LIBROS: Epica de
la fundación de Chile
Arnello Romo, Mario: Epica de la fundación de Chile.
Pedro de Valdivia, Ed. Arquén, Santiago de Chile, 1992,
114 págs.
Es frecuente que en el origen y conformación de las
distintas naciones lo mítico y lo histórico se
entremezclen de forma tal que, en ocasiones, sea difícil
averiguar dónde termina lo primero y dónde comienza lo
segundo. ¿Quién no ha leído, en su adolescencia, la
Iliada de Homero o la Eneida de Virgilio?, ¿Quién no
recuerda As Luisiadas de Camoes? ¿No cabría incluir
dentro de este tipo de literatura La Araucana de Ercilla?
Ahora, Mario Arnello Romo nos presenta su especial
visión de Pedro de Valdivia, el conquistador y
colonizador de Chile, considerado por sus habitantes como
el primero de sus compatriotas. Resulta aleccionador
pa-sear por las calles de Santiago, llegar a su Plaza de
Armas y encontrarse con una monumental estatua ecuestre
del personaje. No es de extrañar que sea precisamente
Chile el país donde el sentimiento de la Hispanidad y
los hispánico esté más arraigado, y donde la imagen de
Valdivia nada tiene que ver con la visión que en otras
áreas del continente se tiene respecto de personalidades
como Hernán Cortés, Pizarro y una larga pléyade de
hé-roes que dieron sus vidas por la configuración del
mayor imperio que la Historia ha conocido -y no sólo por
su extensión geográfica.
Mario Arnello, quien confiesa no ser historiador, nos
recrea con un brillante lenguaje -en ocasiones a caballo
entre la prosa y la poesía- la gesta de ese caballero
español, nacido en Extremadura, que un día sale del
Perú, junto a un reducido grupo de guerreros, con la
pretensión de conquistar las tierras indómitas de
Chile, famosas por la bravura de sus habitantes, pero que
se prenda de tal forma de ese mundo que llega un momento
en el que es difícil saber quién es el conquistador y
quién el conquistado.
El libro describe ese proceso de pensamiento e
intuición, de voluntad y decisión, de esfuerzos y
luchas, de incorporar ese territorio -auténtico finis
terrae de las Américas- a las Españas. Chile fue un
territorio que nada reportaba a la Corona; en Chile no
había riquezas que explotar; en Chile no se iba a
encontrar ese oro y esa plata tan codiciadas por España,
según esos historiadores pseudo-marxistas que en los
últimos tiempos han levantado la falsa pantalla del
indigenismo. En Chile se luchaba y se moría por un alto
ideal de hermandad y de unidad, sólo comprensibles para
aquellos que aún piensan que la Humanidad se mueve por
altruistas ideales superiores. Nada importa que aquellos
«locos ilusos» pelearan en Flandes, México o en las
australes tierras chilenas; a todos ellos se les podía
aplicar esas palabras que Arnello pone en boca de uno de
sus bravos guerreros, que forjaron una nueva identidad:
«César Carlos, César Carlos; Imperio, España,
Verdad».
La obra que Mario Arnello nos presenta constituye un
grito de frescor entre los panfletos que desvirtúan la
historia de aquella gesta que fue la conquista y
colonización de América; la aventura de quienes
abandonando los lares que les vieron nacer, marcharon a
lejanas tierras a fecundar la historia, a prolongar la
raza. La obra de Arnello trata de captar las vibraciones
espirituales de la gesta que dió lugar a la fundación
de Chile, que es, por otro lado, parte esencial de la
Hispanidad.
José Díaz Nieva
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