CRONICA: La política. Por M. Jiménez Quílez

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CRONICA: La política. nº 95

Por M. Jiménez Quílez

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CRONICA: La política

El día a día del tema vasco no puede resultar más deprimente para quienes lo presencian y son conscientes de que poco a poco la unidad de España efectivamente se resquebraja. Las fuerzas radicales actúan unidas y bajo común dirección. ETA es el elemento importante de esa coalición e impregna con sus ideas y sus métodos a todos los demás grupos que con ella forman un conglomerado separatista.

Ese día a día comprende groseros salivazos sobre España como entidad histórica (Arzallus habla de «esos» y «de los de abajo») y toda clase de maniobras tendentes a desacreditar la tierra a la que aún permanecen políticamente unidos. Lo más triste es que no se advierten síntomas de franca reacción; por el contrario, se da la impresión de que el mal gana adeptos; las calles de Bilbao en estos días han registrado manifestaciones de miles de ciudadanos que no quieren saber nada de nuestra Patria común.

Las fuerzas no nacionalistas aparecen desunidas y aún en pugna. Falta el líder o los líderes que sean capaces de inyectar ardor y entusiasmo a quienes por tantas y tantas razones defienden la unidad de España. A diario se cometen actos contra esa unidad. Se apela a todo. Queda lejos el «paz por presos» de los primeros tiempos de la campaña. Ahora ya nadie oculta el fin último del crimen, la agitación y el desorden; la independencia.

Es difícil el entendimiento entre el Gobierno y los nacionalistas vascos. Sus objetivos son esencialmente contrapuestos. Está claro que los vascos nacionalistas se han lanzado por el camino directo que conduce a su separación de España, y el Gobierno, por muchos que sean los equilibros que haga, no puede entrar en ese terreno, con lo que resulta que el diálogo no es de sordos: ciertamente, ambas partes saben muy bien lo que la otra dice. ocurre, sin embargo, que el diálogo se podrá fingir y disimular, pero es realmente imposible porque no puede admitirse que un Gobierno entregue el ser mismo de España.

No cabe registrar un solo acuerdo en esta larga etapa de diálogo oficial. Todo son invectivas y gestos cuajados de odio y de desprecio. Entretanto, se descubren nuevos depósitos de armas, por cierto en zonas fuera del territorio nacional; parece que sólo la policía francesa se dedica ahora a perseguir a los jerifaltes del terrorismo. La prensa española no registra en estos últimos tiempos ningún éxito de la policía nacional o local.

Todo cuanto pueda molestar, zaherir, incomodar y perjudicar al gobierno de Madrid, se hace puntualmente. Y el Gobierno de Madrid utiliza un lenguaje ambivalente, procura no contestar ni sí ni no; cumple alguno de los puntos que se comprometió a resolver; traslada presos a cárceles más cercanas del País Vasco; procura no irritar a los sempiternamente irritados separatistas; pero los días pasan y todavía no se sabe hasta cuándo llega la tregua y dónde termina. Se puede sospechar que es un buen ardid para que la banda terrorista se reorganice militarmente.

Y el tiempo que pasa no calma, sino al revés, excita las posiciones de las partes. La verdad es que no se detecta una solución próxima. El País Vasco goza ya de potestades muy superiores a las de cualquier otra comunidad regional europea, pero, claro está, no se trata de una competencia más, sino de que ellos quieren «todo» y aspiran a gozar de la posesión de ese todo en plazo breve. Han fijado ya las fechas en que la independencia habrá sido conseguida.

No es menos grave, pese a no ser tan virulento, el tema catalán. La tenacidad de Pujol, su presencia en todas las decisiones de la vida española, y su verdadera inasequibilidad al desaliento, le hacen si cabe más peligroso que Arzallus. Se presenta de otra manera que el líder vasco. Habla de otra manera. Frecuenta los foros internacionales y no se circunscribe a opinar sobre los problemas catalanes, sino sobre cualquier tema español, aunque abordado desde el punto de vista catalán.

En tantos años de Gobierno no ha logrado hacer simpática su región al resto de las comunidades españolas, que la miran con recelo y desconfianza crecientes. Con el Gobierno de Madrid juega en un constante «si no me das esto, haré aquello»; su victimismo alcanza límites ridículos. Ha logrado que Barcelona no sea ya la capital alegre de las artes. Eminentes barceloneses así lo proclaman. Pero a él todo se le da una higa. Está dispuesto a comerse lo mejor del gran pastel nacional presupuestario.

No es cosa de recoger toda la actividad de Pujol, ciertamente incansable, que ha logrado ser el único cauce de la relación entre Cataluña y el resto de España. La prueba es la ignorancia actual de los españoles de cuanto verdaderamente sucede en Cataluña. No hay más que Pujol incluso en las televisiones oficiales.



Ejército. Se ha disuelto el cuerpo de Capellanes militares. Los oficiales quedan exentos de jurar morir por la unidad de la Patria. Se modifican y trastocan disposiciones oficiales militares que han venido rigiendo durante decenios. Se dice que eso es el Ejercito profesional, que por cierto va a costar a España cientos de miles de millones, y se dirá también que así nuestras Fuerzas Armadas van a ser más eficaces. Cuando observamos estos regates al espíritu nacional en los sectores en que menos debieran producirse, aparecen la incertidumbre y la tristeza. Ahora mismo nuestras tropas están tomando parte en una acción militar importantísima: el castigo de la OTAN a Yugoeslavia. Nadie ha explicado suficientemente, ni el porqué, ni el para qué, ni el cuánto, de nuestra presencia en esta contienda. Consignemos como detalle que el Parlamento ha sido informado «a posteriori», y que El Gobierno puede ampliar su compromiso con las fuerzas de la OTAN en la medida en que le plazca, sin dar cuenta a nadie.

El Ejército va a ser reducido como demuestran las constantes subastas de edificios militares. Tampoco se ha explicado suficientemente cuál va a ser el nuevo Ejército, cuáles sus efectivos, cuáles sus normas: el tema es suficientemente importante como para no enviarlo al Boletín Oficial del Estado sin una discusión previa pormenorizada. Los debates de la nueva Ley militar no han podido ser más aburridos.

La vida de los Ejércitos transcurre en un vegetar monótono y mediocre. Se comprende el alto número de objetores de conciencia. ¿Qué se ofrece a esa juventud? Ahora, al menos, con el Ejército profesional tienen la perspectiva de unos sueldos, pero van a entrar a servir sin saber siquiera a qué Patria sirven, ignorantes de la Historia, y por tanto, ajenos a ideales, sin los que el servicio militar se convierte en un trámite burocrático y en la justificación de una nómina. Ni siquiera cabe entusiasmar ante la aceptación de la política exterior mundial. No jugamos en ella, por desgracia, sino un papel muy subalterno. Se nos ha pedido cooperación militar en armamento y personas. La hemos dado. Se nos pide la ampliación de las Bases de Morón y Rota. Se va a acceder a tales peticiones. Se nos sigue negando la más mínima ayuda en el tema de Gibraltar, cuyas evoluciones últimas con acuerdos directos entre el Gobierno Caruana y los pescadores españoles son penosos.

Es seguro que las necesidades de la acción militar en los Balcanes exija más ayuda española. También se puede asegurar que ningún otro país pondrá menos dificultades en concederla. Y entonces sí; palmaditas en la espalda; acceso decorativo a los grandes foros internacionales; pero cuando llega el momento de tener que defender de verdad los intereses españoles en esos mismos foros, nos dicen: apañénselas por su cuenta.

Es curioso que todavía siga en vigencia desde los tiempos de la transición la orden que no permite ver a un soldado uniformado por la calle. Es ridículo que nuestras calles parezcan las de Costa Rica, donde es imposible encontrar un soldado de uniforme por la sencilla razón de que no existe Ejército.

Iglesia. Se ha renovado la cúpula directiva de la Conferencia Episcopal. Y una gran esperanza se manifiesta en la acción futura del nuevo Presidente, Cardenal Rouco.

La Iglesia no ha logrado resolver sus diferencias con el Estado. Está todavía en el aire la equiparación de la asignatura de Religión. Es obvio que por diversas causas, -algunas de las que es directamente responsable la Iglesia-, la recaudación que se obtiene por el impuesto de la Renta ha bajado notablemente. Es cierto también que la Iglesia no ha logrado un «status» económico mínimo que permita a sus ministros vivir modesta pero dignamente; por tanto también faltan medios para algunas obras sociales que no se realizan por la penuria eclesiástica. Su Vicesecretario, Monseñor Herraez ha afirmado que la Iglesia es pobre; sin embargo no era mucho más rica antes, cuando por ejemplo, poseía una vasta y eficaz red de medios de comunicación social de los que ahora carece. Los vendió y ahora las mismas cabeceras se revenden y proporcionan buenos beneficios a los propietarios de las mismas.

Es de esperar que el nuevo Presidente se lance a modernizar la presencia de la Iglesia en el mundo de la cultura, comenzando por una estrecha cooperación con las Universidades. Y no habrá gran dificultad en ello, porque muchas de ellas se autotitulan católicas. La acción es urgente.

Estamos esperando, con impaciencia, esa acción sobre la cultura, sobre la Universidad, sobre la enseñanza, sobre la investigación científica; son demasiados los años esteparios, sin siembra y, por tanto, sin cosecha. Porque no poco a poco, sino casi en tromba y constantemente el laicismo avanza. y conquista posiciones. Hoy aquí; mañana allá. Y no las abandona, sino que crecen y se amplían. Medios sobrados tiene la Iglesia si se coordina, si se abandonan individualismos religiosos, que en ocasiones son elementos de enfrentamiento.



Juventud. Parece que las estadísticas internacionales son severas y adjudican a España el indeseable puesto número uno en la adicción de los jóvenes españoles a la bebida. No sabemos el valor absoluto que habrá que dar a los porcentajes que se exhiben, pero no hace falta profundizar demasiado para darse cuenta de que, efectivamente, bebida y droga son los grandes azotes de la juventud española, tanto varonil como femenina.

Y como siempre, todo transcurre en medio de la indiferencia general, en tanto el mal sigue royendo los cimientos morales de la sociedad. No hay nadie que se crea en el deber de llamar la atención sobre este triste hecho. No hay nadie, tampoco, que lo tenga, y por eso el mal avanza ante la indiferencia general.

España cree que tiene resuelto el problema de su juventud con la existencia de inmensos estadios que se llenan cada domingo de espectadores. Pero bien pocos concurren a los campos de deporte a ejercitarse. Y así nos ocurre que en nuestros equipos de fútbol escasean los españoles, sus nóminas están cuajadas de yugoslavos, holandeses, argentinos, etc… Los jóvenes españoles están en otra parte.



Partidos. El PP, en el poder, trabaja más en silencio, pero aún así se advierte en sus filas la agitación correspondiente a las elecciones inminentes. Los propósitos de renovación chocan con los arraigados intereses de quienes no quieren marcharse y, por todos los medios, procuran seguir donde estaban. Se advierten luchas internas, pero nada trasciende al exterior. El PP anuncia para las próximas elecciones municipales una gran renovación, sobre todo, una mayor presencia femenina en las listas.

En el Psoe la cuestión es otra. No ha cuajado el liderazgo de Borrell y de ahí se deriva un forcejeo mayor que el normal para ocupar los puestos. El problema es que el candidato no se ha impuesto, bien porque no ha sabido o porque no ha querido.
A la hora de la verdad ha habido grandes dificultades para confeccionar las listas, por ejemplo, en Valencia. Es inexplicable que el tercer distrito electoral de España haya estado a merced del resultado de una feroz lucha local, en tanto la Federal se abstenía.

En Izquierda Unida el problema es menor. Están muy pendientes de una posible alianza con los socialistas, pero el acuerdo no es fácil.

La proximidad de las elecciones europeas con las municipales da un matiz especial a estos comicios. No parece que el actual mapa político vaya a sufrir muchos cambios.



Parejas de hecho. No cejan en su empeño los propugnadores de una ley sobre las parejas de hecho. El Psoe, Iu, también Ciu, luchan en su favor. El Gobierno no se opone, pero parece no admitir fácilmente que la ley ampare a las parejas de hecho homosexuales. Su pretensión es equiparar las parejas de hecho a los matrimonios en cuanto a sucesión, subrogación de la vivienda, y declaración de la renta. Se les exceptuaría de la adopción. Coalición Canaria ha hecho aprobar una proposición de ley, que fué votada por Psoe, Ciu, e Iu. «El enfoque de la reforma no será el de definir las parejas de hecho sino permitir a quienes lo deseen formalizar una unión civil por medio de un contrato que sería registrado. La ley regularía así no solamente a las parejas de hecho, si no a cualquier otro tipo de convivencia». El anteproyecto afirma que al Estado no debe interesarle la sexualidad de los ciudadanos. La nueva fórmula es incompatible con el matrimonio y el contrato no se puede resolver durante el primer año de vigencia.

Diversas autonomías han aprobado o estudian aprobar una ley de parejas de hecho. La Comisión Institucional que las Cortes de Aragón ha admitido la propuesta para crear un registro, que a excepción del PP, ha obtenido la aprobación del resto de los grupos.

Se calcula que la equiparación de las parejas de hecho costará 30.334 millones de pesetas, sólo en pensiones de viudedad. El Ministerio de Trabajo afirma que la nueva norma podría afectar a 442.150 personas.

La tramitación del proyecto de ley ha tenido la incidencia de que Ciu tras votar a favor del proyecto, lo ha rechazado.



Grapo. El Gobierno ha mantenido contactos con la organización terrorista Grapo, lo que ha permitido aclarar, según el Ministerio del Interior, que la organización, como tal, no mantiene secuestrado al industrial zaragozano don Publio Cordón. «Otra cosa es que haya podido producirse una escisión, un fleco», agregó el Ministro. Hay que recordar que después de su secuestro, hace más de mil días la familia no ha recibido ninguna noticia. La Policía siempre ha dudado de que el empresario continúe en manos de los Grapo.

Al parecer, los Grapo rechazaron disolverse, pese a la liberación de dos de sus presos. En febrero último, los Grapo comunicaron que rompían el diálogo con Interior porque no se abordaban las causas del conflicto. Desde esa fecha nada más ha vuelto a saberse sobre las negociaciones, pero hay que sospechar que han sido suspendidas.

Una bomba ha estallado en el Valle de los Caídos ocasionando daños serios, incluso en el mosaico de la cúpula. Acción sacrílega y vil en un recinto sagrado y sepulcral. Se niega la paz a los fieles y a los muertos. El Gobierno no ha condenado el crimen. La basílica permanecerá cerrada ¿Cuánto tiempo?



Manuel Jiménez Quílez.

 


 

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