CRONICA: La
política
El día
a día del tema vasco no puede resultar más deprimente
para quienes lo presencian y son conscientes de que poco
a poco la unidad de España efectivamente se resquebraja.
Las fuerzas radicales actúan unidas y bajo común
dirección. ETA es el elemento importante de esa
coalición e impregna con sus ideas y sus métodos a
todos los demás grupos que con ella forman un
conglomerado separatista.
Ese día a día comprende groseros salivazos sobre
España como entidad histórica (Arzallus habla de
«esos» y «de los de abajo») y toda clase de maniobras
tendentes a desacreditar la tierra a la que aún
permanecen políticamente unidos. Lo más triste es que
no se advierten síntomas de franca reacción; por el
contrario, se da la impresión de que el mal gana
adeptos; las calles de Bilbao en estos días han
registrado manifestaciones de miles de ciudadanos que no
quieren saber nada de nuestra Patria común.
Las fuerzas no nacionalistas aparecen desunidas y aún en
pugna. Falta el líder o los líderes que sean capaces de
inyectar ardor y entusiasmo a quienes por tantas y tantas
razones defienden la unidad de España. A diario se
cometen actos contra esa unidad. Se apela a todo. Queda
lejos el «paz por presos» de los primeros tiempos de la
campaña. Ahora ya nadie oculta el fin último del
crimen, la agitación y el desorden; la independencia.
Es difícil el entendimiento entre el Gobierno y los
nacionalistas vascos. Sus objetivos son esencialmente
contrapuestos. Está claro que los vascos nacionalistas
se han lanzado por el camino directo que conduce a su
separación de España, y el Gobierno, por muchos que
sean los equilibros que haga, no puede entrar en ese
terreno, con lo que resulta que el diálogo no es de
sordos: ciertamente, ambas partes saben muy bien lo que
la otra dice. ocurre, sin embargo, que el diálogo se
podrá fingir y disimular, pero es realmente imposible
porque no puede admitirse que un Gobierno entregue el ser
mismo de España.
No cabe registrar un solo acuerdo en esta larga etapa de
diálogo oficial. Todo son invectivas y gestos cuajados
de odio y de desprecio. Entretanto, se descubren nuevos
depósitos de armas, por cierto en zonas fuera del
territorio nacional; parece que sólo la policía
francesa se dedica ahora a perseguir a los jerifaltes del
terrorismo. La prensa española no registra en estos
últimos tiempos ningún éxito de la policía nacional o
local.
Todo cuanto pueda molestar, zaherir, incomodar y
perjudicar al gobierno de Madrid, se hace puntualmente. Y
el Gobierno de Madrid utiliza un lenguaje ambivalente,
procura no contestar ni sí ni no; cumple alguno de los
puntos que se comprometió a resolver; traslada presos a
cárceles más cercanas del País Vasco; procura no
irritar a los sempiternamente irritados separatistas;
pero los días pasan y todavía no se sabe hasta cuándo
llega la tregua y dónde termina. Se puede sospechar que
es un buen ardid para que la banda terrorista se
reorganice militarmente.
Y el tiempo que pasa no calma, sino al revés, excita las
posiciones de las partes. La verdad es que no se detecta
una solución próxima. El País Vasco goza ya de
potestades muy superiores a las de cualquier otra
comunidad regional europea, pero, claro está, no se
trata de una competencia más, sino de que ellos quieren
«todo» y aspiran a gozar de la posesión de ese todo en
plazo breve. Han fijado ya las fechas en que la
independencia habrá sido conseguida.
No es menos grave, pese a no ser tan virulento, el tema
catalán. La tenacidad de Pujol, su presencia en todas
las decisiones de la vida española, y su verdadera
inasequibilidad al desaliento, le hacen si cabe más
peligroso que Arzallus. Se presenta de otra manera que el
líder vasco. Habla de otra manera. Frecuenta los foros
internacionales y no se circunscribe a opinar sobre los
problemas catalanes, sino sobre cualquier tema español,
aunque abordado desde el punto de vista catalán.
En tantos años de Gobierno no ha logrado hacer
simpática su región al resto de las comunidades
españolas, que la miran con recelo y desconfianza
crecientes. Con el Gobierno de Madrid juega en un
constante «si no me das esto, haré aquello»; su
victimismo alcanza límites ridículos. Ha logrado que
Barcelona no sea ya la capital alegre de las artes.
Eminentes barceloneses así lo proclaman. Pero a él todo
se le da una higa. Está dispuesto a comerse lo mejor del
gran pastel nacional presupuestario.
No es cosa de recoger toda la actividad de Pujol,
ciertamente incansable, que ha logrado ser el único
cauce de la relación entre Cataluña y el resto de
España. La prueba es la ignorancia actual de los
españoles de cuanto verdaderamente sucede en Cataluña.
No hay más que Pujol incluso en las televisiones
oficiales.
Ejército. Se ha disuelto el cuerpo de Capellanes
militares. Los oficiales quedan exentos de jurar morir
por la unidad de la Patria. Se modifican y trastocan
disposiciones oficiales militares que han venido rigiendo
durante decenios. Se dice que eso es el Ejercito
profesional, que por cierto va a costar a España cientos
de miles de millones, y se dirá también que así
nuestras Fuerzas Armadas van a ser más eficaces. Cuando
observamos estos regates al espíritu nacional en los
sectores en que menos debieran producirse, aparecen la
incertidumbre y la tristeza. Ahora mismo nuestras tropas
están tomando parte en una acción militar
importantísima: el castigo de la OTAN a Yugoeslavia.
Nadie ha explicado suficientemente, ni el porqué, ni el
para qué, ni el cuánto, de nuestra presencia en esta
contienda. Consignemos como detalle que el Parlamento ha
sido informado «a posteriori», y que El Gobierno puede
ampliar su compromiso con las fuerzas de la OTAN en la
medida en que le plazca, sin dar cuenta a nadie.
El Ejército va a ser reducido como demuestran las
constantes subastas de edificios militares. Tampoco se ha
explicado suficientemente cuál va a ser el nuevo
Ejército, cuáles sus efectivos, cuáles sus normas: el
tema es suficientemente importante como para no enviarlo
al Boletín Oficial del Estado sin una discusión previa
pormenorizada. Los debates de la nueva Ley militar no han
podido ser más aburridos.
La vida de los Ejércitos transcurre en un vegetar
monótono y mediocre. Se comprende el alto número de
objetores de conciencia. ¿Qué se ofrece a esa juventud?
Ahora, al menos, con el Ejército profesional tienen la
perspectiva de unos sueldos, pero van a entrar a servir
sin saber siquiera a qué Patria sirven, ignorantes de la
Historia, y por tanto, ajenos a ideales, sin los que el
servicio militar se convierte en un trámite burocrático
y en la justificación de una nómina. Ni siquiera cabe
entusiasmar ante la aceptación de la política exterior
mundial. No jugamos en ella, por desgracia, sino un papel
muy subalterno. Se nos ha pedido cooperación militar en
armamento y personas. La hemos dado. Se nos pide la
ampliación de las Bases de Morón y Rota. Se va a
acceder a tales peticiones. Se nos sigue negando la más
mínima ayuda en el tema de Gibraltar, cuyas evoluciones
últimas con acuerdos directos entre el Gobierno Caruana
y los pescadores españoles son penosos.
Es seguro que las necesidades de la acción militar en
los Balcanes exija más ayuda española. También se
puede asegurar que ningún otro país pondrá menos
dificultades en concederla. Y entonces sí; palmaditas en
la espalda; acceso decorativo a los grandes foros
internacionales; pero cuando llega el momento de tener
que defender de verdad los intereses españoles en esos
mismos foros, nos dicen: apañénselas por su cuenta.
Es curioso que todavía siga en vigencia desde los
tiempos de la transición la orden que no permite ver a
un soldado uniformado por la calle. Es ridículo que
nuestras calles parezcan las de Costa Rica, donde es
imposible encontrar un soldado de uniforme por la
sencilla razón de que no existe Ejército.
Iglesia. Se ha renovado la cúpula directiva de la
Conferencia Episcopal. Y una gran esperanza se manifiesta
en la acción futura del nuevo Presidente, Cardenal
Rouco.
La Iglesia no ha logrado resolver sus diferencias con el
Estado. Está todavía en el aire la equiparación de la
asignatura de Religión. Es obvio que por diversas
causas, -algunas de las que es directamente responsable
la Iglesia-, la recaudación que se obtiene por el
impuesto de la Renta ha bajado notablemente. Es cierto
también que la Iglesia no ha logrado un «status»
económico mínimo que permita a sus ministros vivir
modesta pero dignamente; por tanto también faltan medios
para algunas obras sociales que no se realizan por la
penuria eclesiástica. Su Vicesecretario, Monseñor
Herraez ha afirmado que la Iglesia es pobre; sin embargo
no era mucho más rica antes, cuando por ejemplo, poseía
una vasta y eficaz red de medios de comunicación social
de los que ahora carece. Los vendió y ahora las mismas
cabeceras se revenden y proporcionan buenos beneficios a
los propietarios de las mismas.
Es de esperar que el nuevo Presidente se lance a
modernizar la presencia de la Iglesia en el mundo de la
cultura, comenzando por una estrecha cooperación con las
Universidades. Y no habrá gran dificultad en ello,
porque muchas de ellas se autotitulan católicas. La
acción es urgente.
Estamos esperando, con impaciencia, esa acción sobre la
cultura, sobre la Universidad, sobre la enseñanza, sobre
la investigación científica; son demasiados los años
esteparios, sin siembra y, por tanto, sin cosecha. Porque
no poco a poco, sino casi en tromba y constantemente el
laicismo avanza. y conquista posiciones. Hoy aquí;
mañana allá. Y no las abandona, sino que crecen y se
amplían. Medios sobrados tiene la Iglesia si se
coordina, si se abandonan individualismos religiosos, que
en ocasiones son elementos de enfrentamiento.
Juventud. Parece que las estadísticas internacionales
son severas y adjudican a España el indeseable puesto
número uno en la adicción de los jóvenes españoles a
la bebida. No sabemos el valor absoluto que habrá que
dar a los porcentajes que se exhiben, pero no hace falta
profundizar demasiado para darse cuenta de que,
efectivamente, bebida y droga son los grandes azotes de
la juventud española, tanto varonil como femenina.
Y como siempre, todo transcurre en medio de la
indiferencia general, en tanto el mal sigue royendo los
cimientos morales de la sociedad. No hay nadie que se
crea en el deber de llamar la atención sobre este triste
hecho. No hay nadie, tampoco, que lo tenga, y por eso el
mal avanza ante la indiferencia general.
España cree que tiene resuelto el problema de su
juventud con la existencia de inmensos estadios que se
llenan cada domingo de espectadores. Pero bien pocos
concurren a los campos de deporte a ejercitarse. Y así
nos ocurre que en nuestros equipos de fútbol escasean
los españoles, sus nóminas están cuajadas de
yugoslavos, holandeses, argentinos, etc
Los
jóvenes españoles están en otra parte.
Partidos. El PP, en el poder, trabaja más en silencio,
pero aún así se advierte en sus filas la agitación
correspondiente a las elecciones inminentes. Los
propósitos de renovación chocan con los arraigados
intereses de quienes no quieren marcharse y, por todos
los medios, procuran seguir donde estaban. Se advierten
luchas internas, pero nada trasciende al exterior. El PP
anuncia para las próximas elecciones municipales una
gran renovación, sobre todo, una mayor presencia
femenina en las listas.
En el Psoe la cuestión es otra. No ha cuajado el
liderazgo de Borrell y de ahí se deriva un forcejeo
mayor que el normal para ocupar los puestos. El problema
es que el candidato no se ha impuesto, bien porque no ha
sabido o porque no ha querido.
A la hora de la verdad ha habido grandes dificultades
para confeccionar las listas, por ejemplo, en Valencia.
Es inexplicable que el tercer distrito electoral de
España haya estado a merced del resultado de una feroz
lucha local, en tanto la Federal se abstenía.
En Izquierda Unida el problema es menor. Están muy
pendientes de una posible alianza con los socialistas,
pero el acuerdo no es fácil.
La proximidad de las elecciones europeas con las
municipales da un matiz especial a estos comicios. No
parece que el actual mapa político vaya a sufrir muchos
cambios.
Parejas de hecho. No cejan en su empeño los
propugnadores de una ley sobre las parejas de hecho. El
Psoe, Iu, también Ciu, luchan en su favor. El Gobierno
no se opone, pero parece no admitir fácilmente que la
ley ampare a las parejas de hecho homosexuales. Su
pretensión es equiparar las parejas de hecho a los
matrimonios en cuanto a sucesión, subrogación de la
vivienda, y declaración de la renta. Se les exceptuaría
de la adopción. Coalición Canaria ha hecho aprobar una
proposición de ley, que fué votada por Psoe, Ciu, e Iu.
«El enfoque de la reforma no será el de definir las
parejas de hecho sino permitir a quienes lo deseen
formalizar una unión civil por medio de un contrato que
sería registrado. La ley regularía así no solamente a
las parejas de hecho, si no a cualquier otro tipo de
convivencia». El anteproyecto afirma que al Estado no
debe interesarle la sexualidad de los ciudadanos. La
nueva fórmula es incompatible con el matrimonio y el
contrato no se puede resolver durante el primer año de
vigencia.
Diversas autonomías han aprobado o estudian aprobar una
ley de parejas de hecho. La Comisión Institucional que
las Cortes de Aragón ha admitido la propuesta para crear
un registro, que a excepción del PP, ha obtenido la
aprobación del resto de los grupos.
Se calcula que la equiparación de las parejas de hecho
costará 30.334 millones de pesetas, sólo en pensiones
de viudedad. El Ministerio de Trabajo afirma que la nueva
norma podría afectar a 442.150 personas.
La tramitación del proyecto de ley ha tenido la
incidencia de que Ciu tras votar a favor del proyecto, lo
ha rechazado.
Grapo. El Gobierno ha mantenido contactos con la
organización terrorista Grapo, lo que ha permitido
aclarar, según el Ministerio del Interior, que la
organización, como tal, no mantiene secuestrado al
industrial zaragozano don Publio Cordón. «Otra cosa es
que haya podido producirse una escisión, un fleco»,
agregó el Ministro. Hay que recordar que después de su
secuestro, hace más de mil días la familia no ha
recibido ninguna noticia. La Policía siempre ha dudado
de que el empresario continúe en manos de los Grapo.
Al parecer, los Grapo rechazaron disolverse, pese a la
liberación de dos de sus presos. En febrero último, los
Grapo comunicaron que rompían el diálogo con Interior
porque no se abordaban las causas del conflicto. Desde
esa fecha nada más ha vuelto a saberse sobre las
negociaciones, pero hay que sospechar que han sido
suspendidas.
Una bomba ha estallado en el Valle de los Caídos
ocasionando daños serios, incluso en el mosaico de la
cúpula. Acción sacrílega y vil en un recinto sagrado y
sepulcral. Se niega la paz a los fieles y a los muertos.
El Gobierno no ha condenado el crimen. La basílica
permanecerá cerrada ¿Cuánto tiempo?
Manuel Jiménez Quílez.
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