Epica de la fundación de Chile

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LIBROS: Epica de la fundación de Chile . nº 93

Comentarios de José Díaz Nieva al libro de Mario Arnello Romo .

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LIBROS: Epica de la fundación de Chile



Arnello Romo, Mario: Epica de la fundación de Chile. Pedro de Valdivia, Ed. Arquén, Santiago de Chile, 1992, 114 págs.



Es frecuente que en el origen y conformación de las distintas naciones lo mítico y lo histórico se entremezclen de forma tal que, en ocasiones, sea difícil averiguar dónde termina lo primero y dónde comienza lo segundo. ¿Quién no ha leído, en su adolescencia, la Iliada de Homero o la Eneida de Virgilio?, ¿Quién no recuerda As Luisiadas de Camoes? ¿No cabría incluir dentro de este tipo de literatura La Araucana de Ercilla?

Ahora, Mario Arnello Romo nos presenta su especial visión de Pedro de Valdivia, el conquistador y colonizador de Chile, considerado por sus habitantes como el primero de sus compatriotas. Resulta aleccionador pa-sear por las calles de Santiago, llegar a su Plaza de Armas y encontrarse con una monumental estatua ecuestre del personaje. No es de extrañar que sea precisamente Chile el país donde el sentimiento de la Hispanidad y los hispánico esté más arraigado, y donde la imagen de Valdivia nada tiene que ver con la visión que en otras áreas del continente se tiene respecto de personalidades como Hernán Cortés, Pizarro y una larga pléyade de hé-roes que dieron sus vidas por la configuración del mayor imperio que la Historia ha conocido -y no sólo por su extensión geográfica.

Mario Arnello, quien confiesa no ser historiador, nos recrea con un brillante lenguaje -en ocasiones a caballo entre la prosa y la poesía- la gesta de ese caballero español, nacido en Extremadura, que un día sale del Perú, junto a un reducido grupo de guerreros, con la pretensión de conquistar las tierras indómitas de Chile, famosas por la bravura de sus habitantes, pero que se prenda de tal forma de ese mundo que llega un momento en el que es difícil saber quién es el conquistador y quién el conquistado.

El libro describe ese proceso de pensamiento e intuición, de voluntad y decisión, de esfuerzos y luchas, de incorporar ese territorio -auténtico finis terrae de las Américas- a las Españas. Chile fue un territorio que nada reportaba a la Corona; en Chile no había riquezas que explotar; en Chile no se iba a encontrar ese oro y esa plata tan codiciadas por España, según esos historiadores pseudo-marxistas que en los últimos tiempos han levantado la falsa pantalla del indigenismo. En Chile se luchaba y se moría por un alto ideal de hermandad y de unidad, sólo comprensibles para aquellos que aún piensan que la Humanidad se mueve por altruistas ideales superiores. Nada importa que aquellos «locos ilusos» pelearan en Flandes, México o en las australes tierras chilenas; a todos ellos se les podía aplicar esas palabras que Arnello pone en boca de uno de sus bravos guerreros, que forjaron una nueva identidad: «César Carlos, César Carlos; Imperio, España, Verdad».

La obra que Mario Arnello nos presenta constituye un grito de frescor entre los panfletos que desvirtúan la historia de aquella gesta que fue la conquista y colonización de América; la aventura de quienes abandonando los lares que les vieron nacer, marcharon a lejanas tierras a fecundar la historia, a prolongar la raza. La obra de Arnello trata de captar las vibraciones espirituales de la gesta que dió lugar a la fundación de Chile, que es, por otro lado, parte esencial de la Hispanidad.



José Díaz Nieva




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