LIBROS: El
Silencio de Dios
Gambra, Rafael: El silencio de Dios, ed. Criterio, Madrid
1998, 147 págs.
Cuando estaba en plena efervescencia la conmoción
cultural de 1968, Rafael Gambra publicó esta obra
magistral (precedida de un hermoso prólogo del filósofo
Gustave Thibon) para defender los fundamentos más nobles
del alma y de la comunidad humanas, que con dicha
revolución entraban en quiebra. Se agotaron rápidamente
dos ediciones, y desde entonces el público español
buscaba con ahínco El silencio de Dios en los anaqueles
de viejo. Ahora por fin se ha reeditado.
Estudiando con singular penetración dos obras de
Saint-Exupéry, Ciudadela y El principito, Gambra nos
lleva a reflexionar y enaltecer los pilares esenciales
sobre los cuales reposa una sociedad humana bien
constituida: la tradición, el arraigo, el rito, el
fervor, el compromiso
en definitiva, el Amor como
entrega de nosotros mismos a la Ciudad; a esta Ciudad que
nos da el ser y nos concreta existencialmente, y no a
otra que sea producto libre de elucubraciones teóricas o
ideologías desencarnadas.
Contra la pervivencia de la Ciudad se alza la torpe
figura del insensato que pretende cuestionar sus
basamentos, como si en aras de un racionalismo
desarraigado que programa la indifirencia de los gestos y
de los momentos, pudiese destruirse perpetuamente la
razón de ser y de existir de las patrias y de los
hombres.
Ese insensato por excelencia es el revolucionario o, y
desgraciadamente, desde aquellos tumultos parisinos,
ocupa todo el poder cultural y mediático
y, como
no se deja de señalar en El Silencio de Dios, también
eclesiástico. No conocemos mejor antídoto contra sus
absurdas pretensiones que estas páginas de Rafael
Gambra, en las que el autor ha combinado su habitual
claridad expositiva con un tono poético.
Enrique Rodríguez Saavedra
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