LIBROS:
Dogmática
Müller,
Gerhard L.: Dogmática, trad. esp. Ed. Herder, Barcelona
1998, 924 págs.
Básicamente la dogmática cristiana se funda en el Nuevo
Testamento. Sobre seis pequeños libros y un epistolario
se han escrito millones de páginas, algunas colectivas
como la inmensa Patrología, otras individuales como la
tomista Suma. Cantidades ingentes de erudición,
sentimiento y razón se han vertido sobre la Escritura
que contiene la letra y el espíritu de los dogmas
cristianos. Y la caudalosa corriente no cesa, por lo que
periódicamente han de elaborarse tratados como este del
catedrático muniqués para digerir la inmensa
bibliografía y responder a la crítica.
El permanente dinamismo de la teología católica y
protestante plantea la cuestión de si los dogmas son
invariables y permanentes o si experimentan cambios. Hay
historia de los dogmas; pero, además ¿hay evolución o
simplemente exégesis renovada? En cualquier caso, hay lo
que se denominó «evolución homogénea» y hoy
actualización. Esta es la empresa que acomete el autor,
apoyado en las fuentes clásicas y en multitud de
monografías contemporáneas. (K. Rahner es el más
citado). Como escribe el autor, el dogma se nos presenta
como «palabra humana y creada, necesitada de
interpretación humana».
Las cuestiones teminológicas y de método, el papel de
la tradición y del magisterio, la antropología
bíblica, Dios creado, Cristo, el Espíritu Santo, la
Trinidad, mariología, las postrimerías y el fin del
mundo, la Iglesia, los sacramentos, y la gracia son los
grandes temas de este denso tratado.
A pesar del texto veterotestamentario «¿A quién
compararéis Dios y a qué imagen lo asemejaréis?» (Is.
40.18), el autor mantiene una interpretación más bien
simbólica y laxa del versículo «el hombre a imagen y
semejanza de Dios» (Gen. 1.26-7). «Ni el hombre es la
copia unívoca o la simple imagen reflejada de Dios»,
reconoce Müller.
Acerca de algo tan oscuro en los textos como la
existencia después de la muerte, el autor afirma que los
bienaventurados tienen un cuerpo real y sexo, aunque
ajeno al sufrimiento y al deseo.
La exposición, que no rehuye la polémica, es en parte
histórica y erudita; pero fundamentalmente sistemática,
apoyada en los textos bíblicos. Completos índices y una
rica bibliografía a la que se han incorporado algunos
títulos españoles (no siempre los más valiosos)
enriquecen el volumen.
Este importante tratado es, en cierto modo, la última
palabra ortodoxa sobre el dogma según el catolicismo
romano.
A. Landa
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