueron empleados por sus opositores en el seno del judaísmo desde su aparición. Ya a mediados del siglo XIII toparon los cabalistas con una fuerte oposición por parte de las corrientes más tradicionalistas. En la obra de Rabbí Meir Simón "Milhemet miswah neged ha-nasrut" (Guerra Santa contra el cristianismo) se cuenta sobre el "Sefer ha-Bahir" (El Libro de la Claridad), una de las primeras obras cabalísticas: "Tales herejías no se oyeron jamás en el pueblo de Israel. Hemos oído que han compuesto un libro que lo llaman "de la Claridad" y no vieron en él luz alguna" (Scholem lo cita). Los intelectuales de "Háskalah", la Ilustración hebrea, no la trataron menos despectivamente, esta vez animados por un fervor racionalista y humanista en el que la Kabbalah no tenía cabida. Éstos sólo vieron en ella los elementos cosmológicos, mágicos y numerológicos por los cuales la juzgaron, sin profundizar en su verdadera esencia. Un análisis histórico y filosófico serio de la misma no se llevó a cabo hasta nuestro siglo, destacando la figura de Gershom Scholem, quien dedicó su vida al estudio de la Kabbalah y que ha creado escuela.
Otro de los aspectos que dificultan la comprensión del tema es el desconocimiento general en nuestra cultura del judaísmo, razón por la cual iremos explicando aquellos conceptos básicos que permitan entender el trasforndo cultural y religioso en el que se desarrolló.
La Kabbalah es esa vertiente de la tradición mística del pueblo judío que surgió en Provenza en el siglo XII, fruto de los incesantes conflictos religiosos que azotaron el occidente cristiano durante el siglo XI, entre los que destaca el catarismo. Aunque no fueron directamente influenciados por ellos, si que se imbuyeron en el mismo fervor espiritual. Esta datación se debe a razones históricas; no tenemos constancia de una actividad similar anterior a Abraham ben Abraham (muerto en 1255). Sin embargo, es evidente que partieron de una tradición preexistente.
Quizá el único aspecto en que los cátaros influenciaron en la Kabbalah es el concepto de la Transmigración de las almas.
Llegó a la Península Ibérica a través de los judíos catalanes que estudiaron en las escuelas talmúdicas occitanas. Gerona fue el primer centro en tierras hispanas donde se desarrolló, destacando tres figuras principales: Ramblán (Nahmánides), Ezra ben Selomó y Azriel de Gerona entre los años 1230-1260 .d.n.e. De allí se extendió por las comunidades judías de la Península hasta la expulsión en 1492, siendo el "Sefer ha-Zohar" (El libro del Esplendor), compuesto a finales del siglo XIII, el mayor exponente de la abundante produción literaria de estos círculos.
A finales del siglo XIV empieza a desarrollarse lo que se ha venido a llamar Cábala Práctica o Mágica, cuya pretensión es el dominio, en cierta manera, de las fuerzas de la naturaleza a través de los misterios ocultos en los nombres de Dios, que no sólo revelan parte de su esencia, sino que además pueden usarse a modo de arcanos. En este grupo puede incluirse la escuela cabalística de Safed, con dos personajes principales: Isaac Luria (Ha-Ari) y Rabbi Mosé Cordovero (Ha-RaMa'Q). Luria, de origen askenazí, estaba más influenciado por la corriente hasídica alemana, mientras que Cordovero, de origen sefardita, estaba más próximo a la tradición cabalística de
la Península Ibérica, sobre todo del Zóhar, al que cita frecuentemente. Heredero de este centro es el de Jerusalén, que se mantiene aún hoy en activo.
Dos son las palabras claves empleadas en la definicón prededente: tradición y mística. Por mística entdendemos una voluntad de acercarse a la divinidad que en el judaísmo de conoce con el nombre de "devequt" (adhesión), concepto forjado por los místicos hasídicos alemanes alrededor del siglo IX. El término "hasid"(piadoso) deriva del Salmo 145,17 :"Justo es Dios en todos sus caminos y piadoso (hasid) en todos sus actos" cita que marca un tipo de vida modélico. En el siglo XVIII surge un hasidismo fruto de la crisis espiritual del momento y como reacción a la Háskalah (Ilustración), preconizado por Israel ben Eliézer de Miedzyboz (Polonia), llamado
Bá al Sem Tov (del Buen Nombre). El movimiento se extendió rápidamente por toda Europa oriental, a pesar de la fuerte oposición, y se mantiene hasta nuestros días.
Antes de la aparición del Zóhar ya expresó Nahmánides el concepto de "adhesión" al decir que esa voluntad se revela incluso en la vida cotidiana del individuo, como un valor social más. Otros valores religiosos, como el temor a Dios, el cumplimiento de los preceptos o el estudio de la Ley son manifestaciones externas de la misma.
Este concepto está ligado a otro primario: La Kawwanah o intención, tanto en los preceptos como en la plegaria. En el Talmud Babilónico se discute varias veces el valor de un precepto cumplido de forma involuntaria (TB Berakot, 13a; Ros ha-sana, 28a..), cuestión que en varios casos queda abierta, aunque, se afirma que deben cumplirse conscientemente.
Por lo que respecta a la oración, los Sabios de la Misnah ya advierten de la necesidad de una actitud piadosa. Dice Rabbí Simón :"Se cuidadoso en la lectura del Semá y en la plegaria; y cuando reces, no hagas de tu oración un acto rutinario, sino de misericordia y de súplica ante el Señor, bendito sea...". En el Talmud Babilónico se condena a quienes rezan sin suficiente devoción y se distinguien dos tipos de intención: antes y durante el rezo (TB Berakot, 32b). Según Maimónides sin "kawanah" la plegaria no es válida y hay que repetirla, pues ésta implica una liberación de pensamientos externos al acto y la consciencia de hallarse en presencia de la divinidad (Yad Tefilla, IV, 15-16).
Los cabalistas dieron gran importancia a la plegaria, mediante la cual el hombre se comunica con Dios y recomiendan meditar sobre el significado oculto de las palabras recitadas. Dentro de esta línea destaca Azriel de Gerona,quien compuso un comentario a la liturgia frecuentemente citado en el Zóhar.
A diferencia de la mística cristiana o musulmana que pretenden llegar a la unión con la divinidad a través de la vía ascética, la Kabbalah se propone sobre todo alcanzar un conocimiento de Dios lo más aproximado posible, aunque un conocimiento perfecto del mismo es del todo imposible.
También dentro del judaísmo surgieron ascetas, entre los que destaca la figura de Bahya ibn Paquda, en la segunda mitad del siglo XI, que tuvo mucha resonancia entre las comunidades judías orientales. Una buena introducción a su obra es el trabajo de Vajda, G :"La Teología ascética de Bahya ibn Paquda", traducido al español por Sola Solé, J.M.
La Kabbalah es un fenómeno propio de las comunidades judías del occidente cristiano, a excepción de algún caso aislado, como Yosef ibn Waqqar, en la primera mitad del siglo XIV, que compuso sus obras en árabe.
El estudio de la Kabbalah se centra, pues, en la Creación y todo cuanto nos rodea, como punto de partida parapara el entendimiento de Quien se nos revela a través de sus obras. Pero esta investigaciónno se fundamenta en la observación del mundo físico, sino en el estudio de la Ley en su doble vertiente: la externa y la interna, la exotérica y la esotérica.
Así se entienden las comparaciones de la Torá, la Ley, con la nuez, que bajo su dura cáscara (el sentido literal) otras dos finas cáscaras (las interpretaciones tradicionales) cubren el fruto (el sentido místico), al que sólo los Inciciados podrán acceder, o la alegoría del Pardés (palabra de origen persa que significa "vergel" y de la cual deriva "el Paraíso"), basada en la conocida cita del Talmud Babilónico y entendida como acróstico de los cuatro niveles de interpretación:
Pesat (sentido literal), Remez (alusión), Deras (enseñanza) y Sod (secreto).
El sentido místico de las Sagradas Escrituras es, pues, un paso más adelante en la hermeneútica tradicional. Dios creó al mundo con la palabra y las letras del alfabeto, cuyas combinaciones forman esas palabras, son vistas como elementos espirituales de la creación, proceso que se origina en la divinidad misma. Así, el Nombre de Dios, el Shem Shemaphorash, representa la totalidad de las posibilidades manifestadas.
Dos son las "middot" o reglas de interpretación hermeneútica que cabe destacar en este sentido: "GEMATRÍA", mediante la cual se llegan a deducciones del texto bíblico basadas en el valor numérico de las letras y "NOTARIQON", que consiste en entender una palabra como acróstico, desglosarla en varias o bien formar una de varias. Dadas las ilimitadas conclusiones a las que podría llegarse con ellas, la tradición recomienda unagran precaución en su uso y los cabalistas, contrariamente a la creencia general, no abusaron de estos recursos. Ambas se encuentran entre las treinta y dos "Middot" de Rabí Eliézer.
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