LIBRO: Rusia y
Occidente
Novikova,
Olga:Rusia y Occidente, ed. Tecnos, Madrid 1997
A lo largo de este libro se suceden fragmentos de los
filósofos que han abordado la problemática entre Rusia
y Occidente: Chaadáev, Leontiev, Fédotov, Dostoiewsky,
Jomiakov, y otros. Las soluciones que proponen son para
todos los gustos: desde la apuesta por la
occidentalización que lleva a renegar de la historia
propia y de los propios antepasados (Chaadáev), hasta el
anti-progresismo (Leontiev), con una gama de posturas
intermedias. Es el eterno dilema entre la Rusia europea y
la asiática, entre la occidentalizada y la tradicional.
En el fondo del debate, aparece una problemática
filosófico-política: ¿existe una sola forma de
civilización y las diferencias nacionales se deben sólo
a su distinto grado de desarrollo o por, el contrario,
cada país posee sus propias formas culturales y ningún
modelo puede ser considerado universal? ¿Cuál es el
sentido de la existencia histórica de las naciones?
Estas son las grandes cuestiones que abordan los autores
que desfilan por la obra. El debate fue introducido en la
Rusia de mediados del siglo XIX por Chaadáev cuya Carta
filosófica provocó un escándalo sin precedentes en
Rusia, que quedó dividida en dos bandos: los que
criticaron la historia rusa anterior a Pedro el Grande y
abogaron por seguir el modelo occidental fueron llamados
occidentalistas; los que defendieron la particularidad de
la cultura rusa y rechazaron la imitación de Occidente
fueron llamados eslavófilos. Escribió Herzen:
«Teníamos el mismo amor, pero no un amor igual. Eran el
Jano de los dos rostros. Todos amaban a Rusia. Los
eslavófilos como a una madre, y los occidentalistas como
a una niña». La cuestión principal era: ¿es el camino
histórico de Rusia el mismo que el de Europa Occidental,
es decir, el camino del progreso universal y de una
civilización global, o acaso Rusia tiene su propio
camino y su civilización es de otro tipo? Los
eslavófilos hicieron suya la idea de Hegel de la
vocación nacional y atribuyeron al ruso lo que Hegel
dijo acerca del pueblo alemán.
Hay algo común en casi todos los autores que aparecen en
la obra: el sentido escatológico de Rusia como pueblo
elegido, que es algo muy arraigado en la conciencia
popular en los anti-ortodoxos, bien sea para avanzar en
las enseñanzas de la ilustración hacia la fraternidad
universal, bien sea para denunciar las contradicciones de
ésta o superarlas. El sentido sagrado de misión del
pueblo ruso ante la Humanidad aparece en la mayoría de
las ocasiones con innumerables referencias religiosas.
Escribía Berdiáev, «la idea de una nación no es lo
que ésta piensa de sí en el tiempo, sino lo que piensa
Dios de ella en su eternidad». Esto deja fuera de lugar
los esquemas de la lógica occidental.
La dualidad de posturas respecto al problema de Rusia y
los intentos de transcender dicha dualidad llegan hasta
el momento presente, en el que Rusia padece la
polarización, que en lo político se traduce en lucha de
los partidarios del estatismo y de los del liberalismo;
en lo económico entre la necesidad de privatización y
el mantenimiento de medidas dirigistas; en lo religioso
entre el pluralismo y la libertad confesional y el
control estatal deseado por la Ortodoxia; en política
exterior entre el acercamiento a Occidente y su rechazo.
Rusia corre el riesgo de escindirse. Tal vez el destino
de Rusia sea -como el águila bicéfala de su escudo-, la
fusión de los contrarios, unidad desde la división.Para
este difícil salto resultará decisiva la
interpretación de la historia rusa y su destino
formulada por sus filosófos cuyas principales posiciones
aparecen reflejadas en este libro.
La obra servirá para una comprensión fundamental del
problema ruso tras la pesadilla causada por el coste de
la puesta en práctica de las
utopías nacidas de la Revolución Francesa.
Luis-Tomás Zapater Espí
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