LIBROS: La filosofía ¿sirve para algo?. nº 97

pag. principal Razón Española

LIBROS: La filosofía ¿sirve para algo?. nº 97

Comentarios de A. Landa al libro de M. Febrer.

artículo anterior indice Página Indice

LIBROS: La filosofía ¿sirve para algo?

Febrer, Mateo: La filosofía ¿sirve para algo?, ed. Instituto de Teología, Barcelona 1998, 506 págs.



El autor es un nonagenario dominico que ha dedicado la mayor parte de su vida a la enseñanza de la filosofía y de la teología. Ha publicado seis libros entre los que destaca el dedicado al gran tema de la libertad y la predestinación. Esta última obra consta de dos partes tan diferenciadas que podrían haber sido objeto de volúmenes independientes.

La primera parte es una crítica muy severa de los sistemas filosóficos que el autor denomina «personales» en la medida en que se separan del aristotelismo y de sus seguidores, o sea, de la llamada filosofía perenne. Kant, Hegel y Heidegger son objeto de análisis específicos; el más interesante es el primero por su revisión de la teoría de los juicios sintéticos. En el fondo, el autor no toma completamente en serio a los que construyen una personal concepción del mundo a la manera de la obra de arte, aunque con criterios lógicos.

Para demostrar la arbitrariedad de tales empeños, el autor presenta dos imaginarios esquemas de sistema filosófico, fundados, uno en la idea de «armonía», y otro en la de «nada». Este último es una ingeniosa caricatura que mueve a la sonrisa. Y ya casi en el terreno de la sátira, el autor sugiere a los futuros filósofos «personales» que, para impresionar a los indoctos, sazonen sus escritos con neologismos como nadidad, esteidad, otroidad, antropofántico, neumalogístico, autobiótico, psicodinámico, etc. Las posibilidades nominalistas del lenguaje son ilimitadas si se separa de la realidad.

La conclusión es que tales ejercicios «personales» de la mente y de la lingüística no sirven para gran cosa. Es, pues, una valoración extrema y demoledora de gran parte de la filosofía moderna, sobre todo, de la contemporánea, tan verbalista.

La segunda parte del volumen es un extenso tratado de teodicea natural donde se recurre a las cinco vías clásicas y a sus variantes para demostrar la existencia de Dios como causa primera del Universo. Sin embargo, el autor entiende que esas cinco vías son sólo una prueba «indirecta», y afirma, frente al ateismo, que existe en el hombre una primaria y elemental intuición de Dios y que la teodicea ha problematizado innecesariamente esa intuición radical. Es una postura que recuerda a la «religación» de Zubiri, aunque ésta no sea mental, sino ontológica.

El libro concluye con unas consideraciones de teología dogmática cristiana, más suasorias que analíticas.

El autor no se refiere al importante argumento sugerido por Brentano y fundado en la Física. Si, en virtud del segundo principio de la termodinámica, la energía no cesa de degradarse, el Universo es inexplicable sin un impulso inicial que no puede ser interno, sino del motor inmóvil a que se refería Aristóteles.

Páginas muy amenas que, unas veces, rayan en el divertimento y, las más de las veces, con gran variedad de recursos ponen al alcance del no iniciado la teodicea tradicional. Un libro típicamente «incorrecto» para los criterios ahora dominantes. De ahí su originalidad e interés.



A. Landa



 

artículo anterior indice Página Indice


Cartas a Razón Española

Buzon Pulse aquí para enviar correo


La obra de Razón Española es propiedad registrada
Prohibida la reproducción total o parcial de estos documentos sin previa autorización y acuerdo.