LIBROS:
Epistolario de la embajada nacionalista latinoamericana
1937-1938
Martínez
Barrios, Elena: Epistolario de la embajada nacionalista
latinoamericana 1937-1938, ed. Universidad de Málaga,
Zaragoza 1998, 198 págs.
La autora, de sólo 23 años, publica en este volumen 89
cartas procedentes del archivo particular del profesor
Fernando Valls y Taberner fechadas entre el 3 de octubre
de 1937 y el 14 de diciembre de 1938. Sólo dos,
puramente logísticas, están firmadas por Valls; las
demás van dirigidas a él, a veces con otras anejas, por
diversos corresponsales, en parte familiares. Este
epistolario tiene escaso valor histórico y aporta muy
pocas noticias sobre la misión cultural que, designada
por Franco, recorrió diversos países de América del
Sur para dar a conocer el sentido del alzamiento de 1936.
El grupo, presidido por el jesuita Francisco Peiró
(1883-1969), estuvo integrado por los profesores Valls,
José Ibañez-Martín y Eugenio Montes. En Argentina se
unieron los escritores Eduardo Marquina y Joaquín Calvo
Sotelo, el diplomático Juan Pablo Lojendio, y el ex
ministro conde de Guadalhorce. La brillante y exitosa
misión granjeó el apoyo de importantes sectores
culturales y políticos a la causa nacional.
La aportación de la autora es el título y un estudio
preliminar. El título es sumamente inadecuado pues no
fue una embajada, sino una misión; no fue
latinoamericana, sino española; y no fue en
Latinoamérica, sino en Hispanoamérica. El estudio
sería estimable por su información anecdótica si no
estuviera ideologizado hasta extremos que rozan lo
mitinesco. La autora no se limita a narrar, sino que se
prodiga en sentencias condenatorias y en juicios de
intenciones, la mayoría partidistas, subjetivos e
infundados. El principal destinatario de sus críticas y
denuncias es el eminente historiador y gran patriota que
fue el profesor Valls y Taberner cuyo archivo es,
precisamente, la sustancia de este libro. El gran
«pecado» de los fustigados es no haber sido adictos al
gobierno de la zona roja.
Los hechos sucedieron hace casi dos tercios de siglo;
pero esta joven universitaria se apasiona como un
combatiente de nuestra guerra civil, quizás como un
brigadista. ¿Es ese el método histórico que le han
enseñado en la Universidad? Sería patético. La
Historia como pretexto para la soflama es corrupción de
lo óptimo.
A. Landa
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