LIBRO: Mi
réplica al cardenal Tarancón
Piñar,
Blas: Mi réplica al cardenal Tarancón, ed. FN, Madrid
1998, 189 págs.
Publicada inicialmente en forma de serie periodística,
esta obra viene a servir de contrapunto a la
manipulación histórica realizada por Tarancón en sus
politizadas Confesiones (PPC, 1996). Y es también una
defensa de personas e instituciones cristianas que, a lo
largo de las últimas décadas, han sido calumniadas
desde los medios de comunicación eclesiásticos por el
simple hecho de haber sido leales al último (y casi
único) gobernante católico del siglo: Francisco Franco.
Dado el papel central de Piñar en el apostolado seglar
durante casi medio siglo (faceta menos conocida que su
trayectoria política), esta réplica tiene un alcance
mayor que el simplemente dialéctico: es una fuente
testimonial importantísima sobre la Iglesia española de
la transición.
Son numerosas las inexactitudes puntuales que el autor
rectifica en las memorias del cardenal, quien muchas
veces escribe de oídas o transforma en hechos sus
infundadas hipótesis. Pero eso casi sería lo de menos.
Lo peor es que, al ir avanzando en la lectura, vamos
recordando las incesantes claudicaciones de la Iglesia
española ante el laicismo dominante en los ambientes
culturales, y su traición al régimen que la salvó del
martirio, le confió la educación de los españoles
durante décadas, y la financió generosamente hasta su
final, con un Franco moralmente apuñalado en la espalda
por la Nunciatura y la Conferencia Episcopal.
Son hitos de ese proceso: la prohibición de misas por
las víctimas del terrorismo; la Asamblea Conjunta de
1971, con sus errores doctrinales y su abjuración de la
cruzada; la encuesta al clero sobre detalles íntimos de
castidad sacerdotal; la forma en que se proveyó la
sucesión de Casimiro Morcillo; el veto a la entrada de
la Virgen de Fátima en Madrid; los desprecios a la
Hermandad Sacerdotal Española y la afrenta de 1972,
cuando se negó a sus 2.300 sacerdotes la bendición
papal que, en cambio, se concedía a los participantes en
un campeonato de peluquería; la autorización para el
procesamiento de un cura madrileño por defender a la
Virgen; la prohibición de una misa en desagravio por el
sacrilegio contra un crucifijo; la crisis de la Acción
Católica; la facilitación de la ley del divorcio y los
contactos con sus autores; la petición de indulto por la
pena de muerte de varios terroristas; el nombramiento de
los obispos más opuestos al significado del 18 de julio;
la compañía del marxismo en todas sus facetas; el voto
favorable a la Constitución de 1978; la postergación
del eminente obispo Guerra Campos; o la promoción de
catecismos que parecen pensados con la intención de
arrancarle la fe a los adolescentes.
En el último capítulo, el autor se pregunta si el
cambio desde el Tarancón que ensalzaba al Movimiento y
la Cruzada, hasta el Tarancón que dirigió el proceso de
demolición de la Iglesia española, se debió a una
resolución personal o bien a directrices vaticanas. Y
desde el conocimiento que tuvo el autor del cardenal se
inclina por esta segunda opción, a que era proclive por
su afición a la política que puso por encima de lo
espiritual.
Un libro imprescindible para comprender la historia
contemporánea de la Iglesia española.
Carmelo López-Arias Montenegro
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