Convergencia real: veinte años perdidos
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Convergencia real: veinte años perdidos

Por L. Flores

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Convergencia real: veinte años perdidos

Hay dos tipos de convergencia económica, la nominal y la real. La primera consiste en la aproximación de España a ciertos niveles medios europeos de inflación, déficit, tipos de interés y deuda. La segunda consiste en la aproximación al nivel medio europeo de renta por habitante. Durante las dos primeras décadas de la II Restauración, o sea, desde la muerte de Franco, España ha padecido un proceso de divergencia nominal y también real respecto de la media europea: la inflación, el déficit y la tasa de interés han sido más elevados que en Europa. Ha aumentado la renta española; pero menos que la de los países de nuestro entorno con lo que las distancias reales o se han mantenido o se han dilatado. Desde el punto de vista económico han sido veinte años perdidos en el proceso de europeización.

Entre 1976 y 1996, durante los gobiernos de Suárez y de González centristas y socialistas, España bate una marca de divergencia nominal con Europa. La relación de los parámetros macroeconómicos se dispara negativamente. Quizás el más espectacular sea el déficit público: el último año de la era de Franco, 1975, el Presupuesto, como en años anteriores, se liquidó con superávit, mientras que en 1993 el déficit, siguiendo la tendencia de la , se elevó a más de cuatro billones y medio de pesetas equivalentes al 7,5% del PIB. Como consecuencia del enorme déficit, el Estado se endeudó rápida y progresivamente.

A la muerte de Franco, en 1975, la deuda pública española representaba el 12,8 por ciento del PIB; los gobiernos centristas y socialistas la elevaron hasta el 69,9 por ciento, es decir, la sextuplicaron colocando a España como uno de los países más endeudados de Europa. Las cifras absolutas son impresionantes: una deuda total de 1,35 billones en 1977, es elevada en 1996 a 51,6 billones, o lo que es lo mismo, la deuda nominal se multiplicó más de 37 veces en los primeros veinte años de la II Restauración. Y el volumen de los intereses que generaba tal deuda superó en 1996 la cifra de 3,6 billones, más que los créditos de varios Ministerios, y cinco veces más que la totalidad del Presupuesto del Estado de 1975. Esto explica que el entonces ministro de Hacienda, Sr. Solbes, declarara (14-IX-1995) que para amortizaciones, intereses y déficit tenía que "salir semanalmente al mercado para captar entre 400.000 y 500.000 millones" lo que calificó de "cancer". Esta situación llevó al profesor Barea a publicar en 1995 su sensacional libro ¿Está el Estado español en quiebra? (Vid. comentario en "Razón Española" núm. 73. págs. 204-206).

Cuando a raíz del tratado de Mastrique se fijaron los llamados "números mágicos" a propuesta del Banco Federal alemán, España se encontraba, junto a Grecia, en la peor situación de todos los países signatarios, prácticamente desahuciada para ingresar en el primer grupo de la Unión Monetaria.

El acceso al poder del Partido Popular significó un cambio radical de la política financiera: reducción del gasto público, contención de la deuda, descenso de la inflación, y constante reducción del interés del dinero. Así se interrumpió la marcha socialista hacia la quiebra estatal y se hizo posible el acceso a la Unión Monetaria. En suma, el Gobierno de Aznar logró avanzar notablemente hacia la convergencia nominal con Europa. Pero ¿y la convergencia real o aproximación a los niveles de renta?

En junio de 1993, el Presidente de la Academia de Ciencias Morales y Políticas, Enrique Fuentes Quintana, presentó ante la docta corporación un importante informe sobre la convergencia real de España con Europa, fundado en las estadísticas facilitadas en Bruselas por la agencia oficial Eurostat (Vid. gráfico en "Razón Española", núm. 60, pág. 102). Los datos eran los siguientes: en 1959 el PIB por habitante español sólo era del 56 por ciento del comunitario, mientras que en 1975 ese porcentaje se había elevado al 79,2 en una carrera de crecimiento económico sin paralelo en el continente, el llamado "milagro económico español" de la era de Franco. Desde el comienzo de la transición se inició la divergencia real con Europa hasta llegar en 1986 al 70,4 por ciento, o sea, en los diez primeros años de la II Restauración, España retrocedió casi diez puntos, a pesar de los sucesivos planes de presunta convergencia del gobierno socialista. Un balance terrible: los supuestos eropeizadores deseuropeizaban.

A partir de 1987 se inicia una lenta recuperación de parte del terreno perdido hasta alcanzar en 1993 el 76,6 por ciento del PIB por habitante español en relación con el europeo. En década y media de II Restauración, España todavía estaba dos puntos por debajo de la cota alcanzada el año de la muerte de Franco. Esa distancia se mantiene en 1998. En el importante estudio de A. de la Fuente Convergencia real. España en la OCDE (II-1998), se reconoce no ya en relación con la Unión Europea, sino con la OCDE, que "resulta preocupante observar que le proceso de convergencia real parece haberse relentizados notablemente a partir de 1975", o sea, a partir de la "transición". Esta es la fórmula benévola utilizada para reconocer un que, en realidad, ha sido un retroceso.

El balance de veinte años de la II Restauración es desmoralización, descristianización, corrupción, mínimo mundial de natalidad, desnacionalización, gigantismo burocrático (se ha duplicado la masa de funcionarios), desmantelamiento industrial, colonización económica, entreguismo en los contenciosos internacionales como el de Gibraltar, y divergencia económicosocial (récord europeo de paro frente a pleno empleo durante gran parte de la era de Franco) ante Europa. Como no podía ser menos en una nación industrializada, algunas cifras absolutas han aumentado; pero menos que las de nuestro entorno. Entre 1960 y 1975 convergíamos velozmente con Europa, ahora divergemos. Desde muchos puntos de vista y, sin duda, desde el socioeconómico, han sido veinte años perdidos en el objetivo europeizador, lo contrario de lo que aconteció en las europeizadoras décadas anteriores a la muerte de Franco.

Esta es la realidad factual, y lo demás es la oficialista retórica publicitaria.




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