LIBROS: Desfile
de modelos. Análisis de la conducta ética
AYLON,
José Ramón: Desfile de modelos. Análisis de la
conducta ética, Ed. Rialp, Madrid, 1998, 224 p.p.
El autor explica los intrincados resortes de la conducta
humana y pretende ofrecer una radiografía a través de
cuatro pensadores: Hume, Marx, Nietzsche y Freud.
El primer capítulo analiza rasgos característicos del
hombre en cuanto tal: autoconciencia, intencionalidad,
subjetividad de los estados mentales, causalidad, los
cuales descansan en una cualidad tan real como
inmaterial: la libertad inteligente. Esta entrega el
control de calidad a dos funciones intelectuales: la
prudencia y la conciencia moral.
En el capítulo segundo se recorre la larga estela
hedonista, desde la Etica Nicomaquea y su observación
sobre el protagonismo del placer en la conducta humana,
hasta Freud, pasando por los programas que propone
Platón, en el Gorgias, o la filosofía nihilista de
Nietzsche. A este fondo hedonista de la sociedad actual,
lo atacan dos autores que denuncian el profundo nihilismo
y el relativismo de los valores: Allan Bloom, en su obra
The closing of the American mind y Gilles Lipovetsky, en
su El crepúsculo del deber.
En el tercer capítulo se pasa revista al concepto
kantiano del deber, en el cual la autonomía de la
voluntad estaba atada a la heteronomía de la realidad,
continuando con Hume que negaba los valores, ya que no
son hechos empíricos. Nietzsche no sólo corta con el
deber, sino que lo fulmina. En el capítulo cuarto el
autor hace un recorrido sobre el concepto de los
sentimientos, las pasiones, a lo largo de la historia. El
capítulo sobre el amor, lo resumiríamos en la frase de
Josef Pieper: «amar quiere decir aprobar», y aprobar
significa dar por bueno. El amor nace de un sentimiento
impetuoso que Ortega definia como una alteración
«patológica».
El quinto capítulo se abre de forma poética a través
de los rapsodas, para continuarlo con los modelos
filosóficos.
En el capìtulo sexto (Justicia y Utopìa) se nos
presenta el enigma del mal y quién mueve sus hilos: el
Caos ciego, el Destino inmutable o la Providencia buena.
El séptimo capítulo desvela dos significados de la
tolerancia: el clásico de permitir el mal sin aprobarlo,
y el de respetar la diversidad. Hay tres patologías en
la tolerancia: el abuso de la palabra, la intolerancia
enmascarada y el deslizamiento de la tolerancia hacia el
permisivismo. Se continúa reflexionando sobre temas o
conceptos, hoy candentes, como el pluralismo y el
relativismo (con los peligros que éste último
encierra); el relativismo cultural y la crítica que
sobre él realiza Allan Bloom; la mayoría y el consenso,
del cual ya Mac-Intyre decía que sólo es legítimo
cuando todos aceptan normas básicas de conducta moral.
El volumen se cierra con el capítulo octavo en el cual
se va desgranando toda una serie de virtudes que se
pueden resumir en cuatro, la determinación práctica al
bien (prudencia); su realización (justicia); la firmeza
para defenderlo o conquistarlo (fortaleza); y la
moderación para no confundirlo con el placer
(templanza).
Termina con una áspera crítica hacia la televisión
como castradora de la creatividad y la imaginación e
introductora de ideas y palabras mortales para el sentido
de la vida. En esa linea, cita el artículo que publicó
Karl Popper, en Septiembre de 1994, «
las cadenas
de televisión no compiten en la tarea de elaborar
programas con la mejor calidad moral, ni tampoco
programas que transmitan a los niños una visión ética
de la vida
». De igual modo, advierte el escritor
sobre las grietas abiertas en la institución familiar y
su incidencia sobre la prosperidad y la renovación
generacional.
En suma, una visión certera y perspicaz sobre los
resortes fundamentales de la conducta ética.
Luis SÁNCHEZ DE MOVELLÁN
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