LIBROS: Ochenta y nueve republicanos y el rey.
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LIBROS: Ochenta y nueve republicanos y el rey. nº 91

Comentarios de A. Landa al libro de Ramón Serrano.

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LIBROS: Ochenta y nueve republicanos y el rey

Serrano, Ramón: Ochenta y nueve republicanos y el rey, ed. Plaza y Janés, Barcelona 1998, 826 págs.

El encuestador ha dirigido un cuestionario de siete preguntas a muchos españoles presuntamente republicanos, quizás dos centenares, y recoge en este volumen las respuestas de ochenta y nueve que no han preferido el silencio. Muchas de estas personas son de limitada relevancia tanto política como intelectual, por lo que sus opiniones apenas son decisorias o adoctrinadoras. Algunos contestan con gran brevedad.

Entre los significativos figura el profesor G. Albiac, que dice: "la monarquía es un anacronismo y los Borbones son la mayor desdicha de la España moderna". El poeta J.M. Caballero Bonald declara: "la dinastía de los borobones me merece un pésima opinión". El comunista F. Camacho afirma: "El rey jugó un papel positivo, extraordinario, frente al golpe del 23 F". El abogado P. Castellano sostiene que "repugna al principio democrático la asunción del poder por herencia". El doctrinario falangista A. Castro Villacañas sentencia: " La monarquía parlamentaria de Juan Carlos I es un simple tinglado de intereses". El historiador J. Jutglar cree que la transición de los ochenta y los noventa ha sido "una tremenda, triste y lamentable marcha atrás" respecto de los años treinta. El cronista C. Rojas cree que "la historia de los Borbones es más propia del teatro del absurdo que de la vida". El joven escritor Javier Castro considera que para los Borbones España es una propiedad feudal para su exclusivo dominio y beneficio". El filósofo H. Saña afirma que el actual reinado es "un periodo involutivo y altamente conflicitivo de nuestra historia". El ensayista F. Savater anuncia que acaso se "sustituyera a los Borbones por los Urdangarín". Y el novelista A. Trapiello confiesa: "la posibilidad de que subiera al trono la infanta Elena es algo lque le paraliza a uno y le produce agudos escalorfrios".

Párrafo aparte merecen las extensas respuestas del historiador C. González Cuevas porque son las de mayor densidad conceptual y las más documentadas. Aunque rotundamente republicanas, siguen la argumentación teórica de Fernández de la Mora en su ensayo La monarquía hereditaria ("Razón Española" núm. 78, julio 1996, págs. 7-16) y, con rigor, examinan el problema desde la doble perspectiva de los principios y de los datos.

En conjunto este tomo es ya una descalificación, ya una diatriba de las formas de gobierno hereditarias. La pregunta que se hace el español medio al hojear este volumen es ¿por qué el entrevistador no ha logrado las opiniones de los muchísimos políticos y pensadores que tendrían algo importante que decir? ¿Es que los republicanos prefieren no manifestarse?

El gran historiador y doctrinario nacionalista, Enrique von Treitschke escribió: «¡Qué reyes ha tenido la infeliz España! Desde Felipe II, sólo dos monarcas podrían ser calificados de buenas personas: Carlos III que intentó una débil reforma y, en nuestros días, Alfonso XII prematuramente fallecido. Así ha tratado el destino a España. Es un milagro que en tal nación no se haya desvanecido la creencia en la monarquía» (Deutsche Politik Auswahl, ed. Diederichs. Jena 1915, pág. 45). El autor, muerto en 1896, no pudo tomar en consideración a Alfonso XIII.

A. Landa




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