El gobierno militar de Chile

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El gobierno militar de Chile

Por A. Soto Poyatos

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El gobierno militar de Chile

El pasado 11 de septiembre se cumplía el 25 aniversario del levantamiento militar que puso fin a tres años de desgobierno de la Unidad Popular, del suicidio de su máximo representante, Salvador Allende, y del comienzo de una nueva etapa. Con motivo de tal acontecimiento se ha podido ver en los escaparates de las librerías chilenas material bibliográfico, que trata de revisar esa fecha histórica, sus antecedentes y su proyección en los años del gobierno militar.
Desde la izquierda se ha tratado de alabar, aún más si cabe, la imagen de Allende. Es el caso de los libros escritos por Miguel Orellana Benado (Allende. Alma en pena; Demens & Sapiens, Santiago de Chile, 1998, 128 págs) y por Alejandra Rojas (Salvador Allende. Una época en blanco y negro; El País-Aguilar, Buenos Aires, 1998, 235 págs). De entre esta literatura apologética cabe destacar el libro de Tomas Moulian (investigador de FLACSO), Conversación Interrumpida con Allende (Lom ediciones-Universidad Arcis, Santiago de Chile, 1998, 128 págs.) Moulian, desde una postura crítica de la Unidad Popular, trata de separar la persona de Allende de las actuaciones de sus colaboradores o, al menos, de algunos de ellos. De Allende serían los aciertos, si es que hubo alguno, y de sus colaboradores, los errores y el propósito de convertir a Chile en una nueva Cuba.
Desde los sectores de la democracia cristiana cabe destacar el libro de Genaro Arriagada (Por la razón o la fuerza, Editorial Sudamericana, Santiago de Chile, 1998, 300 págs). Arriagada, que en 1974 publicará otro libro justificador del 11 de septiembre (De la vía chilena a la vía insurreccional), se aleja del periodo de la Unidad Popular para centrarse en el régimen militar que presenta como una dictadura producto de un incruento golpe militar. Es curioso, que en este nuevo libro, Arriagada ni tan siquiera mencione su obra anterior, la cual por cierto, fue prologada por el mismísimo Eduardo Frei Montalva.
Pese a que la izquierda, y esa democracia cristiana que al parecer olvida y, lo que es más grave, oculta su propia historia, hayan inundado las librerías de literatura variada sobre esos acontecimientos, hay que anotar que no han sido los únicos. Entre los libros que han tratado de realizar un análisis de ese periodo histórico, también están los de aquellos que desde su compromiso con el Gobierno Militar han tratado de aportar su visión de los hechos.
En primer lugar, el publicado por el General (y actual senador institucional) Julio Canessa Robert y el profesor Francisco Balart Páez (Pinochet y la restauración del consenso nacional, s/ed, Santiago de Chile, 1998, 398 págs.) Los autores abordan el tema con una perspectiva histórica que les hace arrancar de 1925, fecha en la que se pone fin, precisamente por las Fuerzas Armadas, a la llamada República Parlamentaria (1891-1924) y comienza esa nueva etapa que culminaría con una nueva intervención de las Fuerzas Armadas, ante una situación muy similar al caos y anarquía que provocó la primera. Tras analizar, en un segundo capítulo, los proyectos fuertemente ideologizados y excluyentes de los gobiernos de Frei y Allende, los autores pasan a estudiar la labor de reconstrucción nacional del Gobierno Militar.
Junto al libro anterior se debe mencionar el del académico Gustavo Cuevas Farren (Pinochet: Balance de una misión, 1973-1990), ed. Arquén. Santiago de Chile, 1998, 285 págs). El libro lleva un interesante prólogo de un antiguo demócrata cristiano que cuando su partido decidió, por motivos tácticos, romper con el Gobierno Militar, prefirió ser fiel a su palabra y consecuente con sus propias actuaciones, William Thayer Ojeda, antiguo ministro de Trabajo de Eduardo Frei Montalva. El prologuista advierte que el libro constituye un intento serio, didáctico y documentado; y esa misma fue la conclusión a la que llegó el comentarista del diario «El Mercurio», cuando se refirió a él como «un recuento cronológico objetivo y documentado» que conserva, pese a la militancia del autor, «la frialdad académica para trazar el curso del proceso, sin mayores elogios».
Gustavo Cuevas, que ya había abordado el tema de una obra anterior (Proyección del Gobierno Militar en la modernización del país, Instituto de Ciencia Política, Santiago de Chile, 1993, 79 págs), nos presenta un trabajo rico de testimonios: en las cerca de cincuenta páginas dedicadas a los anexos se recoge buena parte de una copiosa documentación, como es el caso del Acuerdo de la Cámara de Diputados, tomado el 22 de agosto de 1973, y en el cual se comunica a Allende del «grave quebrantamiento del orden constitucional y legal de la República que entrañan» sus actuaciones, las cuales son mencionadas una por una: burlar la labor fiscalizadora del legislativo, minar la autoridad del Poder Judicial, violar los derechos y libertades de los ciudadanos, utilizar a las Fuerzas Armadas y el Cuerpo de Carabineros con fines partidistas y un largo etc. (págs. 232-238).
Entre los testimonios se puede destacar las propias palabras de Allende al periodista francés Regis Debray, en las que manifiesta de forma abierta que el Estatuto de Garantías Constitucionales suscrito por la Unidad Popular y la Democracia Cristiana tenía tan solo un objetivo, permitir su acceso al poder: «sigo convencido que fue correcto producir ese Estatuto de Garantías; pero es conveniente aclarar que no es justo usar la palabra negociación, por cuando nosotros no cedimos una línea de nuestro programa de gobierno… en ese momento lo importante era tomar el gobierno» (pág. 29). Aunque mucho más contundentes, para demostrar las intenciones subversivas del orden constitucional, son las palabras del dirigente comunista Luis Corvalán: «Al sostener la posibilidad de la vía pacífica (al socialismo) en nuestro país, tuvimos en cuenta que se trataba sólo de una posibilidad, y además, que de abrirse paso a la revolución por dicha vía, en algún momento podía surgir la alternativa de lucha armada» (págs 25).
Efectivamente, ahí reside una de las razones del golpe militar del 11 de septiembre. Chile se convirtió en nido de grupos izquierdistas armados, de violencia y asesinatos que hoy parece que muchos no quieren recordar. Ataques a la propiedad privada; la ocupación de tierras; el chantaje al movimiento obrero de los mineros que desde un primer momento se opuso a la política gubernamental; el malestar de las amas de casa, que no tenían que llevar para alimentar a sus hijos; la oposición de los colegios profesionales; la oposición… Cuevas, al igual que hacen Canessa y Balart, sintetiza este panorama de malestar e inseguridad para fundamentar las causas que culminan con el levantamiento militar del 11 de septiembre.
Gustavo Cuevas analiza las diferentes etapas del Gobierno Militar y su compromiso de restablecer la democracia, asentando para ello las bases de una nueva institucionalidad, de una economía fuerte y boyante, de una nueva clase media ajena a los fanatismos de derechas e izquierdas, etc… Para terminar, Gustavo Cuevas trata de demostrar que el régimen militar chileno, lejos de una férrea dictadura, a la que algunos calificaron de fascista, el gobierno militar fue un gobierno autoritario, con una meta por alcanzar y realizada fundamentalmente por técnicos. Prueba de ello es que al mencionar la larga lista de personalidades que ejercieron como ministros, entre 1973-1989, destacan, sobre todo en los puestos claves (trabajo, economía, seguridad social…), los técnicos frente a los políticos, o incluso los militares.
Tanto el libro de G. Cuevas, como el de Canessa y F. Balart, constituyen dos obras fundamentales para conocer la verdad de los hechos acaecidos en aquellos años, sin pasión y con rigor académico.

Antonio Soto Poyatos




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