LIBROS: José
Antonio visto a derechas
Sandoval,
Luis María: José Antonio visto a derechas, ed. Actas,
Madrid 1998, 160 págs.
La bibliografía sobre el fundador de Falange se ha
incrementado recientemente, y el autor entra en liza con
una revisión del personaje no desde las «derechas»
como sugiere el título, sino desde el tradicionalismo.
El primer capítulo es una severa crítica del libro de
J. Gil Pecharromán José Antonio Primo de Rivera (1996)
que, con buen fundamento, considera tendencioso, sesgado
y parcial a causa de los prejuicios ideológicos del
autor que le impiden hacer historia objetiva (Vid.
recensión de un libro de Gil en «Razón Española»
núm. 74, págs. 365-7).
En un segundo capítulo se define la tradición como algo
dinámico:«No hay tradición, sino tradiciones». «El
tradicionalismo admite distintas escuelas y
diferencias». Este planteamiento permite incluir a Primo
de Rivera en el área tradicional; pero con matices. La
Falange fundacional era católica y anticapitalista; pero
intervencionista, y en algunas materias pretendía
situarse en una «tercera posición».
Sandoval concluye:«la doctrina nacionalsindicalista y la
del propio José Antonio merece una serie de reparos,
algunos serios»; pero las coincidencias con el
tradicionalismo son mayoritarias. Además, Primo de
Rivera «es uno de los padres del Alzamiento y de la
posterior guerra de liberación, hitos clave de la
Tradición española».
Al hilo del análisis crítico de la doctrina falangista,
el autor emite juicios históricos entre los que destaca
este: «En ninguna otra época de la historia la
situación de los trabajadores españoles en su conjunto
ha sido tan ventajosa» como durante la era de Franco.
Efectivamente, lo que los actuales dirigentes sindicales
vanamente denominan sus «conquistas», hoy perdidas,
fueron los éxitos sociales del Estado nacido de la
victoria frente al marxismo: pleno empleo, seguridad
social generalizadas, estabilidad de los contratos,
jurisdicción laboral, universidades laborales, etc.
Libro escrito con simpatía y objetividad, aunque lejos
de la mitificación joseantoniana que se practicó
durante los años en que el Generalísimo ocupó la
Jefatura del Estado. La II Restauración ha tratado con
agresividad y con silencio la figura y la obra del joven
doctrinario y político, inicuamente fusilado en el
Alicante republicano.
J.L. Núñez
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