LIBROS: José
Ibáñez-Martín en el centenario de su nacimiento
Ibáñez-Martín, José Antonio: José Ibáñez-Martín
en el centenario de su nacimiento, ed. CSIC, Zaragoza
1998, 130 págs.
El profesor Ibáñez-Martín, hijo del homenajeado,
coordina este libro con ocasión del centenario del que
fue destacado ministro de Educación durante la era de
Franco entre los años 1939 y 1951, y presidente del
Consejo Superior de Investigaciones Científicas desde la
creación en 1939 hasta su fallecimiento en 1969.
Después de una cronología biográfica y bibliográfica
se reproduce el discurso «Símbolos hispánicos del
Quijote» (6-X. 47) y se insertan artículos
necrológicos de L. Ortiz Muñoz, P. Rocamora, M. Pombo
Angulo, A. Lacalle, M. García-Suárez, F. Mateu, C.
Hernández y M. Jiménez-Quilez, así como los elogios
académicos de L. Jordana de Pozas, R. de Balbín, R.
Esteruelas, J. Camón, A. Romañá, L. Pericot, M. Lora,
y L. Suárez. De estos importantes discursos quizás el
más definitorio desde el punto de vista de la
concepción del mundo sea el del profesor Balbín quien
destaca el magisterio de Menéndez Pelayo en la vida, la
obra y la acción de Ibáñez Martín que fue colaborador
de la benemérita revista «Acción Española» que
dirigía Ramiro de Maeztu. Esta fue la orientación que
Ibáñez Martín adoptó desde el Ministerio de
Educación y, sobre todo, desde el Consejo Superior de
Investigaciones Científicas a través de los diferentes
patronatos nominados con grandes figuras de la ciencia
española. Por cierto que en solemne acto de celebración
del cincuentenario del CSIC ante don Juan Carlos I,
nadie, ni siquiera el ex Ministro Lora Tamayo, mencionó
ni una sola vez a Franco, creador del Consejo el año de
la terminación de la guerra.
Ibáñez-Martín restableció los tradicionales Colegios
Mayores, vivero de maestros y profesionales, incrementó
las becas para estudios en el extranjero, impulsó
investigaciones fundamentales, y creó revistas de
especialidades diversas. Lo que hoy falsamente se
denomina «páramo cultural» es uno de los periodos más
brillantes de la cultura española, la era de Franco. En
1952 escribió Marañón: «en nuestro país no han
tenido nunca los hombres de ciencia tantas posibilidades
de trabajar y de ser ayudados por el Estado en sus afanes
como bajo la tutela del Consejo».
En estas páginas se hace justicia a un hombre de
intachable moralidad, de hondo patriotismo y de fidelidad
a ideas y personas. Las artes y los saberes españoles
tienen contraida una gran deuda con Ibáñez-Martín.
J.L. Núñez
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