La Constitución, veinte años después .

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LIBROS: La Constitución, veinte años después . nº 92

Comentarios de M. Ayuso al libro de VV.AA.

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LIBROS: La Constitución, veinte años después

VV.AA.: La Constitución, veinte años después, Papeles y Memorias de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, n.° 2, junio de 1998, 163 págs.

Además de la avalancha noventayochista, este 98 nos ha deparado también un abundoso caudal, que amenaza con acrecer el año próximo, sobre la Constitución española de 1978, en su vigésimo aniversario. Si bien hasta la fecha la mayor parte de las aproximaciones alumbradas ha venido tocada por el signo de la apologética, de cuando en cuando han asomado pareceres más fundadamente críticos. La presente colectánea de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, por contra, invierte cabalmente las dosis y, en el seno de un conjunto de contribuciones por lo general de alto nivel, como en principio cabía esperar de la Corporación, destaca por el palenque crítico y desmitificador en que se instala, no obstante algunas -pocas- contribuciones ya conformistas o francamente vulgares.
Así, por ejemplo, en varios de los textos se denuncia paladinamente el indecoroso juego del consenso como origen de las deficiencias después aquilatadas en la praxis constitucional. Fernández de la Mora, que dice carecer de pretensiones de originalidad doctrinal, argumenta sin embargo vigorosa y rigurosamente «por qué votó negativamente» la Constitución de 1978, señalando su ambigüedad en cuestiones fundamentales y en particular respecto del modelo de Estado y la organización territorial. Por su parte, López Rodó insiste en las «ambigüedades y silencios» del texto de 1978, también con referencia particular -que no quita una alusión al derecho a la vida, a la regulación de la Corona y al procedimiento de reforma- a la construcción del Estado autonómico, en cuya crítica fue adelantado en tiempos en que apenas se alzaban voces discrepantes. Garrido Falla, desgrana sus recuerdos personales como Letrado asistente de la Ponencia, entreverando un juicio positivo global con referencias menos complacientes hacia los procedimientos del consenso -muy interesante resulta el tratamiento del vidrioso asunto del derecho a la educación- y, cómo no, al título VIII. Para cerrar el bloque relativo al llamado Estado de las autono-
mías, una pincelada sobre otros dos ensayos, de significación distinta: los de Manuel Fraga y Miguel Herrero . El primero, subraya ponderadamente el activo que la nueva organización del Estado ha llevado consigo, en términos que -aunque no se compartan- no pueden sino ser objeto de consideración. Lo mismo ocurre con el inteligente y muy discutible estudio del segundo, que critica la generalización y uniformización del proceso autonómico desde una posición por momentos cercanísima a la de los nacionalismos catalán y vasco.
Dos textos muy ceñidos temáticamente son los de González Pérez, sobre la incidencia de la Constitución -que juzga abusiva- en la reforma de la jurisdicción contencioso- administrativa, y de Fernández Campo sobre la Corona, de mayor calado el primero que el segundo. Por contra, Lucas Verdú se las ve con la tensión entre norma y realidad que exhibe el constitucionalismo español actual, interrogándose sobre si existe una crisis del concepto de Constitución. Ensayo abigarrado, pero en todo caso sugestivo. Y he dejado para el final las dos aportaciones que me parecen de menor interés, la de Peces-Barba y la de Cerezo, y no sólo por seguir acríticamente los tópicos de la retórica política instalada, sino por el nivel casi sonrojante -al menos la primera- del discurso.

Miguel AYUSO




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