LIBROS:
Inteligencia creativa
López
Quintás, Alfonso: Inteligencia creativa. El
descubrimiento personal de los valores, ed. BAC, Madrid
1999, 511 págs.
Alfonso López Quintás, catedrático emérito de
Filosofía de la Complutense, está promoviendo desde
hace años un proyecto formativo denominado «Escuela de
Pensamiento y Creatividad». Su meta es enseñar a pensar
con rigor y vivir de forma creativa. Este propósito lo
está persiguiendo a través de diversos cursos, que
imparte -ayudado por un equipo- en diversos centros de
España e Iberoamérica.
Entre los materiales que pone a disposición de los
cursillistas -libros, vídeos, cassettes...- destaca un
amplio volumen titulado El arte de pensar con rigor y
vivir de forma creativa, que ha sido grabado
íntegramente en vídeo. Agotados los 4.000 ejemplares de
la primera edición, el autor acaba de remodelar la obra
para adaptarla a un público más amplio. Conserva, sin
embargo, el carácter original de curso práctico: al
final de cada capítulo suele presentar diversos textos
para analizar y diferentes cuestiones que invitan al
alumno a aplicar la doctrina expuesta a la clarificación
de la vida cotidiana.
López Quintás considera que la falta de un pensamiento
riguroso es uno de los fallos más graves de la sociedad
actual, y ofrece un método para colmar esa laguna. La
primera medida para pensar de modo ajustado a la realidad
es distinguir diversos modos de realidad, y poner en
forma la capacidad de discernir en cada momento en cuál
de ellos se está uno moviendo.
Entre los modos de realidad destacan dos: los «objetos»
y los «ámbitos», término este que el autor acuñó
para expresar un amplio abanico de realidades que no son
ni «objetos» ni «sujetos». Una obra de arte, en
cuanto tal, no es un mero objeto. Un cuadro, por ejemplo,
presenta una vertiente objetiva -el lienzo-, pero supera
el nivel material; expresa un contenido, alberga unos
valores estéticos, apela al espectador, le orienta, le
corrige. Es un centro de iniciativa. Por eso el
contemplador puede establecer con él una relación
«reversible», de doble dirección. López Quintás pone
diversos ejemplos de «ámbitos», y ofrece una
exposición muy sugestiva de la relación creativa que
podemos tener con un poema o con una obra musical.
Este tipo de relaciones reversibles constituyen un
«encuentro». Este es el acontecimiento básico. De ahí
el interés del autor en determinar con precisión qué
se entiende por encuentro, cuáles son sus exigencias
(las «virtudes») y sus frutos. La experiencia de los
frutos revela a quien se encuentra el alto valor de este
fenómeno humano. Esa revelación nos permite descubrir
que el auténtico «ideal» de nuestra vida consiste en
instaurar las formas más altas de unidad con las
realidades circundantes.
El vehículo expresivo del encuentro es el lenguaje (y,
correlativamente, la imagen) y el silencio. El autor
expone ampliamente lo que significa «ser locuente» y la
necesidad de utilizar el lenguaje de manera precisa,
sobre todo los «esquemas mentales»,
«inmanencia-trascendencia», «interior-exterior»,
«libertad-norma», «independencia-solidaridad» y otros
semejantes. Particular interés encierra la forma en que
muestra la complementariedad del lenguaje auténtico -el
que crea relaciones de convivencia- y el silencio
auténtico -el que es campo de resonancia de la palabra y
nos permite ver en bloque diversos aspectos de la
realidad-.
Una vez explicado el proceso de formación de la
personalidad humana, López Quintás hace ver la
necesidad de conocer a fondo los dos procesos básicos
que podemos seguir en nuestra vida: el de vértigo -que
destruye el encuentro- y el de éxtasis -que lo fomenta-.
Esta distinción clarifica mil acontecimientos de la
existencia diaria, y sirve de pauta para orientar a los
jóvenes en sus dificultades espirituales.
La condición más destacada de esta obra es que no sólo
nos ofrece unos contenidos del mayor interés, sino que
nos facilita un método de pensamiento sumamente lúcido
y eficaz. Nos acostumbra a plantear bien los problemas, a
no aplicar términos y expresiones propias de un tipo de
realidades a otras que pertenecen a un nivel distinto, a
penetrar en las causas de ciertos fenómenos, a
comprender por dentro la necesidad de practicar las
virtudes, evitar los vicios, elegir bien el ideal de la
vida, evitar las experiencias de vértigo -que fascinan
pero destruyen- y entregarse a las diversas experiencias
de éxtasis o creatividad, que son exigentes, lo prometen
todo y lo dan todo al final.
Al terminar la lectura de esta obra, se comprende
perfectamente que «la creatividad es la palabra clave de
la nueva cultura», en frase de la Academia francesa. En
el Epílogo se muestra en síntesis todas las
características del hombre creativo e intelectual
riguroso que se han ido descubriendo a lo largo del
libro. Se nos ofrece, así, una clave de orientación
para guiar nuestra vida en el camino hacia la madurez.
Con razón, esta obra está considerada por los
colaboradores de la «Escuela de Pensamiento y
Creatividad» como punto de partida para el proceso
formativo que en ella se sigue.
El estilo es directo, sugestivo y perfectamente accesible
a toda persona de formación media.
Luis Aymá González
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