LA DIPLOMACIA
Declaraciones de Frei. Molesto reaccionó el Presidente
de la República de Chile, Eduardo Frei, por la decisión
de España de negar la posibilidad de un arbitraje entre
ambas naciones para decidir el tema del senador vitalicio
Augusto Pinochet, detenido en Londres desde hace once
meses.
La propuesta de España de aplicar esa medida, las largas
conversaciones sostenidas a nivel de Cancillerías y de
Jefes de Estado hacían presuponer que el gobierno de
José María Aznar accedería a buscar una solución
intermedia al problema que no mermara el respaldo
político interno de su administración a pocas semanas
de elecciones generales en su país y que permitiera, al
mismo tiempo, avanzar en una solución para traer al
país al ex Comandante en Jefe del Ejército.
Sin embargo, la seca respuesta de Abel Matutes y la nueva
excusa de su gobierno de no poder actuar, «por ser un
asunto judicial y no político», borró toda esperanza.
La actitud de Madrid, calificada como «inconsecuencia
política» por el Canciller Juan Gabriel Valdés,
motivó una enérgica respuesta del Presidente Frei
quien, a su regreso de Nueva Zelanda, criticó la
posición que calificó de «cambiante» que ha tenido el
Gobierno español desde que se inició el problema.
Frei manifestó con énfasis que «ellos (los españoles)
no siguen cumpliendo los tratados».
Respecto de su participación en la Cumbre Iberoamericana
de La Habana, en noviembre próximo, también fue
enfático en precisar que mientras no se respeten los
tratados y acuerdos alcanzados en dicho foro, no
asistirá.
Frei explicó que lo sucedido también fue contradictorio
con el tenor de las conversaciones que tuvieron ambos
gobiernos en Río de Janeiro y lo tratado en los
sucesivos encuentros entre las autoridades chilenas con
el propio Canciller Matutes y con el Primer Ministro
español, José María Aznar.
«El camino del arbitraje lo planteó España. ¡Ellos lo
propusieron!- sostuvo- Ellos lo propusieron después de
la Cumbre de Río, por lo tanto ellos son los que han
cambiado de posición, como la han cambiado muchas veces
en los últimos meses».
Agregó que Chile requiere que España defina una línea
ya que nuestro país ha sido consecuente con sus
planteamientos.
Luego de sus declaraciones, el Presidente Frei se reunió
con los ministros del comité político para analizar la
respuesta del Gobierno chileno al Canciller Matutes, la
que dará a conocer el Ministro Juan Gabriel Valdés.
Insulza:«Relaciones estan malas». El Ministro
Secretario General de la Presidencia, José Miguel
Insulza, precisó que las relaciones diplomáticas con
España son definitivamente malas y desmintió lo
manifestado por Abel Matutes en su nota enviada al
Gobierno chileno donde aseveraba que los vínculos
diplomáticos entre ambas naciones corresponden a los de
«países amigos».
«Creo -precisó Insulza- que uno no puede hacer mentir a
la gente. Creo que la opinión pública se da cuenta de
que las relaciones con España son malas. Entonces
digamos la verdad, que son malas».
Insulza expresó esta opinión en su carácter de
Canciller subrogante, ocasión en que reiteró que el
gobierno español estima que no puede ir a un arbitraje
en el caso Pinochet y, por tanto, hay que buscar otra
salida.
Sus declaraciones fueron ratificadas por el Canciller
Valdés quien indicó que las relaciones bilaterales
están pasando por un pésimo momento, porque era
difícil separar la actitud del gobierno hispano en el
caso Pinochet con las otras aristas de los vínculos
diplomáticos.
Sobre el anuncio oficial de España de negarse al
arbitraje internacional, Insulza manifestó que ello no
es inesperado, indicando que demuestra que ese país no
tiene ningún interés en resolver este problema con
Chile.
Según Insulza probablemente la salida a este caso es el
juicio en Londres, Inglaterra, o la salida humanitaria
por la vía del gobierno británico.
El Ministro Secretario General de la Presidencia no
compartió la posición de algunos senadores que piden
desahuciar otros tratados suscritos entre Chile y España
e indicó que no corresponde extremar las medidas, menos
aún pretender romper las relaciones diplomáticas con
ese país.
Valdés: «socio poco confiable». el Canciller Valdés
reconoció que se sabía que las próximas elecciones
generales en que se verá envuelto el Gobierno español
hacía predecible un rechazo de la posibilidad de un
arbitraje por el caso Pinochet.
En el avión presidencial, de regreso al país desde la
Cumbre de la APEC, el Ministro de Relaciones Exteriores
sostuvo que el caso Pinochet ha minado fuertemente los
vínculos entre ambas naciones; y su historia reciente
presenta una serie de similitudes, incluso en sus
transiciones desde regímenes autoritarios a
democráticos, que hacen pensar en una cercanía de
insospechadas consecuencias positivas para ambos pueblos.
Sin embargo, agregó, el caso Pinochet parece desmentir
el grado de asociación de España con Chile y su
voluntad de mantener un respeto por lo que ha sido el
proceso político de nuestro país.
«El Gobierno español insiste en sostener que en su
país existe una división de poderes y que por lo tanto
el Ejecutivo no puede intervenir en lo que hace el poder
judicial. Las divisiones de poderes son válidas en el
plano interno de los países, pero no en el plano
internacional. El Gobierno español no puede sólo
responder por el Ejecutivo, y no por decisiones de los
poderes legislativo y judicial que tengan implicancia a
nivel internacional», recalcó.
Valdés dijo que con ese punto de vista, Chile ha pedido
a España una declaración «política» clara y de
«sentido común» que diga que el juez Baltasar Garzón
no tiene autoridad para juzgar a Pinochet, en una clara
actitud de comprensión a la transicición chilena, que
no ha ocurrido.
«La pretensión que desde Madrid se haga una especie de
ajuste de cuentas por el proceso de los regímenes
autoritarios latinoamericanos, es una pretensión
indebida, producto de una visión absolutamente alucinada
de lo que España debe hacer en materia internacional»,
aseveró.
Para el Canciller chileno este tipo de actitudes va a
llevar a España a tener dificultades con todos los
países de la zona, ya que España se abrogará el
derecho de juzgar todos los procesos políticos del
continente y podría pasar que se entrometa en asuntos
internos de México, Venezuela, Argentina y otras
naciones, afectando sus intereses económicos en la zona.
El Mercurio, 15-IX-1999.
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