LIBROS: Inteligencia creativa. nº 97

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LIBROS: Inteligencia creativa. nº 97

Comentarios de Luis Aymá González al libro de A. López Quintás

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LIBROS: Inteligencia creativa

López Quintás, Alfonso: Inteligencia creativa. El descubrimiento personal de los valores, ed. BAC, Madrid 1999, 511 págs.



Alfonso López Quintás, catedrático emérito de Filosofía de la Complutense, está promoviendo desde hace años un proyecto formativo denominado «Escuela de Pensamiento y Creatividad». Su meta es enseñar a pensar con rigor y vivir de forma creativa. Este propósito lo está persiguiendo a través de diversos cursos, que imparte -ayudado por un equipo- en diversos centros de España e Iberoamérica.

Entre los materiales que pone a disposición de los cursillistas -libros, vídeos, cassettes...- destaca un amplio volumen titulado El arte de pensar con rigor y vivir de forma creativa, que ha sido grabado íntegramente en vídeo. Agotados los 4.000 ejemplares de la primera edición, el autor acaba de remodelar la obra para adaptarla a un público más amplio. Conserva, sin embargo, el carácter original de curso práctico: al final de cada capítulo suele presentar diversos textos para analizar y diferentes cuestiones que invitan al alumno a aplicar la doctrina expuesta a la clarificación de la vida cotidiana.

López Quintás considera que la falta de un pensamiento riguroso es uno de los fallos más graves de la sociedad actual, y ofrece un método para colmar esa laguna. La primera medida para pensar de modo ajustado a la realidad es distinguir diversos modos de realidad, y poner en forma la capacidad de discernir en cada momento en cuál de ellos se está uno moviendo.

Entre los modos de realidad destacan dos: los «objetos» y los «ámbitos», término este que el autor acuñó para expresar un amplio abanico de realidades que no son ni «objetos» ni «sujetos». Una obra de arte, en cuanto tal, no es un mero objeto. Un cuadro, por ejemplo, presenta una vertiente objetiva -el lienzo-, pero supera el nivel material; expresa un contenido, alberga unos valores estéticos, apela al espectador, le orienta, le corrige. Es un centro de iniciativa. Por eso el contemplador puede establecer con él una relación «reversible», de doble dirección. López Quintás pone diversos ejemplos de «ámbitos», y ofrece una exposición muy sugestiva de la relación creativa que podemos tener con un poema o con una obra musical.

Este tipo de relaciones reversibles constituyen un «encuentro». Este es el acontecimiento básico. De ahí el interés del autor en determinar con precisión qué se entiende por encuentro, cuáles son sus exigencias (las «virtudes») y sus frutos. La experiencia de los frutos revela a quien se encuentra el alto valor de este fenómeno humano. Esa revelación nos permite descubrir que el auténtico «ideal» de nuestra vida consiste en instaurar las formas más altas de unidad con las realidades circundantes.

El vehículo expresivo del encuentro es el lenguaje (y, correlativamente, la imagen) y el silencio. El autor expone ampliamente lo que significa «ser locuente» y la necesidad de utilizar el lenguaje de manera precisa, sobre todo los «esquemas mentales», «inmanencia-trascendencia», «interior-exterior», «libertad-norma», «independencia-solidaridad» y otros semejantes. Particular interés encierra la forma en que muestra la complementariedad del lenguaje auténtico -el que crea relaciones de convivencia- y el silencio auténtico -el que es campo de resonancia de la palabra y nos permite ver en bloque diversos aspectos de la realidad-.

Una vez explicado el proceso de formación de la personalidad humana, López Quintás hace ver la necesidad de conocer a fondo los dos procesos básicos que podemos seguir en nuestra vida: el de vértigo -que destruye el encuentro- y el de éxtasis -que lo fomenta-. Esta distinción clarifica mil acontecimientos de la existencia diaria, y sirve de pauta para orientar a los jóvenes en sus dificultades espirituales.

La condición más destacada de esta obra es que no sólo nos ofrece unos contenidos del mayor interés, sino que nos facilita un método de pensamiento sumamente lúcido y eficaz. Nos acostumbra a plantear bien los problemas, a no aplicar términos y expresiones propias de un tipo de realidades a otras que pertenecen a un nivel distinto, a penetrar en las causas de ciertos fenómenos, a comprender por dentro la necesidad de practicar las virtudes, evitar los vicios, elegir bien el ideal de la vida, evitar las experiencias de vértigo -que fascinan pero destruyen- y entregarse a las diversas experiencias de éxtasis o creatividad, que son exigentes, lo prometen todo y lo dan todo al final.

Al terminar la lectura de esta obra, se comprende perfectamente que «la creatividad es la palabra clave de la nueva cultura», en frase de la Academia francesa. En el Epílogo se muestra en síntesis todas las características del hombre creativo e intelectual riguroso que se han ido descubriendo a lo largo del libro. Se nos ofrece, así, una clave de orientación para guiar nuestra vida en el camino hacia la madurez.

Con razón, esta obra está considerada por los colaboradores de la «Escuela de Pensamiento y Creatividad» como punto de partida para el proceso formativo que en ella se sigue.

El estilo es directo, sugestivo y perfectamente accesible a toda persona de formación media.



Luis Aymá González



 

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