LIBROS: Estudios
de historia eclesiástica visigoda
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Orlandis, José: Estudios de historia eclesiástica
visigoda, ed. Eunsa, Pamplona 1998, 246 págs.
El autor es nuestro máximo especialista en el periodo
visigodo a cuyo conocimiento ha contribuido con
excelentes interpreaciones globales y con innovadoras
monografías. En este volumen se ordenan dieciocho
trabajos (1986-1997) de los que sólo es inédito el
introductorio, y que se refieren a la historia
eclesiástica.
Los godos, probablemente originarios de Escandinavia,
emigraron a la actual Rumanía, se federaron con Roma, se
rebelaron, y se fueron desplazando hacia Occidente, y por
dos veces, trataron de instalarse en el norte de Africa.
Una tormenta en el estrecho de Mesina les llevó a crear
el reino de Tolosa, y otra en el estrecho de Gibraltar
les indujo a quedarse en España y constituir el reino de
Toledo. Casi, pues, por un azar meteorológico España se
benefició de la extraordinaria aportación cultural de
unas gentes que apenas llegaron a superar el cinco por
ciento de la población peninsular.
Los visigodos nos legan la sabiduría antigua a través
del Isidoro de Sevilla, la idea de la legitimidad de
ejercicio, el cristianismo (a pesar de Prisciliano y
Elipando), el Derecho romano con un elemento germánico,
la compilación canónica, y sobre todo, la unidad
política. escribe Orlandis: «La España visigoda debe
considerarse como una de las épocas más creativas de la
historia del pueblo español».
Entre otras originales interpretaciones, el autor,
sugiere que la famosa reina Baddo fuera una concubina
estable de Recaredo y madre de Liuva II.
Quizás la monografía de mayor incidencia general sea la
dedicada a la cuestión judía. El año 694, los hebreos
traicionaron a la monarquía goda y llamaron a los
correligionarios de ultramar, es decir, de Africa donde
había bereberes judíos. Por eso, egica dispuso la
dispersión de los he-breos y su condena a la
servidumbre, drástica medida que fue aplicada de modo
incompleto. La persecución incrementó el rencor de los
judíos, que colaboraron estrechamente con los musulmanes
para consumar el año 711 la «pérdida de España».
Orlandis cita las fuentes árabes que reconocen la
importante ayuda hebrea para la ocupación de Granada,
Córdoba, Sevilla, y Toledo, ciudades entregadas al
gobierno de los ju-díos después de conquistadas por los
norteafricanos. En este punto, Orlandis ratifica su
antigua tesis, compartida por la mayoría de los
historiadores: la complicidad hebrea en la tragedia de la
islamización de España.
Monografías muy eruditas, elaboradas con riguroso
análisis crítico de las escasas fuentes, y desde un
conocimiento exhaustivo de la época.
A. Landa
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