LIBROS: La
fuerza económica de la libertad
Franch,
José Juan: La fuerza económica de la libertad, Unión
Editorial, Madrid 1998, 360 págs.
El profesor Franch, plantea un punto central alrededor
del cual giran todas sus reflexiones: la economía o es
humana o no es economía. Las infinitas decisiones que se
toman a diario en los mercados, son realizadas por la
capacidad intelectiva y volitiva de los hombres, que
concretan libremente sus ambiciones subjetivas en
preferencias personales siempre originales.
El autor nos habla de cuatro niveles de negocio y
actividad económica, en los cuales se coordina, se
orienta, se manda o se dirige: el personal, el familiar,
el empresarial y el estatal.
Para el economista, la ciencia económica ha de
entenderse como «un arte humano y personal». La
actividad económica y la Economía al tratar de poner
las cosas al servicio de las personas, piensa el autor
que esa actividad está más cerca del arte que de la
ciencia y la técnica.
Se invoca al humanismo como movimiento intelectual
cohesionador de un nuevo Renacimiento, frente a
abstracciones estériles, colectivos obsoletos y Estados
aparentemente protectores, siendo objetivo de este
pensamiento humanista el «reabsorber los contenidos
filosóficos, morales, artísticos y científicos en los
que encuentra el fundamento de sus propias aspiraciones»
(p.P. 15-16), convirtiéndose la libertad, la voluntad y
la dignidad humanas en los temas más determinantes para
la Economía y la ciencia empresarial moderna. «El
economista artista crea valor añadido en cuanto hombre y
crea para el hombre» (p. 16).
Hay que descubrir el elemento humano como factor
fundamental en toda actividad económica, tratando de
conjugar los estados exteriores, aportados por la
naturaleza, con los estados interiores insuflados por el
espíritu, necesitándose retornar al hombre en la
Economía como imagen inspiradora de toda obra, frente a
los industrialismos radicales o a los ecologismos
ideologizados.
La libertad, como activa indeterminación flexible, que
se dirige hacia la realización de futuros proyectos con
personalidad propia, se encuentra en el núcleo de las
reflexiones. La libertad como fuente de información y
conocimiento para poner más de manifiesto su eficacia en
la causación de la riqueza, y así esa libertad
responsable y de uno mismo, como característica esencial
del ser humano, hacer posible la propiedad.
Una obra sugerente, atrevida y renovadora, de la cual se
desprende que en una sociedad donde se encuentren
asentadas la libertad, la propiedad responsable, el
intercambio, la especialización y la mentalidad
empresarial, la producción y el trabajo tienen que estar
orientados a las necesidades y al servicio de las
personas, de los hombres, no pudiendo el Estado
«suplantar la libertad individual responsable» ya que
«no es omnipotente ni omnicomprensivo» y «sólo puede
abrir las vías necesarias para que circule más
fácilmente y sin riesgos innecesarios la fuerza
económica de la libertad» (p. 355).
L. Sánchez de Movellán
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