LIBROS:
Pinochet: balance de una misión 1973-1990
Cuevas
Farren, Gustavo: Pinochet: balance de una misión
1973-1990. Prólogo de W. Thayer, ed. Arquén, Santiago
de Chile 1998, 286 págs.
El profesor Cuevas, decano de la facultad de Derecho de
la Universidad Las Condes, es uno de los más destacados
constitucionalistas hispanoamericanos y presenta en esta
obra una sistematización del proceso institucionalizador
de Chile durante el Gobierno militar.
El análisis se inicia con una descripción de la ruptura
del Estado de Derecho por el gobierno marxista de
Allende. Anarquía, ocupación de fincas y fábricas,
inflación galopante, inseguridad y escasez de todo; pero
lo que más interesa al autor es la desligitimación de
Allende por la violación del ordenamiento jurídico.
Prácticamente le basta glosar el Acuerdo de la Cámara
de los Diputados de 22 de agosto de 1973 donde, entre
otros extremos, se afirma que «el Gobierno no ha
incurrido en violaciones aisladas de la Constitución,
sino que ha hecho de ellas un sistema permanente de
conducta». Ese Acuerdo, de una extremada dureza, no
tiene precedentes en la historia constitucional de
Hispanoamérica y supone la condena del Gobierno de
Allende, dispuesto a implantar el marxismo leninismo por
decreto y por la fuerza. Esta gravísima denuncia de la
Cámara, las masivas protestas de la ciudadanía y el
caos imperante movieron a las Fuerzas Armadas y del Orden
al golpe del 11 de septiembre de 1973, casi incruento
salvo en el asalto al Palacio presidencial donde Allende
se suicidó con el fusil ametrallador que le había
regalado Fidel Castro.
El autor divide el gobierno militar en periodos. El
primero es el programático cuyos jalones son la
Declaración de Principios de la Junta, el mismo 11 de
septiembre, que «asume el poder por el sólo lapso de
tiempo que las circunstancias exijan». La designación
de una Comisión constitucional en octubre de 1973, y el
discurso de Pinochet en Chacarillas (9-VII-77) donde
descartaba la democracia orgánica o corporativa:
«rechazamos la idea de transformar los cuerpos
intermedios en fuentes de generación del futuro poder
político», o sea, fijaba como meta del Gobierno militar
una democracia inorgánica con sufragio universal e
igual.
Otro periodo es el de la fundación de la nueva
institucionalidad con un gobierno de mayoría civil
(enero de 1978) presidido por Sergio Fernández y con dos
técnicos de gran valor: Sergio de Castro como ministro
de Hacienda y, pronto, con José Piñera como ministro de
Trabajo. La Comisión constitucional en la que jugó un
importante papel Jaime Guzmán (asesinado por
izquierdistas en 1991) concluyó sus trabajos tras
amplios debates y el texto se sometió a plebiscito
(11-IX-80) en el que prevaleció el «sí» con el 67% de
los votos frente al 30%.
El siguiente periodo es el constitucional cuando la Junta
ha declinado el poder constituyente, y el ejecutivo se
separa del legislativo. Leyes sucesivas definen las
nuevas instituciones y el sistema electoral que, después
de cumplirse la etapa de transición, dará lugar a unas
cámaras de representación inorgánica y
pluripartidista.
El último periodo es el del plebiscito (5-X-88) que
perdió Pinochet con el 43% de votos afirmativos frente
al 54% de negativos. Según Jaime Guzmán, ese porcentaje
después de quince años de gobierno fue «realmente una
proeza». Desde luego, ningún gobierno actual ha
alcanzado tal cifra. Es, pues, un hecho que casi la mitad
de los chilenos se declaró pinochetista. La oposición
utiliza estos años para, finalmente, reunirse en un
frente único y designar como candidato presidencial al
democristiano Patricio Aylwin. Este acuerdo se alcanzó
después de que los intentos marxistas de revolución
armada y de asesinato de Pinochet fracasaran
absolutamente. El Gobierno militar logró una parcial
reforma constitucional consensuada en 1989 -plebiscitada
el 31 de julio por el 86% a favor- y, por tanto, que
prevaleciera su fórmula no rupturista de transición
pacífica desde la legitimidad del alzamiento militar.
Cuando se cumplieron los plazos, el general Pinochet
entregó el mando al nuevo presidente elegido
(11-III-90).
El Gobierno militar recibió un país socialmente
deshecho, jurídicamente desvertebrado y económicamente
en ruinas, y legó una sociedad madura, una
Constitución, y un modelo de economía de mercado que
había convertido a Chile en el país más próspero de
Hispanoamérica. Ese legado ha sido respetado por los
sucesivos Presidentes. Gracias al Gobierno militar, Chile
no se convirtió en una segunda Cuba entre el terror y la
miseria propios de ese socialismo real que Allende quiso
implantar con el patrocinio soviético y la complicidad
castrista. Esta es la conclusión del importante libro de
Cuevas, que deberían leer los que fuera de Chile se
dejan engañar por la propaganda marxistizante y por el
rencor de los vencidos y sus compañeros de viaje.
La cuestión doctrinal que late en el fondo es la del
rechazo de la representación orgánica, que postulaban
algunos doctrinarios chilenos eminentes y la constante
adhesión de Pinochet al modelo puramente inorgánico de
sufragio universal igual y directo. Este tema debería
ser objeto de una monografía que explique la renuncia
del Partido gremialista de Guzmán a la representación
política orgánica.
Obra desapasionada, objetiva y académica que describe
con precisión histórica y jurídica el proceso de
institucionalización y de reconstrucción
socioeconómica llevado a cabo por el Gobierno militar en
Chile.
A. Maestro
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