LIBROS: Homenaje
a Guera Campos (nº extra de Roca Viva)
VV.AA.: Homenaje a Guerra Campos, núm. extr. de «Roca
Viva», Madrid 1998, 164 págs.
La revista «Roca Viva» dedica el número 356 a rendir
homenaje al obispo José Guerra Campos en el primer
aniversario de su muerte. Nació el prelado coruñés en
1920. Amplió estudios en Roma. Canónigo compostelano y
profesor del seminario desde 1951. Consultor del
espiscopado español en el Vaticano II, y obispo desde
1963 lo que le permitió asistir al concilio donde tuvo
importantes intervenciones. En la difícil etapa
postconciliar fue secretario general del episcopado
español; pero sus posiciones tradicionales no
prevalecieron y fue nombrado obispo de Cuenca
(«promoveatur ut removeatur») hasta que, al cumplir la
edad, le fue inmediatamente aceptada la dimisión y, con
una urgencia ofensiva, el Nuncio designó un
administrador mientras se cubría la vacante.
La jerarquía eclesiástica española le hizo un vacío
absoluto, y falleció abandonado de casi todos sus
hermanos en el episcopado. Una eminente excepción fue el
cardenal primado Marcelo González Martín que pronunció
un justo elogio fúnebre.
En este número se insertan 18 trabajos entre los que
destacan el del profesor Ayuso y la citada oración
fúnebre. Especialmente conmovedor es el testimonio de la
enfermera Ana María Llitera que narra la ejemplaridad de
Guerra Campos en sus últimos días. También se incluye
el importante estudio del Obispo, titulado «La
invariante moral del orden político» donde se defiende
la tesis clásica de la primacía de la ética sobre
cualquier otra norma y, la necesaria subordinación de
los gobernantes a la moral, en suma, el
antimaquiavelismo. En este estudio, Guerra Campos
escribe: «La Corona se ha vaciado en gran parte». Y
refiriéndose a la llamada «transición» afirma: «No
vale ahora escudarse en el pueblo. Fueron unos pocos los
que, partiendo de una posición de poder ocupado,
colocaron al pueblo en una posición como pudieron
colocarlo ante otra».
Además de su obra teológica, Guerra Campos ha legado
investigaciones jacobeas como consecuencia de las
excavaciones en la catedral de Santiago (vid. «Razón
Española», núm. 13 págs. 145 y ss.), el importante
volumen de documentos comentados Crisis y conflicto en la
Acción Católica (vid. «Razón Española» núm. 40,
págs. 221 y ss.) y la fundamental monografía La Iglesia
en España. 1936-1975, publicada en mayo de 1986 en el
Boletín Oficial del Obispado de Cuenca (vid. recensión
en «Razón Española» núm. 18, págs. 121 y ss.). Este
último trabajo, luego reproducido en diversas obras
colectivas sobre la era de Franco, un decisivo testimonio
sobre los servicios prestados al catolicismo por el
Estado nacido de la guerra civil.
Guerra Campos es el contraejemplo del oportunismo, de la
versatilidad y de la deslealtad tan frecuentes en la
España del cambio, no ya entre las gentes anónimas,
sino entre la clase dirigente. El Obispo no estaba entre
los eclesiásticos de la «puñalada por la espalda» a
que se refirió Franco en una patética nota manuscrita,
publicada por el profesor Luis Suárez.
A. Landa
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