LIBROS: Seis
Generales de la Guerra Civil
Casas de la Vega, Rafael: Seis generales de la guerra
civil, ed. Fénix, Madridejos 1998, 386 págs.
El general Casas de la Vega, ha publicado numerosos
estudios, principalmente de historia militar, entre los
que destacan sus últimos libros El terror en en Madrid
de 1936 (1994)1 y Franco militar (1996). En la obra que
acaba de aparecer traza la biografía de cinco generales
y un coronel a los que caracteriza en estos términos:
«Sin Mola no hubiera habido conflicto. Sin Queipo de
Llano la guerra hubiera acabado en el Estrecho de
Gibraltar. Sin Miaja no se hubiera detenido al ejército
nacional en Madrid. Sin Vigón no se hubiera montado la
decisiva campaña del norte. Sin Rojo las tres grandes
batallas de la guerra (Brunete, Teruel y el Ebro) no
hubieran existido. Y sin Casado no hubiera sido posible
detener la tremenda sangría en marzo de 1939».
Adelantemos que estas opiniones, como todos los
futuribles, tiene poco valor lógico. Son, además,
discutibles: sin Mola ¿media España habría preferido
morir? Sin Queipo ¿Franco no hubiera pasado el Estrecho?
Sin Vigón ¿no se habría atacado Bilbao? Sin Casado
¿no se habrían rendido los últimos restos del
derrotado ejército rojo? etc.
La mayor parte de la vida militar de estos oficiales se
desarrolló en Africa y a ello se consagra la mayoría de
las páginas. El autor ya había abordado el tema en su
monografía La última guerra de Africa (1985). De esta
parte de la obra destacan el cambio de bando de Abd el
Krim y el desastre de Annual.
A nuestra guerra civil se refieren las últimas 75
páginas. Califica de «pucherazo» las elecciones de
1931 y responsabiliza del conflicto al «dogmatismo
republicano». Acusa a Miaja de no haber atajado las
matanzas en Madrid y «como su patrón, Azaña hacía que
no veía lo que sucedía». El general Vicente Rojo «era
poco amigo de la República», pero cayó de ese lado por
no haberse incorporado a tiempo a su destino en León; y
aconsejó a los del Alcázar toledano que resistieran.
Regresó a España en 1957 y fue indultado.
Segismundo Casado inició sus contactos con Burgos en
febrero de 1936. Durante las negociaciones trató de
ganar tiempo para, según el autor, «abrir caminos para
que se fueran muchos, para los peores». El día 25
Franco conminó: «Si el jefe de Madrid se entrega no
combatiremos; si no lo hace lo tomaremos por la fuerza;
no nos preocupa». No hubo acuerdo, sino rendición, y
Casado huyó a Valencia y a Francia. en su libro Así
cayó Madrid (1977) Casado acusa a Azaña de «ser agente
provocador y principal responsable de la guerra civil».
Obra de sobrio estilo castrense, apoyada en
documentación militar oficial, muy vinculada a los
tercos hechos y que contiene datos inéditos sobre la
guerra de Africa y la preparación del alzamiento.
J. L. Núñez
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