Relevo en ABC

pag. principal Razón Española

Relevo en ABC

Por Germán del Hoyo

El caso Pinochet indice Alfredo Sánchez Bella

Relevo en ABC


El Abc fue fundado en 1905 por Torcuato Luca de Tena a quien Alfonso XIII otorgaría un marquesado. No era un periódico de partido, aunque se inclinaba hacia el conservatismo liberal. Lo verdaderamente característico del nuevo rotativo era la defensa integral de la monarquía alfonsina, sin la menor concesión crítica. Era un monarquismo, más sentimental que doctrinal: «Con el Rey se está con razón y sin razón». Es notorio que tal actitud no salvó a la dinastía. Fue la dictadura de Primo de Rivera la que prolongó la supervivencia del trono, tan amenazado por la catástrofe de Annual, y por el expediente Picasso que indirectamente afectaba al regio titular.

Otra nota distintiva del nuevo diario, la más sustantiva, fue el reconocimiento de valores morales sobre los simplemente partidistas. Respeto al discrepante, objetividad, veracidad, juego limpio, renuncia al improperio, sentido del honor, rechazo de la publicidad encubierta, y buen estilo. Y asunción patriótica de nuestra Historia. Tal código moral contrastaba con la tradición mayoritariamente libelista, sectaria, patriomasoquista y venal de la prensa decimonónica. El Abc intentó con éxito una dignificación ética del periodismo patrio.

Juan Ignacio Luca de Tena mantuvo el señorío del periódico en medio de las tensas luchas que suscitó la radicalización de la IIRepública; pero los graves acontecimientos le impidieron mantener la neutralidad, y emprendió una tenaz campaña de afirmación nacional, tradicional y monárquica. Quizás el intelectual más representativo que el periódico incorporó a sus páginas fue Ramiro de Maeztu, inspirador de la revista de pensamiento tradicional «Acción Española» (1931-1936), asesinado en el Madrid republicano. La revolución socialista de octubre de 1936 y la formación del Frente Popular por Azaña extremaron la beligerancia de Abc, que se convirtió en principal promotor del Alzamiento nacional.

Iniciado en 1936 el último acto de la guerra civil, el gobierno de Azaña se incautó del Abc madrileño que inició una etapa «roja» bajo la inspiración de algún joven escritor republicano, luego exaltado por el diario. El espíritu del periódico se refugió en el Abc de Sevilla que fue un entusiasta defensor de los alzados y un constante enaltecedor de la capitanía de Franco. Juan Ignacio Luca de Tena se incorporó inmediatamente como oficial al Ejército nacional.

La víspera de la victoria, el gobierno de Franco devolvió a la familia Luca de Tena el confiscado periódico que reapareció, ya libre, el 1 de abril con la más famosa portada de su historia, un autógrafo que decía así: «¡Franco, Franco, Franco! ¡Arriba España! ¡Viva España! Juan Ignacio Luca de Tena. Madrid 29 de marzo de 1939. III Año Triunfal».

Durante más de tres décadas el diario, dentro de su código moral y su monarquismo dinástico, fue políticamente beligerante a favor del nuevo Estado nacido de la victoria. Es la posición que mantuvo Juan Ignacio Luca de Tena, nombrado por Franco miembro de las Cortes, y embajador en Chile y en Grecia. Es la consecuente posición que mantuvieron su hijo Torcuato Luca de Tena y sus colaboradores en los periodos intermedios, hasta que ya muerto Franco, la familia decidió entregar la orientación del diario a Guillermo Luca de Tena. Entonces se produjo el giro copernicano en lo político y en lo cultural. Los héroes literarios eran ahora Lorca y el chequista Alberti. Los héroes políticos eran los que más alancearan al Estado del 18 de julio y a Franco. Una legión de cronistas carroñeros se ensañó con cuanto el Abc propugnó durante la II República y defendió durante cuarenta años. Si el Abc había sido un campeón de la unidad nacional, el Abc converso elogió las autonomías y concedió premios a líderes separatistas.

El código moral del fundador perdió vigencia, y florecieron los vendedores de imagen y los travestidos políticos. Escritores que habían dejado una parte de su brillante obra en las columnas de Abc fueron marginados para dar paso a marxistas confesos. El Abc de esta última época, que prosigue, se sitúa ideológicamente más cerca del «rojo» que del fundacional. El permanente denominador común siguió siendo el monarquismo dinástico; pero este rasgo institucional perdió contenido después de que la Constitución de 1978 redujera la Corona a mero símbolo, a lujo del Estado.

Esta mutación de valores se produjo en el ámbito de la gran anemia moral que se ha provocado en la sociedad española en las dos últimas décadas. Pero el ambiente no explica el cambio copernicano de Abc, un diario que se fundó para ser independiente frente a las presiones circunstanciales. ¿Se creía halagar al Rey satanizando a su predecesor a quien debía la corona? Sería demasiado miope y mezquino.

Al cabo de más de veinte años de sorprender y decepcionar a sus lectores, el Abc los ha ido perdiendo. El último número de la revista «Intermedios de comunicación» ha publicado unos datos reveladores. Entre 1994 y 1998 el Abc ha perdido el 6,1% de ventas y suscripciones, mientras el diario «El País» ganaba el 10,3%. También ha crecido «El Mundo», entre otros diarios. ¿Y la audiencia o número de lectores? Por ejemplo, «El País» ha ganado un 11,1%; pero el Abc figura en la postergada posición 48 de la lista, como uno de los diarios españoles al que han dejado más lectores.

La huída ideológica de su pasado ha deteriorado la imagen ética de Abc; pero, además, no ha sido ni un buen negocio, ni un éxito técnico de difusión.

El cambio de campo doctrinal del Abc ha sido muy negativo para España pues no era un simple rotativo, sino casi una institución que, irónicamente, llegó a ser calificada de «vicio nacional». El periódico ha contribuido a la disolución de la conciencia nacional unitaria, a la satanización de la reciente Historia, al desenraizamiento de la sociedad, y a la caquexia intelectual de la derecha política actuante. La inercia de sus lectores está siendo menor que su decepción. El diario que fuera una autoridad se ha ido convirtiendo en una mercancía en el área de la información. Salvo los adversarios de cuanto significó el Abc fundacional, nadie puede felicitarse de esta profunda mutación.

Cualquier parecido entre el Abc anterior a julio de 1936 y el actual sería mera coincidencia, ya ni siquiera tipográfica después del nuevo formato. Han cambiado muchas cosas durante la II Restauración; pero pocas tan irracionales como la inversión política del Abc.

Los dos directores nombrados por Guillermo Luca de Tena (Ansón y Alemán, coincidentes en un agrio rencor antifranquista) han sido sucesivamente cesados, y el nuevo Consejo ha nombrado a José Antonio Zarzalejos, bilbaino de 45 años. Se abre, pues, una posibilidad de que el Abc recupere su señorío y la coherencia con su pasado.



Germán del Hoyo



 

El caso Pinochet indice Alfredo Sánchez Bella

Cartas a Razón Española

Buzon Pulse aquí para enviar correo


La obra de Razón Española es propiedad registrada
Prohibida la reproducción total o parcial de estos documentos sin previa autorización y acuerdo.