DIVERGENCIA
ECONOMICA DE LAS AUTONOMIAS
Las
regiones españolas han arrastrado hasta los años
cincuenta unas grandes diferencias de renta por
habitante: unas pocas como Cataluña y las provincias
Vascongadas llegaban a duplicar a otras como Extremadura.
Había una minoritaria España rica y una mayoritaria
España pobre. Esa situación la corrigió, durante la
era de Franco, una política de solidaridad interregional
apoyada en los polos de desarrollo y en importantes
inversiones de infraestructura como los planes de
carreteras, ferrocarriles, puertos y aeropuertos. En las
décadas 1955-1975 se registró el más alto ritmo de
convergencia regional de nuestra historia contemporánea.
Pero con la implantación del Estado de las autonomías,
primero mediante Decretos-Leyes del Gobierno Suárez y
después en aplicación de la Constitución de 1978, esa
convergencia regional no sólo se ha interrumpido, sino
que está conduciendo a mayores divergencias.
Como refleja el cuadro adjunto, entre 1983 y 1995,
perdieron posiciones. Andalucía, Asturias, Cantabria,
Valencia, Murcia, Ceuta y Melilla. Las regiones más
pobres se empobrecen respecto a las otras. El País Vasco
pasa de 128,3 en 1973 a 108,3 en 1993, la mayor caída,
claramente atribuible a las corrientes nacionalistas.
En cambio, entre 1973 y 1983, las regiones más ricas
aumentan sus distancias con las demás. Es el caso de
Aragón, Baleares, Canarias, Navarra, o La Rioja.
Cataluña y Madrid descienden ligeramente en su
tradicional hegemonía que sigue siendo notable.
RENTA
FAMILIAR DISPONIBLE POR HABITANTE
COMUNIDADES
|
1973
|
1983
|
1993
|
1995
|
Andalucía
|
77,6
|
78,7
|
77.6
|
77,5
|
Aragón
|
98,7
|
101,3
|
108,4
|
107,7
|
Asturias
|
98,7
|
101,3
|
97,6
|
94,5
|
Baleares
|
128,6
|
137,9
|
137,9
|
156,3
|
Canarias
|
86
|
89,6
|
97,9
|
100
|
Cantabria
|
100,1
|
102,6
|
96,3
|
97,4
|
| Castilla-La
Mancha |
79,5 |
76 |
91,3 |
88,6 |
| Castilla
y León |
84,3 |
89,6 |
96,6 |
95,2 |
| Cataluña |
123,2 |
122,5 |
117,8 |
118,4 |
| Comunidad
Valenciana |
103 |
106,8 |
101 |
102,4 |
| Extremadura |
67,2 |
66,1 |
77,4 |
75,5 |
| Galicia |
78,6 |
85,8 |
92,8 |
93,6 |
| Madrid
|
133,2 |
122 |
113,1 |
111 |
| Murcia
|
84,1 |
85,2 |
86,6 |
84,7 |
| Navarra |
109,6 |
107,2 |
115,7 |
118,9 |
| País
Vasco |
128,3 |
107,9 |
106,1 |
108,3 |
| La
Rioja |
103,3 |
106,8 |
114,2 |
114,6 |
| Ceuta
y Melilla |
- |
- |
106,3 |
101,9 |
| ESPAÑA
|
100 |
100 |
100 |
100 |
En resumen, el índice de disparidades regionales no cesa
de aumentar desde la implantación del Estado de las
autonomías y pasa del 14 al 17. Según Martín, los
datos del trienio 1993-1995 indican una tendencia hacia
mayor desigualdad. (Vid. M. Martín, en «Revista de la
Fundación de las Cajas de Ahorro», febrero 1998).
El Estado de las Autonomías ha fracasado como
instrumento de convergencia de las regiones y, por tanto,
como estimulador de la solidaridad entre todos los
españoles. No podía esperarse otra cosa puesto que los
líderes nacionalistas catalanes no han cejado en su
denuncia de que su región paga más impuestos que lo que
recibe del Presupuesto español. Esa es la tesis llevada
al límite en el reciente informe Catalunya i Espanya.
Una relació econòmica i fiscal a revisar (el título
distingue a Cataluña y España, como si aquélla no
fuera parte de ésta) encargado por la Generalidad y
difundido como publicidad en la prensa.
El carácter progresivo y redistributivo de la fiscalidad
exige que quienes tienen más renta paguen más, sea cual
fuera la localidad en que habiten. Si los impuestos
recaudados por la comunidad autónoma de Madrid se
invirtieran únicamente en ella ¿cómo se pagaría a los
maestros de Extremadura o de Andalucía? Aplicando el
egocéntrico criterio que postulan los catalanes
nacionalistas, los madrileños del Barrio de Salamanca
deberían reclamar que sus impuestos, que figuran entre
los más elevados de España, se invirtieran únicamente
en su barrio. No hay nada más insolidario y socialmente
inmoral que la consigna «lo nuestro para nosotros». Si
se aplicara a escala europea, adiós a los fondos de
cohesión; y si se aplicara a escala planetaria, adiós a
los fondos de ayuda al desarrollo de los países pobres.
Las odiosas desigualdades actuales se convertirían en
odiosísimas.
Desgraciadamente, el Estado de las Autonomías no sólo
ha fracasado en el ideal ético de solidaridad, sino
también en otros tan graves como la unidad nacional, la
homogeneidad del Estado, y la unidad lingüística.
Por el camino emprendido en 1977 y acelerado desde las
últimas elecciones generales a causa del chantaje del
nacionalismo exaltado, avanzamos hacia la creciente
desigualdad, la caquexia del Estado español, la
disgregación política, y hacia el multilingüismo, de
modo que en España se hablará menos español que en
algunas repúblicas hispanoamericanas. Por no aludir a la
manipulación falaz de la Historia en ciertas regiones, e
incluso de la predicación de odios interregionales en
las escuelas locales, incitadoras de fragmentación y
violencia.
Claro está que no hay peor ciego que el que no quiere
ver, ni siquiera los números estadísticos de la
sociología y de la economía. No es difícil prever
hacia dónde nos conduce tal táctica.
I. Floress
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