Sánchez Bella
Ha
fallecido Alfredo Sánchez Bella, uno de los pocos
ministros de Franco sobrevivientes (el último
desaparecido fue Fermín Sanz Orrio, creador de la Feria
del Campo, del Congreso de la Tierra de Sevilla y de las
Magistraturas del Trabajo).
Sánchez Bella, de 82 años, era un representante de
aquellas tres familias que en la democracia cristiana se
han dado en las áreas políticas. Ardiente joven de
Acción Católica, estaría en los primeros años, ya en
la República, con el entusiasmo que brotaba de la
llamada Casa del Consiliario, lanzada por don Angel
Herrera, y en la que -antes de la guerra civil-
sacerdotes ejemplares como don Pedro Altabella, don
Francisco Izquierdo Molins, don Casimiro Morcillo, eran
priores ante la laicización y el sectarismo que se
desencadenó tras los primeros meses de la II República.
A diferencia de otros jóvenes de A.C., del 36, que se
fueron a las filas del Ejército regular o del Requeté,
Sánchez Bella, desde la Valencia liberada se enrola en
una Bandera de Falange. Tras la guerra -1939- se
incorpora al Instituto de Cultura Hispánica, después de
ser uno de los primeros directores del Colegio Mayor
«Cisneros». Comparte la adehesión al Régimen de
Joaquín Ruiz Jiménez, con el cual luego coincidiría en
Roma como embajador de España. Y ambos van a tener en el
sacerdote aragonés Pedro Altabella, representante
eclesiástico en la Santa Sede, un buen comunicador. Las
conversaciones de los tres -más de algún otro
eclesiástico y político español- serían dignas de un
«off record». Empeñados unos y otros en encontrar un
camino nuevo para España y para la Iglesia. Y cada cual
permaneció leal a sus propias fidelidades. (Vid.
artículo de Sánchez Bella, en el libro Monseñor
Altabella, ed. Ateneo, Zaragoza 1983).
Desde el importante puesto de Director del Instituto de
Cultura Hispánica ayudó a becarios de todo el mundo y
de pluralidad de ideas, para el Curso de Problemas
Contemporáneos de la Universidad Internacional de
Santander, cuando duraba un mes. Entre los becarios
podía verse -por ejemplo- a Tierno Galván, Javierre,
Aranguren, Paniker, entre los profesores, Ortega y
Gasset, Eugenio D'Ors, Fernández Miranda. Sánchez
Bella, miraba siempre hacia adelante.
En la crisis de 1969, luego de una fecunda etapa de
embajador, es llamado para sustituir a Fraga en el
Ministerio de Información y Turismo. No pudo llevar lo
que pudo haber sido «su» equipo. El puesto de Director
de Radiodifusión y Televisión -que luego sería clave
para Adolfo Suárez, en su travesía política- le fue
sugerido desde fuera por el Príncipe de España. El
cierre del diario «Madrid», por un artículo de Fontán
pidiendo el relevo de Franco, era fruto de un acuerdo de
Gobierno, con ministros que pronto se marginarían del
sistema. Estuve cerca de él en 1948, en Santiago de
Compostela, en la peregrinación de los 100.000 jóvenes
de A.C. Tras la alocución del Papa Pío XII por radio,
hablaron también don Santos Beguiristaín, y don Manuel
Aparicio.
Deja Sánchez Bella la clara imagen del patriota y del
caballero cristiano.
Jesús López Medel
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