LIBROS: Las
cuatro vidas de Juan Ignacio Luca de Tena
Martín,
Miguel: Las cuatro vidas de Juan Ignacio Luca de Tena,
ed. Planeta, Barcelona 1998, 358 págs.
El autor, que es humorista, hace una escapada a lo real
para redactar una biografía. Juan Ignacio Luca de Tena
nace en 1887 en la posición excepcionalmente
privilegiada de quien pronto se convertiría en el único
heredero varón de Torcuato Luca de Tena, propietario del
diario ABC, verdadero cuarto poder de España hasta que
inició su decadencia moral al final de la décadas de
los años 70.
Interesado en el periodismo y, sobre todo, en el teatro
desde la adolescencia, estrena, a los diecisiete años,
la comedia Lo que ha de ser. Pero el gran éxito llega
con ¿Quién soy yo?, estrenada en 1935. La comedia más
madura quizás sea Don José. Pepe y Pepito (1952). Luego
vendrían las monárquicas y populares sobre un Alfonso
XII idealizado. Escribió pocos artículos de periódico,
y un libro de interesantes recuerdos Mis amigos muertos.
Falleció en los primeros días de 1975 sin ver la II
Restauración por la que había luchado.
Juan Ignacio Luca de Tena, además de prolífico
comediógrafo y aún ocasional actor tuvo una importante
faceta política como director de ABC en una enérgica
campaña contra la II República, preparatoria del
movimiento nacional. Entonces seleccionó un brillante
grupo de colaboradores tradicionalistas a la cabeza de
los cuales figuraba Ramiro de Maeztu, que era también el
animador de la revista «Acción Española», instigadora
a la rebelión militar. Sin aquella sistemática y
valerosa campaña de su periódico es dudoso que se
hubiera producido el alzamiento del 18 de julio de 1936.
Durante la guerra civil, desde el ABC de Sevilla, Luca de
Tena fue uno de los más decididos apoyos de Franco,
incluso antes de que asumiera la jefatura del Estado.
Cuando al ser liberado Madrid, el Generalísimo entregó
a su antiguo propietario el periódico que había sido
confiscado por el gobierno republicano, Juan Ignacio
estampó en la portada del primer número «nacional»
este texto de su puño y letra «¡Viva Franco!». Luego
fue embajador de Franco en Chile y en Grecia, y
procurador en las Cortes por libre designación del
Generalísimo. Hasta su muerte, Luca de Tena, que era un
indefectible monárquico sentimental de la rama
alfonsina, apoyó el Estado del 18 de julio y a Franco
con sincera y firme adhesión. No hay la menor duda en
suponer que jamás habría permitido que su periódico
cambiara de campo y se pasara al antifranquismo pertinaz
y a la cerrada propaganda de la izquierda intelectual,
incluso comunista.
Biografía amena que, con simpatía apologética, se
centra masivamente sobre el comediógrafo, y que confirma
la imagen personal que Luca de Tena dejó entre quienes
le trataron: fuerte carácter y hombre de honor.
A. Maestro
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