LIBROS: Los
otros internacionales
De
Mesa, José Luis: Los otros internacionales, ed.
Barbarroja, Apartado 45.082, Madrid 1998, 269 págs.
Este libro arroja luz sobre un aspecto de nuestra guerra
hoy olvidado, cuando no manipulado. La actual inversión
de la victoria presenta hoy como vencedores a los
vencidos y a éstos como vencedores. Tal manipulación
pública falsifica hechos indudables. Mientras los
derrotados de las Brigadas Internacionales fueron objeto
de homenajes tan recientes, los otros voluntarios, los
combatientes en el Ejército nacional son víctimas de
olvido cuando no de vituperio.
Este libro viene a representar una justa y precisa puesta
al día del papel de los otros voluntarios
internacionales. La lucha contra el comunismo, y la
defensa de la religión es lo que movió a unos pocos
miles de extranjeros a ponerse al servicio de la España
nacional.
Acertadamente señala el autor «casi ninguno viene
atraido por el dinero». «El combatiente nacionalista,
no es un mercenario, salvo los contados casos que pueden
aparecer en toda clase de conflictos bélicos, que lucha
por su soldada, pues más se pagaba a los que se
alistaron en el bando contrario».
Resulta emotivo, ante tanta falsificación histórica y
censura ejercida por la policía del pensamiento,
rememorar las intervenciones de la Bandera Irlandesa,
restringida su participación numérica por el mismo
mando nacional, pues el aluvión de voluntarios
desbordaba toda previsión. Y la aportación de la unidad
«Jeanne dArc» y otros voluntarios franceses.
También se analiza la participación reducida, pero
abundante en actos de valor, de los rusos
antibolcheviques, capítulo al que el autor denomina
poéticamente «Por el Zar, por la Patria y por la Fe».
Los modernos condottieros, los lanskenetes, los
legionarios de San Miguel Arcángel, analizados en un
capítulo aparte; héroes rumanos que, a pesar de su
pequeño número, tuvieron una actuación de notable
resonancia, y que cuentan con un monumento en las
cercanías de Madrid.
De los voluntarios del Este de Europa parece que el mayor
contingente fue el húngaro. También hubo checos,
polacos, austriacos, búlgaros, etc. Muchos habían sido
antiguos combatientes de ese armonioso mosaico de razas y
culturas que fue el Imperio Austro-Húngaros deshecho por
el odio de Clemençeau, y la ignorancia de Wilson.
Otros voluntarios son los anglosajones, sobre todo los
estados católicos ingleses. Y si «la intervención
estadounidense a nivel personal fue escasa, no lo fue a
nivel de propaganda y aprovisionamiento». (Texaco
suministró a crédito todo el petróleo).
Por último, cronológicamente, los voluntarios
hispanoamericanos, los de Asia, Africa, y los de
nacionalidad desconocida. Todo ello muestra la enorme
movilización que, a escala mundial, desató nuestra
guerra. El mundo era consciente, en aquellos años 30,
del peligro que representaba el marxismo-leninismo, la
labor de agit-prop de la Komintern, desprovista ya de
gran parte de su internacionalismo para caer en la
influencia sovietica estaliniana.
Resulta penoso que no un gobierno socialista, sino un
gobierno del PP, haya otorgado la nacionalidad española
a los miembros supervivientes de la Internacional al
servicio, no de una democracia hipotética, sino de un
confeso marxismo-leninismo.
La obra de José Luis Mesa es un alegato contra la
falsificación y la ruindad históricas.
Angel Maestro
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