El neoindigenismo atomizador
pag. principal Razón Española

El neoindigenismo atomizador

Por Ignacio Tejerina Carreras

artículo anterior indice siguiente artículo

El neoindigenismo atomizador

Todos somos conscientes de los obstáculos que los países de la América de habla hispana y portuguesa han tenido a través de los tiempos para lograr conformar una entidad de hecho. Pero no solamente tenemos obstáculos, sino que también debemos enfrentarnos a riesgos y peligros que si en alguna oportunidad estuvieron latentes, hoy están más vigentes que nunca. Y surgen de la acción permanente y constante de lo que hemos dado en llamar neoindigenismo, que so pretexto de la defensa de los pueblos aborígenes tiene una actitud balcanizante con respecto a nuestros países, de rompimiento de la unidad nacional, y la persecución de fines de destrucción de la convivencia entre las distintas razas que conforman el mestizaje en Iberoamérica. Esos riesgos y peligros a que aludimos son la desintegración nacional, la psicología del resentimiento y el contenido antinacional de los programas políticos elaborados por los llamados dirigentes de las distintas etnias.



1. La desintegración nacional. A lo largo del continente americano hay muchísimas agrupaciones y asociaciones indigenistas con numerosos puntos programáticos; pero todos coincidentes en expresiones de autodeterminación, autonomía de las "naciones" indias y, en la mayoría de los casos, la reivindicación de su soberanía respecto del país en el que están geográficamente insertos. Así tenemos, por ejemplo, que en Temuco (Chile), en un encuentro organizado por el Consejo Nacional Mapuche, el tema fundamental que abordaron fue "la autodeterminación mapuche como pueblo, y por ende, su reivindicación como nación", manifestando que no sólo pretendían mostrar su proyecto político, sino que querían dar a conocer a Chile y al mundo, su posición y lucha para conseguir recuperar su territorio en el país hermano. Con motivo de la Quinta Cumbre Iberoamericana de Naciones que tuvo lugar en Bariloche en 1995, los dirigentes mapuches entregaron al rey de España un documento en el cual reafirmaban su unidad histórica que debía materializarse en el territorio que habitaban, y que ellos por derecho natural tenían el status de pueblo-nación originario, y que ello debía traducirse en la restitución del espacio físico territorial suficiente a la nación mapuche, espacio en el cual ejercer su autonomía, y libre determinación como única forma de garantizarse el respeto de sus derechos colectivos.

Las defensas de la pluralidad cultural deben merecer nuestro mayor respeto; pero una cosa es la autonomía cultural y otra cosa es constituir un Estado desgajado de otro Estado. Ahora bien, hay mapuches dentro de Argentina y Chile, por lo tanto, ¿lo que tratan de formar es un país al margen de esos Estados? Y si esta situación se traslada al norte argentino, noroeste y noreste y a los cientos de casos desparramados por Iberoamérica ¿cómo quedarían los mapas de nuestros países? Y que no se piense que esto es un desvarío, una exageración o un disparate; en la Séptima Reunión de las Comisiones Nacionales para la Conmemoración del Quinto Centenario llevada a cabo en Guatemala en julio de 1980, la Ministra de Cultura del país anfitrión, Licenciada Ana Isabel Prera Flores, manifestaba: "en las condiciones de nuestro país -y quizás de otras naciones americanas en condiciones similares- este proceso e consolidación de la paz podría iniciarse reconociendo la autonomía local y regionalde los puebloos indígenas". En otro párrafo de su discurso expresaba que «ya han surgido sociologías, antropologías, políticas, historias indias, cuyos juicios están pensados y manejados de una manera muy ajena a la de nuestras ciencias sociales. Algunos los califican ingenuamente de intuiciones. Pero no es cierto, se trata de cosmovisiones enteras, de proyectos de sociedad destinados a modificar la actual identidad nacional…»

Nos preguntamos ¿cuál es el alcance de la autonomía y de la autodeterminación?, ¿en qué sentido se puede hablar de nacionalidades indias?, ¿quién garantiza que el esquema marxista de "lucha de clases" no se transforme en "lucha de etnias y nacionalidades"?, ¿qué es eso de proyectos destinados a modificar la actual identidad nacional? Son interrogantes preocupantes, pues hay que ver cuál sería el resultado en el hipotético caso de que los objetivos señalados por el indigenismo se cumplieran.

Esta labor que enrarece la unidad iberoamericana continúa sin descanso. Hemos leído recientemente el artículo de José Luis Ontiveros, escritor y literato mexicano, donde nos habla de que el tema de la autonomía de las etnias ha sido el punto nodal del Congreso Nacional Indígena (CNI), celebrado en su país, que contó también con la presencia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, en el centro mismo del poder políticonacional mexicano , según feliz expresión del autor. Ontiveros opina que «es importante revisar las aberraciones de este aquelarre del racismo invertido, nazismo neo-indigenista, en cuanto a sus efectos devastadores de retorno a una fragmentación tribalista de la Nación y de la potencialización de las tendencias centrífugas secesionistas a un cantonalismo pigmeo, pero no por ello menos peligroso para la permanencia del ser de México como unidad de destino y empresa colectiva con una misión histórica que cumplir».

Coincidimos con el citado autor cuando afirma que el propósito de desmembrar la Nación es el objetivo último de esa grotesca pantomima indigenista, y cita al historiador francés Serge Gruzinski, autor entre otros, de El Águila y la Sibila, quien había considerado a la autonomía indígena «una aberración, que no tiene sentido y que el proceso de autonomía indígena era lo que necesitaba el neo-liberalismo para acabar con la nación mexicana, y que México sea una confederación de pueblitos. Esta posibilidad hubiese hecho muy feliz al primer Embajador plenipotenciario de los Estados Unidos en México, y permanente favorecedor de las corrientes que han abogado por una descalificación lisa y llana de la colonización española».

¿A quién beneficiaría la multiplicación de Estados en Iberoamérica y la lucha entre las etnias? Jorge Abelardo Ramos, que fuera embajador argentino en el país azteca, en una carta de lector al diario Clarín se expresó así: «Muy noble me resulta la tesis de defensa de los indios, pero muy sospechoso es el origen. Separar a las masas indígenas o negras de las criollas o las blancas de la actual Nación Latinoamerciana, es acentuar las condiciones de esclavización general y de la balcanización hasta hoy lograda. Se trata —y he aquí el servicio que rinde una vez más la y al imperialismo— de separar a las etnias después de haber separado a las clases y a los Estados del magno proyecto bolivariano. Es una campaña contra la Nación Latinoamericana. Son los explosivos juguetes étnicos que el imperialismo hace circular en la Patria grande. Hay que rechazar tales juguetes. La única forma de hacerlo es asumir la autoconciencia de la Nación dividida.»

2. La psicología del resentimiento. Otro de los peligros es la difusión de la psicología del resentimiento, a través de campañas insidiosas con slogans tales como "los dueños de la tierra", "la visión de los vencidos", "la lengua del opresor", "la religión impuesta", etc. Hay una gran dosis de falsedad en estas frases hechas, pero así lanzadas y recepcionadas acríticamente logran el objetivo perseguido, cual es el de sembrar odios e impulsar cuestionamientos frontales. Un ejemplo de ello es la forma con que un grupo de dirigentes mapuches se manifestó ante el rey de España: después de expresarle y endilgarle una serie de acusaciones, le decían que aceptarían la disculpa pública de la Corona de España en la medida en que ésta se tradujera en la restitución de sus derechos de manera íntegra. El documento entregado en esa oportunidad y al que ya hiciéramos mención fue confeccionado tal cual lo expresan textualmente, en Puel Mapu, "territorio de la nación mapuche", a 15 días de octubre de 1995.

3. El contenido antinacional. Todos los presupuestos indigenistas o neoindigenistas conllevan una repulsa a lo hispánico, que es la columna vertebral de la cultura iberoamericana; por eso son esencialmente antinacionales.

José de la Riva Agüero, el gran escritor, historiador y pensador peruano, dijo hace décadas: "dos herencias a la par sagradas integran nuestro acervo espiritual, y si presentan sendos defectos, ofrecen también correspondientes virtudes y antídotos. Renegar de cualquiera de ellos sería torpe y menguado… El solar es doble: Indo-Español y en calidad de tal lo acatamos y veneramos".

La República Argentina y todos los países hermanos desde el río Bravo hasta Tierra del Fuego no pueden permitirse negar, subvalorar o tergiversar su herencia hispánica, so peligro de no realizarse como pueblo. Mutilar y despreciar una parte de sí, equivale a tronchar un proceso de maduración como sociedad y como cultura.

Ignacio Tejerina Carreras




artículo anterior indice siguiente artículo

Cartas a Razón Española

Buzon Pulse aquí para enviar correo


La obra de Razón Española es propiedad registrada
Prohibida la reproducción total o parcial de estos documentos sin previa autorización y acuerdo.