LIBRO: El poder
y sus hombres
Cuenca,
José Manuel y Miranda, Soledad: El poder y sus hombres,
ed. Actas, Madrid 1998, 894 págs.
Sistematizando artículos anteriores, los autores
presentan en este volumen un panorama estadístico de los
ministros que han gobernado España desde 1705 hasta
1998. La edad media de acceso a una cartera es la de 49
años, el más joven fue Godoy bajo Carlos IV con 25
años, y el más anciano con 81 fue Lardizábal bajo
Fernando VII. Ministros con más de 70 años ha habido
23.
La región que ha dado más ministros es Andalucía con
el 19 por 100, seguida por Castilla con el 18 por 100.
Una tercera parte de los ministros pertenece a la
nobleza, aunque ese porcentaje disminuye durante las
repúblicas y durante la era de Franco (sólo el 5 por
100). La inmensa mayoría proceden de la burguesía y de
las clases medias, sólo 15 proceden del proletariado.
Cursaron estudios universitarios 311 en Madrid, 46 en
Sevilla, 44 en Barcelona, 36 en Salamanca y Zaragoza, 35
en Oviedo y Granada, etc. El 72 por 100 juristas.
Isabel II tuvo 103 ministros militares, Fernando VII 71,
Alfonso XIII 36 y Franco 33 (sus gobiernos fueron los
más civiles). En conjunto, los militares son el 28 por
100 de los ministros. Es la profesión más representada.
La II República en cinco años tuvo 119 ministros, el
mismo número que Franco en cuarenta años, lo que
significa ocho veces más estabilidad gubernamental. M.
Allende Salazar bate un récord al desempeñar seis
ministerios diferentes.
La era de Franco es la que registra mayor número de
ministros escritores. Aunque de muchos de ellos apenas se
citan los títulos de las obras más sobresalientes, el
tema ocupa 26 páginas frente a sólo 12 para el periodo
1705-1936. El nivel cultural medio de los ministros de
Franco es el más elevado de la historia de España,
aunque no lo declaren expresamente los autores.
Una conclusión del libro es la siguiente: «la moralidad
es una de sus notas configuradoras», «en pocas
ocasiones se enriquecen en el ejercicio de sus cargos»
(pág. 303).
Más de la mitad del volumen contiene una
«prosopografía» en la que, por orden alfabético, se
suceden los ministros y se indican sus lugares de
nacimiento y muerte, su adscripción social y sus
estudios. Es una información muy escueta, inferior a la
de un diccionario manual.
Obra útil para una primera consulta y para una visión
estadística global; pero inválida para una
aproximación, ni siquiera elemental, a los personajes,
muchos de ellos protagonistas destacados de la política
y de la cultura españolas.
J.L. Núñez
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