La desunión y los ejércitos

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La desunión y los ejércitos

Por Federico Jiménez Losantos

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La desunión y los ejércitos

La misión de los ejércitos constitucionales la de preservar y garantizar la unidad y continuidad de un país, defender su independencia y proteger de sus enemigos internos o externos el orden legal vigente. Pero como el orden legal, incluyendo el constitucional, es por naturaleza cambiante en las sociedades democráticas, la tarea esencial de un Ejército nacional es la de procurar por todos los medios, es decir, hasta por la fuerza o hasta que la fuerza aguante, la unidad e independencia de la nación. Con siete constituciones en dos siglos, ésa ha sido, es y, si existe el Ejército, será su función.

Si de la jura de bandera de los voluntarios e incluso de los militares profesionales se elimina la mención de la defensa de la unión de España y si se hace a propuesta de Pujol, para quien «Cataluña es una nación, pero España no», está bastante claro o por lo menos así lo buscan los reformadores y lo entenderá la opinión pública, que lo que se busca mediante esta humillación camuflada de modernización es que el Ejército no pueda actuar legalmente contra la desintegracion de España si ésta se produce mediante un acuerdo político y, cabe suponer, un referéndum constitucional.

Entre la patología nacionalista antiespañola y los complejos retrofranquistas de una derecha de alpaca y una izquierda de guardarropía hemos dado a luz un engendro que es humillante en lo nacional, ridículo en lo argumental, estúpido en lo literal y abyecto en lo intencional. Para rematar la operacion de desnacionalización del Ejército español nos acaban de anunciar esta semana que vamos a invertir cientos de miles de millones en la compra de tanques. Suponemos que será para defender eficazmente la unidad e integridad de Bosnia y el Kosovo.

Que a cinco meses de la proclama secesionista vasca de junio y a nueve de la probable réplica catalana en octubre o noviembre, un Gobierno del Partido Popular suprima la mención de la unidad de España en el juramento a la Bandera es una de esas atrocidades conceptuales, uno de esos alardes suicidas que desde el punto de vista intelectual sólo pueden contemplarse con un estremecimiento de incredulidad.

Que encima se argumente lo que es una cuestión de fondo como de mera forma, para aligerar retóricamente la milicia, o de identificación con la Constitución para prevenir el golpismo, como si alguna vez el juramento de cualquier Constitución española hubiera sido obstáculo para un golpe militar, supone que hemos interiorizado de tal manera los argumentos nacionalistas contra la existencia de España que los mismos que en teoría defienden su unidad y su integridad se apresuran, intelectual, moral y políticamente, a demolerarla.

Si Pujol quiere suprimir al Ejército, que lo diga y que se vote. Lo que no tiene lógica es pagar un Ejército profesional para defender la unidad de Kosovo o reunificar el Kurdistán. El nacionalismo nace de una humillación colectiva, real o imaginaria, que sufre un grupo humano. La de los españoles no es imaginaria.



Federico Jiménez Losantos




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