LIBROS: Nuevos
ensayos liberales
Schwartz,
Pedro: Nuevos ensayos liberales, ed. Espasa-Calpe, Madrid
1998, 336 págs.
El volumen se articula como un conjunto de ensayos,
escritos en diferentes épocas, que abarcan un amplio
elenco de temas. Para el autor, el liberalismo, no sólo
no es una utopía, sino que es un entramado doctrinal,
basado en un conocimiento preciso de la naturaleza humana
y de las leyes de funcionamiento de la sociedad.
En el capítulo primero se incluyen cuatro trabajos. El
primero de ellos es un examen crítico de los Ensayos
liberales de Marañón, a quien reprocha carecer de
dimensiones epistemológicas e institucionales. El
segundo recoge las ideas principales sobre la libertad de
Stuart Mill. El tercero es un ejercicio de
diferenciación entre el concepto de liberalismo ortodoxo
y otros menos correctos por estar inoculados de
anarquismo, de nacionalismo, de socialismo o de
totalitarismo democrático. El cuarto es un intento de
enraizar una definición de liberalismo, en la historia
intelectual de occidente y en la historia política de
España.
En el segundo capítulo, se expone una antropología de
la libertad, que empieza por resaltar la íntima
relación entre las instituciones intelectuales, que los
hombres han creado para combatir la ignorancia, y las
instituciones políticas y económicas de la sociedad
liberal. Seguidamente, se rechaza la concepción
sociológica de la humanidad mantenida por la izquierda,
y se propone la visión de que somos seres difícilmente
maleables, amén de «optimizadores, medidores y
ocurrentes» (p. 112), y por ello hemos de vivir en un
ambiente de libertad; y de igual modo, se mantiene que la
variabilidad genética entre generaciones no permite la
creación de élites hereditarias en una sociedad
competitiva. Se continua retratando el mundo actual como
mezquino e incierto, y de aquí se deduce que el mercado,
como elemento recabador de información y como asignador
y descubridor de recursos, es imprescindible para nuestra
superviviencia y bienestar. El capítulo termina
estudiando las paradojas que se derivan de la aplicación
de reglas de decisión (incluída la regla democrática)
a la solución de conflictos sociales, y analizando los
modos de paliar la paradoja de la doctrina del
liberalismo democrático.
En el capítulo tercero se intenta rebatir el presunto
«anarquismo» de los liberales, en el sentido de que el
liberal lo que pretende es centrar y reforzar el Estado,
no abolirlo, buscando un Estado fuerte y pequeño, que
sea baluarte de las libertades individuales.
El cuarto capítulo plantea el carácter procedimental de
la ética liberal, como aplicación práctica del
análisis de las paradojas de la decisión colectiva. Se
insiste en separar el ideario liberal del pensamiento
utópico, en contra de la opinión generalizada. Así la
sociedad liberal será el resultado de un cálculo sobrio
acerca de lo que conviene a los humanos, dados la
naturaleza incorforme de éstos y un mundo de escasez. Se
termina el capítulo, reaccionando contra una visión
triunfalista del «neoliberalismo», al examinar la
ética de la sociedad abierta, como un marco formal e
incluso agnóstico, en el cual florezcan en pacífica
diversidad los distintos sistemas morales de los grupos
que acepten convivir sin recurrir a la violencia, a la
coacción o al engaño.
En el quinto y último capítulo se alerta sobre la
fragilidad de las instituciones liberales y sobre la no
conveniencia de bajar la guardia ante la efímera y
temporal derrota del socialismo. Se analiza la precaria
naturaleza de la democracia liberal, en base a considerar
al liberalismo como una doctrina civilizada y en cierto
modo artificial, integrada por variados elementos de
diversa naturaleza, y expuesta a múltiples peligros
externos, e incluso internos, y sin ninguna garantía de
permanencia.
En suma, unos ensayos vigorosos de los cuales se pueden
extraer dos conclusiones: la primera, que las libertades
son indivisibles, ya que la plena soberanía individual
necesita no sólo de los derechos del hombre, sino
también de la democracia y del libre mercado; la
segunda, que una sociedad de libertades es un frágil
entramado alarmantemente expuesto a los furiosos ataques
del socialismo, del nacionalismo montaraz y de los
fundamentalismos.
Luis Sánchez de Movellán
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