Nueva jerarquía
eclesiástica
No ha
sido mala noticia el resultado de las elecciones de la
Conferencia Episcopal.
Yanes y Sebastián, representantes del viejo progresismo,
han sido desplazados por los cardenales Rouco y Carles,
de orientación mucho más tradicional. El año pasado
había sido sustituido el Secretario General, Sánchez,
por Asenjo, en la misma línea wojtyliana.
Se han terminado los amores, nunca correspondidos, al
socialismo y la falta de sintonía, cordial que no
formal, con Juan Pablo II y sus orientaciones pastorales.
Para la Comisión ejecutiva fueron elegidos, además,
Yanes, Sebastián, Díaz Merchán y Uriarte. Todos
representantes de la vieja guardia de nuestra última y
peor Iglesia. Ganan, pues, en este Comité, los
progresistas por cuatro a tres. Aunque está por ver de
qué lado se inclinará el arzobispo de Pamplona, dado su
último sesgo ideológico que algunos antiguos han
calificado de traición. Si lo confirmara, se invertiría
la proporción.
En la Comisión permanente se ha producido un vuelco. Los
que hicieron del antifranquismo una religión, los que
supeditaron la religión a la política, los que casaron
a sus sacerdotes y vaciaron sus seminarios, han sido
prácticamente eliminados. En la Permanente anterior
apenas había dos o tres obispos tradicionales. Ahora
apenas hay dos o tres progresistas, aunque ciertamente
del sector más avanzado. El liberacionista Osés, ya en
puertas de la jubilación, y el antiguo Secretario,
Sánchez. Parecen pésimos nombramientos. Y los obispos
se arrepentirán de haber elegido a un incontinente
verbal para presidir la Comisión de Medios de
Comunicación.
Lo realmente importante es que la mayoría de los
polémicos nombres que se venían repitiendo, elección
tras elección, ha desaparecido: Delicado, Montero,
Dorado, Echarren, Guix, Ubeda, Martí Alanís. En su
lugar, de clara línea Juan Pablo II: García Gasco,
Cañizares, Martínez Sistach, García Aracil, Rodríguez
Plaza. Con ellos debe estar también Amigo, que ha
mejorado con los años. Inéditos todavía, aunque es de
esperar que se alineen tras Rouco y Carles: Benavente,
Osoro, Vilaplana y Barrio. Ya más dudosos, Tena y
Gutiérrez, pero ninguno de los dos extremista.
La línea Wojtyla triunfó plenamente en las
Subcomisiones:Romero, Salinas y Reig.
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