LIBRO: A l`ecole
de l`Action Française. Un siècle de vie intéllectuelle
Huguenin,
François: A l'école de l'Action Française. Un siècle
de vie intéllectuelle, ed. Lattès, París 1998, 638
págs.
Esta importante obra no es una biografía de Carlos
Maurras (1868-1952), ni un análisis de su pensamiento,
aunque haya de lo uno y de lo otro. Es una visión
panorámica del influjo de Maurras en una centuria de
cultura francesa. La conclusión es que se trata del
intelectual autóctono más influyente; el otro, alemán,
sería Marx.
El estudio ya clásico sobre el hombre que fundó Acción
Francesa en 1899 es el de su más fiel discípulo Pierre
Boutang, Maurras, la destinée et l'oeuvre (1984,
reeditado en 1993), seguido muy de cerca por el autor. Es
fundamental la obra de R. Joseph y J. Forges: Nouvelle
bibliographie de Maurras (1980). Y de la copiosa
producción del maestro (poesía, novela, crítica y
política) hay una selección, Oeuvres capitales (1954),
en cuatro gruesos volúmenes, que es el texto de
referencia, así como la colección del periódico
«L'Action Frainçaise».
Poco después de la instalación del general De Gaulle en
París por las tropas norteamericanas, Maurras fue
detenido y condenado a prisión perpetua (también
excluido de la Academia en la que ingresó en 1938) hasta
que, pocas semanas antes de morir reconciliado con la
Iglesia, se le permitió trasladarse a una clínica de
Tours. En la cárcel, como Cervantes, escribió alguna de
sus obras principales. Después del mariscal Pétain, fue
la gran víctima de la depuración gaullista, acusado de
antisemitismo y de colaboracionista. El autor analiza
detalladamente estos dos cargos y sostiene, con
argumentación irrebatible, que la hostilidad contra los
judíos no fue por racismo, sino porque amenazaban la
unidad moral de Francia; no fue, como se ha dicho, un
antisemitismo de piel, sino de Estado; y el autor
describe la general hostilidad que imperaba en la Europa
contemporánea, fundado en los reveladores textos que
aporta L. Poliakov en su clásica Histoire de
l'antisémitisme (1968).
La colaboración de Maurras con el Gobierno de Vichy la
explica el autor de modo convincente como una lealtad
personal del escritor hacia el héroe de la I Guerra
Mundial. Fue una fidelidad personal, no una adhesión
ideológica. El literato creía en el patriotismo del
Mariscal y en el servicio que prestaba a Francia evitando
la ocupación total y la disolución de la conciencia
nacional. El autor reitera algo tan conocido como el
antigermanismo de Maurras, mantenido sin la menor
concesión desde la juventud hasta el final. Pero el
autor censura los ocasionales enfrentamientos de Maurras
con la resistencia. En suma, el escritor no colaboró con
el III Reich, sino con Pétain.
La mayor parte de esta monografía está consagrada a las
decenas de escritores franceses relacionados con Maurras,
especialmente a las últimas promociones que son las
menos conocidas. También hay una alusión a los
precedentes y maestros: Taine, Renan, Fustel, Le Play,
Maistre, Bonald y Comte. Aunque Acción Francesa sufrió
grandes pérdidas humanas en la primera guerra, su
esplendor data de los años veinte con Bainville,
Bernanos, Daudet, Gaxotte, Massis, Maritain, etc. En
segunda línea, G. Valois, L. Dubech, Brasillach,
Maulnier, Jouvenel, Chevalier. Y en tercera línea,
Boutang, Thibon, Monnerot, P. Debray, C. Polin, Nimier y
los equipos de las revistas monárquicas y católicas
como el mismo J. Madiran. Alguno de estos grupos -el de
«Redaction»- llegan hasta hoy.
Como literato, Maurras fue un astro de primera magnitud.
Como animador intelectual, ningún francés de su tiempo
le superó. Como político legó el monarquismo y el
nacionalismo integral, dos consignas que hoy resultan
anacrónicas. Lo más vivo de Maurras, además de su
lenguaje y su coraje personal, es su clasicismo
antirromántico, y su positivismo moderado. La
insuficiente formación filosófica de Maurras le
impidió racionalizar a la derecha francesa como había
intentado Comte. Y sus contenciosos con el catolicismo,
siempre ambiguos, le enajenaron adhesiones a ambos lados
de la confesional línea divisoria. El siglo XX francés
es inexplicable sin Maurras: los mismos De Gaulle y
Mitterrand fueron deudores -el primero ingratísimo- de
Acción Francesa.
Libro muy documentado, imprescindible para seguir a vuelo
de pájaro la historia interna de amistades y
desencuentros entre los discípulos de Maurras y, en
definitiva, de la cultura francesa contemporánea.
La huella doctrinal de Maurras en España fue superficial
a causa de su agnosticismo y de su nacionalismo que
estaban en pugna con el catolicismo y el hispanismo de
Acción Española.
A. Landa
|