CRONICA: La política. Por M. Jiménez Quílez

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CRONICA: La política. nº 89

Por M. Jiménez Quílez

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CRONICA: La política

El Gobierno. El laurel del Gobierno es la política económica que se presenta como un triunfo. Pero en realidad su actividad es cansina, sin abordar grandes problemas. Los viajes del Presidente a Hispanoamérica, como portador de ayudas, se traducen en un buen recibimiento, aparte de que el Jefe del Gobierno de España por el hecho de serlo tiene la partida ganada en esos países, pero eso es relaciones públicas, no política exterior verdadera. También han sido frecuentes los desplazamientos a Londres, Bonn y París, pero los serios problemas que España tiene planteados ante el mundo occidental permanecen en pie: Gibraltar y los derivados de la apresurada incorporación a la Unión Europea (aceite, vino, leche, etc). A la hora de obtener concesiones de España, todo es buen talante y sonrisas. Después, España, falta desde la transición de una política exterior rigurosa, tiene muy escasa presencia y autoridad.

La gran política sigue aparcada ante los muros del Psoe y del PP. Hay política de menudeo, bastante a ras de tierra, que elude las cuestiones importantes. El Gobierno se abroquela en su alianza con Ciu, PNV y CC; luego pasa adelante sus textos legislativos que, naturalmente, son válidos; pero no son los que en estos momentos España necesita. Que se haya aprobado una Ley sobre aclaración de la letra pequeña de los contratos está muy bien; pero al lado de eso no se han producido textos legislativos trascendentes. La política actual consiste en que cada mañana el Sr. Almunia contrapuntea los hechos o declaraciones del Gobierno y cada tarde el Gobierno contrapuntea a su vez cualquier declaración del Sr. Almunia.

La información sigue siendo escasa porque no bastan las declaraciones del Secretario de Estado una vez acabado el Consejo de Ministros. Y así ocurre que ante la opinión pública tienen igual peso grandes y pequeñas decisiones, porque nadie las valora en su momento oportuno con objetividad y verdad. Hay Ministerios que yacen en el silencio, cuyos titulares se asoman bien poco a las columnas de los medios. Otros, con mayor frecuencia, se ocupan de problemas pequeños. Ocurre que a veces tiene más interés lo que aclara el portavoz del partido que cualquiera de los diferentes portavoces de la administración pública.

Asimismo, el Gobierno aborda cuestiones polémicas que, al no estar debidamente preparadas y acompañadas de una campaña de explicación, pueden volverse contra él. Es lo ocurrido con el &QUOTmedicamentazo&QUOT. La timidez con que el Gobierno lo ha explicado es aprovechada por el Psoe, inyectando demagogia barata a una cuestión que debía ser tratada seriamente. Sobre la modificación del Impuesto de la Renta, las idas y venidas de la Administración facilitadas por el gobierno, y la contrainformación de los partidos de la oposición, suman al español medio en una gran confusión.

A todo esto, acusaciones de corrupción, sobre todo a senadores populares, son frecuentes, lo que al no ser desmentidas de manera rotunda, crea perplejidad.

El pacto parlamentario con Ciu obliga al Gobierno a permanecer silencioso en muchas cuestiones sobre las que recibió mandato electoral: la Ley del catalán, por ejemplo. Por no romper la frágil mayoría parlamentaria, el Gobierno de Madrid se ha abstenido de presentar ante el Tribunal Constitucional la reclamación que le era pedida por los españoles. Es un hecho muy grave como tambien las presiones ejercidas sobre el Defensor del Pueblo que le han llevado a una resolución penosa.

Psoe. Desde la salida de Felipe González de la Secretaría General, el Psoe va de cabeza. Es evidente que el Sr. Almunia, cualesquiera que sean sus capacidades, no tiene carisma para ser el líder nacional del primer partido de la oposición. Es evidente también que al poner en práctica unas ideas, unas actuaciones nuevas —las elecciones primarias—, ha permitido a los socialistas asomarse a la política sin las pesadas hipotecas que les produjo el ominoso período en que ejercieron el poder. La estela de escándalos todavía no se ha extinguido y cada mañana se nos informa de uno nuevo. Ciertamente ha sido difícil que José Borrell ganase las elecciones primarias del Psoe; más bien un milagro, pues ha luchado contra todo el aparato del partido, enteramente volcado en favor de Almunia. Le será difícil vencer la enemiga de González que, desde su despacho de la calle Gobelas, ejerce el poder de siempre. Por cierto, ahora iba a ser nombrado mediador en el conflicto de Bosnia. Al final no logró las aquiescencias necesarias, pero se había presentado su posible designación como un triunfo personal, lo que en realidad era un triunfo de la Internacional Socialista que rige casi toda Europa, al promover a un personaje de su ideología.

Un error importante del Psoe es centrar en la persona del Sr. Aznar sus ataques y desprecios, y también creer que sin pasar por un Jordán de arrepentimiento puede seguir actuando en política como si nada hubiera ocurrido en los quince años de su &QUOTrodillo&QUOT.

Eta. El terrorismo y el independentismo son las dos grandes cuestiones planteadas ante el Gobierno de la nación. El llamado , originado por el asesinato del concejal de aquella población, Miguel A. Blanco, se ha disuelto como un terrón de azúcar. El pacto de Ajuriaenea, que ofrecía ciertos aspectos positivos, se ha quedado después de las arremetidas de los Sres. Arzallus y Ardanza, como dicen los taurinos, para el arrastre. Las elecciones están próximas en el País Vasco y nos podemos preparar a una sucesión de demagogias y despropósitos cada vez mayores. Además, la mala interpretación de los pactos del Ulster ha creado un ambiente realmente imposible de defender en el caso vasco. A diferencia de Pujol, el Sr. Arzallus hiere cada vez que habla y, por tanto, no contribuyen sus constantes declaraciones a restañar heridas, sino a profundizarlas. Está dominado por el resentimiento y le falta capacidad para comprender el momento histórico que vive y lo que podía ser el País Vasco en una España moderna. El bienestar para el pueblo Vasco que se generaría, compensaría de cualquier renuncia a líricas declaraciones de autodeterminación e indepen-

dencia.

La actividad de Eta prosigue. Se han descubierto montañas de material de guerra que señalan claramente que no es fácil rendir a ese enemigo que se mueve con tenacidad y muchísimo dinero. Las noticias sobre la extorsión que los jóvenes nacionalistas de Jarrai han ejercido sobre los comerciantes e industriales de Oyarzun es una prueba de que la fuente de ingresos de los separatistas vascos casi es inagotable. En las mismas narices de la Ertzaina se han apoderado de la localidad de Oyarzun y han exigido peaje de entrada a quienes circulaban por las carreteras en dirección a dicha población. Todo esto sucede en medio de la indiferencia verdaderamente suicida de los medios y del pueblo español, que no valora la gravedad de la situación, y lo manejan unos cuantos señores con tal dosis de demagogia que será muy difícil a las fuerzas nacionales reconducirlo. Y menos mal que el Psoe y el PP parece que por ahora mantienen una cierta actitud común ante un problema fundamental. Los concejales del PP tiene que pagar escolta de agentes armados y convertir en heroica su actuación municipal. Los de HB acuden a las sesiones municipales con retratos de sus detenidos, y lo que es más grave, decenas de miles de personas se manifiestas en las calles de Bilbao en pro del acercamiento de los presos a sus lugares de residencia. Que después de todo lo ocurrido, de tantos y tantos crímenes como constituye el balance de las últimas actuaciones de Eta en Sevilla, Granada, etc, se produzcan manifestaciones en su favor, resulta trágico.

Iglesia. La designación del actual Arzobispo de Madrid como miembro del Colegio cardenalicio abre perspectivas prometedoras al futuro de la Iglesia en España. Durante el tiempo que Monseñor Rouco viene rigiendo la diócesis de Madrid se ha distinguido como un obispo activo, totalmente consagrado a su ministerio apostólico, visitador incansable de parroquias y centros de actividad católica, lo que le ha aportado gran autoridad. Realmente, es necesaria esa visión activa, juvenil de la Iglesia, que contrastaría con la lenta, perezosa marcha actual en los avatares eclesiásticos.

Sigue sin resolverse el problema de la enseñanza religiosa en los centros educativos. Se ha aliviado, si bien en escasa medida, la situación económica del clero, se ha llegado a acuerdos concretos que permitirán la mejor conservación de las catedrales.

Todo ello está muy bien, pero lo cierto es que la Iglesia no avanza; no me atrevo a decir que retrocede. Un reciente artículo del arzobispo de Pamplona Mons. Sebastián, alerta sobre lo equivocado de juzgar el nivel de vitalidad de la Iglesia española por los actos solemnes y populares que, por ejemplo, se ven en Semana Santa. En los finales del siglo XX, inmediatos ya los primeros años del XXI, se echa de menos una posición firme de la Conferencia Episcopal que secunde el vigoroso empuje que Su Santidad Juan Pablo II marca a sus actuaciones. En momentos tan importantes se requiere la presencia de unos obispos sin complejos y conectados con la realidad que les rodea. Los grandes problemas españoles permanecen al margen de la acción episcopal.

Una cosa es que la Iglesia no haga acto de presencia en la política y otra que en la actividad política nacional se perciba un hueco tan grande como el que realmente existe: desde la BAC, que ha dejado de ser la acción cultural más importante en el campo religioso de nuestro tiempo, hasta la Acción Católica cuya revitalización ha sido mil veces ofrecida, sin que hasta ahora la hayamos visto en marcha.

Esta falta de conexión, esta carencia de empuje ante los grandes temas nacionales no se registra en el campo de la política partidista. El obispo auxiliar de Barcelona, Mons. Carreras, ha propugnado públicamente que la Iglesia Española pida perdón por su participación en la Guerra civil. No se puede dejar que un obispo auxiliar pretenda marcar la línea de actuación de la Iglesia en un tema de tal porte. Tal actuación es injusta y demagógica, y asombra que sobre este asunto la Iglesia pase como de puntillas, sin querer rechazar con un no rotundo la descabellada propuesta del obispo de barcelonés.

Por otra parte, el tema Setién perjudica muchísimo la visión que los españoles tienen de los obispos, máxime cuando, con terquedad, la Conferencia defiende que no ha habido ninguna ambigüedad en la posición del obispo de San Sebastían.

También, que los párrocos de Bilbao hayan aconsejado a su prelado no asistir a los funerales por las víctimas de Eta resulta incomprensible hasta para la mente más abierta.

De hecho, en cierto modo, ya está establecida la Conferencia Episcopal catalana. No se han acotado sus facultades y por eso no deja de ofrecerse como otro organismo separador y paralelo de la Conferencia Episcopal española.

El tema del apostolado universitario sigue en pié, sin que se le haya ofrecido solución adecuada. Y con él, otras tantas actividades en las que la Iglesia no se muestra demasiado interesada: problema social, reforma de los impuestos cuya trascendencia es evidente espolique a la acción del gobierno en materia de previsión social, sanidad, etc; en tanto se hace frente en actitud más bien resignada ante la realidad del problema de las vocaciones sacerdotales, realmente angustioso. Si no se toman las medidas oportunas, personalidades muy importantes opinan que se reducirá prácticamente a cero el monacato religioso femenino.

Ejercito. Del Ministerio del Ejército depende el Cesid que, con su actividad, ofrece satisfacciones informativas a sus jefes, pero también disgustos importantes. Se ha descubierto ahora que el Cesid investigó las actividades de Herri Batasuna, instalado en el piso superior del que el partido separatista vasco ocupaba en Bilbao y Vitoria. Una vez más el Cesid se resiente de la falta de concrección de sus objetivos; ¿es un organismo dedicado a vigilar las actividades antiespañolas militares y civiles de los extranjeros? ¿puede actuar al servicio de un partido político en el Gobierno —una actividad política necesaria— sin vulnerar su propia finalidad al servir información que puede ser útil en un partido contra otro? Algo falta por definir aún sobre la actividad del Cesid. Ahora está en crisis el ministro Eduardo Serra por el incidente descrito, como en su tiempo lo estuvo Narciso Serra que utilizó a fondo este instrumento de defensa nacional en su particular actividad política partidista.

El Sr. Serra, por otra parte, cuida ahora de la adquisición de armamento para el Ejército, preocupado por la imagen de ese ejército que manda, en la creencia de que sus actividades en Europa central son populares; la verdad es que ni siquiera son debidamente explicadas y la mayor parte de los ciudadanos no las comprenden. Hace pocas semanas los Estados Unidos pidieron la utilización de la Base de Morón en su presión sobre Irak. Temas tan importantes, tan graves, tan trascendentes, se tratarán sin duda en la Junta de Defensa Nacional, en los Altos Estados Mayores, y en el Gobierno, pero sin pedir que traspasen los límites debidos a la discreción en esta clase de asuntos, el pueblo español merecía una mayor y eficaz información sobre todo ello.

La Corona. El viaje a Las Hurdes de SS.MM., simple operación de imagen, subraya que la Corona no se resigna a que su presencia se esfume totalmente. Con frecuencia, los Reyes asisten a inauguraciones y realizan visitas, cuyo contenido es escaso y su trascendencia casi nula. Ocurre asimismo que la información que se recibe de la Zarzuela es demasiado esquemática y protocolaria. Los propios Duques de Lugo y de Palma de Mallorca desaparecen de la realidad informativa nacional porque su presencia en solemnidades diversas da la impresión de que para ellos es una actividad sujeta a un estrecho protocolo, sus palabras en estos actos resultan intrascendentes y, en ocasiones, pueriles. Sus obligadas limitaciones no debe reducirles a un papel tan insulso.

Continúa en marcha el impopular proyecto de los empresarios mallorquines de regalar a Su Majestad un yate por valor de tres mil millones de pesetas.

CIU. Pujol ha logrado algo que desde el punto de vista periodístico es muy difícil: establecerse como sección fija en todos los periódicos. Cada día, la sección Pujol se ocupa de discursos, declaraciones impresiones, viajes; su actividad es tan fija en las páginas de los diarios como la información del tiempo o de la Bolsa, por ejemplo. Como ningún otro político español, está siempre dispuesto a opinar sobre lo que se le pregunte. Cuando no se le pregunta, él toma la iniciativa y habla; ahora viene a Madrid con frecuencia. Hay que echarse a temblar ante cada visita del Sr. Pujol &QUOTpara asegurar la estabilidad política" presión constante sobre la Administración central y una participación importante, desmesurada en relación con su peso parlamentario, en todos los problemas nacionales: reforma de impuestos, aceite de oliva, etc. El Sr. Pujol consiguió el triunfo personal de la Ley del catalán y ha logrado ahora que el Defensor del Pueblo renuncie a elevar al Tribunal Constitucional sus cargos sobre la inconstitucionalidad de diversos artículos de dicha Ley, pese a que públicamente los admite como inconstitucionales. El Sr. Alvarez de Miranda, famoso por sus equivocaciones desde la Presidencia del Congreso, no ha tenido la mínima fuerza necesaria para resistir las presiones que sobre él se han ejercido. Por una parte, se movilizó a Don Felipe González, a los vocales de la ponencia constitucional del Congreso, Joaquín Ruiz Jiménez, etc. y Dios sabe a cuanta gente más, posiblemente algunos muy altos, con el objetivo de conseguir que el Defensor del Pueblo renunciase al recurso. La respuesta de la Generalitat y de los partidos catalanes a la actitud del Sr. Alvarez Miranda no ha podido ser más despectiva, y llega al colmo cuando se esgrime la tesis de que la renuncia al recurso prueba la supuesta constitucionalidad del texto legislativo.

Si, como se ha dicho, el Gobierno español va a autorizar representantes autonómicos ante la Unión Económica Europea, la unidad nacional sufrirá otro golpe.

Ahora Don Jordi quiere que se le traspase el 0,05 por ciento del impuesto sobre la renta destinado a organizaciones benéfico-sociales. No creemos que pretenda recibir tambien la participación de la Iglesia catalana en la parte que de este 0,05 se destina a la iglesia española.

Educación. No deseamos entrar en los temas educativos. Desde la experiencia negativa de la ESO hasta la de reformar la enseñanza universitaria, la enseñanza media y la escuela primaria se presentan numerosos problemas de primer orden en la actividad —y, ciertamente, esta Ministra es activa— de la Sra. Aguirre. Hay el deseo de aumentar las tasas universitarias; puede ser que más que deseo, sea necesidad. Pero también existe el temor de plantear el problema por razones electorales o de imagen del Gobierno. Está claro que lo que hace falta es información y explicar con verdad al país los problemas. Si algún Ministerio necesita más vitalmente este contacto para exponer sus puntos de vista es el de educación, cuya actividad repercute en toda la sociedad.

Otros temas han pasado sobre la vida política española en el tiempo que abarca esta crónica: el ansonazo, por ejemplo, que se quedó en agua de borrajas.

Siguen adelante entre acusaciones y contraacusaciones los procesos derivados del video contra el director de &QUOTEl Mundo&QUOT. Ahora se aproxima un tema &QUOTgordo&QUOT: el Gal. Su importancia es extrema.

Manuel Jiménez Quílez



 

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