Los otros internacionales

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LIBROS: Los otros internacionales. nº 94

Comentarios de Angel Maestro al libro de J. L. De Mesa

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LIBROS: Los otros internacionales

De Mesa, José Luis: Los otros internacionales, ed. Barbarroja, Apartado 45.082, Madrid 1998, 269 págs.



Este libro arroja luz sobre un aspecto de nuestra guerra hoy olvidado, cuando no manipulado. La actual inversión de la victoria presenta hoy como vencedores a los vencidos y a éstos como vencedores. Tal manipulación pública falsifica hechos indudables. Mientras los derrotados de las Brigadas Internacionales fueron objeto de homenajes tan recientes, los otros voluntarios, los combatientes en el Ejército nacional son víctimas de olvido cuando no de vituperio.

Este libro viene a representar una justa y precisa puesta al día del papel de los otros voluntarios internacionales. La lucha contra el comunismo, y la defensa de la religión es lo que movió a unos pocos miles de extranjeros a ponerse al servicio de la España nacional.

Acertadamente señala el autor «casi ninguno viene atraido por el dinero». «El combatiente nacionalista, no es un mercenario, salvo los contados casos que pueden aparecer en toda clase de conflictos bélicos, que lucha por su soldada, pues más se pagaba a los que se alistaron en el bando contrario».

Resulta emotivo, ante tanta falsificación histórica y censura ejercida por la policía del pensamiento, rememorar las intervenciones de la Bandera Irlandesa, restringida su participación numérica por el mismo mando nacional, pues el aluvión de voluntarios desbordaba toda previsión. Y la aportación de la unidad «Jeanne d’Arc» y otros voluntarios franceses.

También se analiza la participación reducida, pero abundante en actos de valor, de los rusos antibolcheviques, capítulo al que el autor denomina poéticamente «Por el Zar, por la Patria y por la Fe».

Los modernos condottieros, los lanskenetes, los legionarios de San Miguel Arcángel, analizados en un capítulo aparte; héroes rumanos que, a pesar de su pequeño número, tuvieron una actuación de notable resonancia, y que cuentan con un monumento en las cercanías de Madrid.

De los voluntarios del Este de Europa parece que el mayor contingente fue el húngaro. También hubo checos, polacos, austriacos, búlgaros, etc. Muchos habían sido antiguos combatientes de ese armonioso mosaico de razas y culturas que fue el Imperio Austro-Húngaros deshecho por el odio de Clemençeau, y la ignorancia de Wilson.

Otros voluntarios son los anglosajones, sobre todo los estados católicos ingleses. Y si «la intervención estadounidense a nivel personal fue escasa, no lo fue a nivel de propaganda y aprovisionamiento». (Texaco suministró a crédito todo el petróleo).

Por último, cronológicamente, los voluntarios hispanoamericanos, los de Asia, Africa, y los de nacionalidad desconocida. Todo ello muestra la enorme movilización que, a escala mundial, desató nuestra guerra. El mundo era consciente, en aquellos años 30, del peligro que representaba el marxismo-leninismo, la labor de agit-prop de la Komintern, desprovista ya de gran parte de su internacionalismo para caer en la influencia sovietica estaliniana.

Resulta penoso que no un gobierno socialista, sino un gobierno del PP, haya otorgado la nacionalidad española a los miembros supervivientes de la Internacional al servicio, no de una democracia hipotética, sino de un confeso marxismo-leninismo.

La obra de José Luis Mesa es un alegato contra la falsificación y la ruindad históricas.



Angel Maestro

 


 

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