CRONICA: La política. Por M. Jiménez Quílez

pag. principal Razón Española

CRONICA: La política. nº 88

Por M. Jiménez Quílez

artículo anterior indice siguiente artículo

CRONICA: La política

En este febrero de 1998, España tiene que hacer frente a problemas intrincados y gravísimos: número uno, el terrorismo: número dos, el separatismo.

Otros, incluido el paro, la droga, etc., de gravedad, son solubles con acertadas medidas de Gobierno, pero el terrorismo y el separatismo, en la actual circunstancia política, son de casi imposible salida satisfactoria.

Por una vez, los lectores me van a permitir que altere la estructura habitual de esta crónica y referirme en exclusiva a estos dos negros cánceres de la política nacional.

Eta. Son ya cerca de mil los ciudadanos asesinados por esta organización terrorista y no hay disminución de las frecuencias. Un informe reciente de la Guardia Civil sobre Eta, confirma la potencia de su organización, y la existencia de un estado mayor que la gobierna y dirige.

Son inútiles las manifestaciones multitudinarias de "basta ya", "estamos en contra de la violencia", "no son demócratas", etc. Los políticos se juran colaboración eterna en este tema, pero cometen perjurio porque actúan por intereses electorales y se desdicen a la mañana siguiente de sus compromisos. Hace pocos días las calles de España se llenaban de ciudadanos que protestaban por el asesinato del concejal de Sevilla y su esposa. Pues bien, en el momento en que esta crónica se redacta, el gobierno autónomo vasco lanza un ultimátum contra el central por haber dispuesto éste que a la protección de los concejales del PP amenazados en sus vidas, se unieran Fuerzas de la Policía Nacional dada la insuficiencia de la Ertzaina.

Son ya decenas de años y Eta no da señal de desfallecimiento. Por el contrario, sus cuentas corrientes deben seguir alimentadas por el multimillonario impuesto revolucionario que pagan gentes atemorizadas, y por el producto de los secuestros: el último les produjo mil millones de pesetas.

El PNV, que no los vascos, cifra toda su actividad actual en oponerse al PP, al que considera un rival electoral muy importante. Se han convocado elecciones para el mes de octubre y hasta entonces, por lo menos, su conducta será oportunista, es decir, tendente a conseguir el mayor número de votos. Para ello se utilizará a fondo la demagogia, en la que figura la consabida invitación al "diálogo" con HB y Eta.

La situación actual es paradójica. De una parte, la Mesa nacional de HB está en la cárcel, de otra, se propugna el diálogo con HB. No hay quien lo entienda.

Como en el caso catalán, en el vasco también están a la orden del día los avances y los retrocesos en el apoyo parlamentario que prestan al PP. Se lo cobran a buen precio. Ahora han ido a Cuba a saludar al tirano y a explorar, sin duda, a los etarras allí exiliados. Las ingentes cantidades de dinero empleado en promocionar el Euskera en detrimento del castellano, la vigencia progresiva de textos escolares que reniegan del pasado común y deforman así nuestra historia servida por vascos eminentes como Elcano, San Ignacio, Unamuno… a los que se niega.

El ensimismamiento, que es el pensamiento nacional de los vascos, su aislamiento del destino común de España, hacen que el problema del terrorismo unido al del separatismo, que tiene otras características que el de Cataluña, sea el número uno de los, que tiene ante sí la nación española y, ciertamente, a la vista de la situación, de pronóstico pesimista.

Cataluña. La Ley del catalán aprobada por el Parlamento de Cataluña es el más trascendental éxito personal del Sr. Pujol. Me atrevería a decir que el sueño de su vida. Pero dudo muchísimo de que sea beneficioso para los catalanes, ahora sometidos a lo que Ortega llamaba "tibetanización".

Si en 1898 España perdía los últimos pedazos de su otrora vasto imperio, ahora la fragmentación de la España interior, queda consagrada por esta Ley. Todos los partidos con representación en el Parlamento, a excepción de Ezquerra Republicana y el PP, que se opusieron por razones distintas al texto legislativo, lo aprobaron, incluso el Psoe. Ezquerra Republicana negó su consenso por estimar insuficiente la norma, el PP por estimarla excesiva. El texto ya ha entrado en vigor.

No ha sido fácil la tramitación de la Ley. Su debate se ha prolongado el doble de lo previsto y, es cierto que en el camino, los nacionalistas catalanes han tenido que renunciar a bastantes de sus objetivos fundamentales, como el imponer el uso del catalán incluso en actividades comerciales privadas.

La Ley ha sido objeto de toda clase de negociaciones porque el Sr. Pujol aspiraba a que fuera votada por unanimidad. Esta Ley de política lingüística sustituye a la "normalización" de 1983 que fue aprobada en su día por unanimidad. Es cierto que en aquella fecha, ER actuaba como satélite político de la coalición nacionalista de centro-derecha, mientras que AP, precedente del actual PP, no tenía representación parlamentaria en Cataluña. Pujol se ha lanzado con todas las fuerzas de que dispone y ha puesto en marcha su capacidad de maniobra, para la aprobación de esta Ley. Ha logrado el respaldo de un bloque mayoritario integrado por Ciu, Iniciativa por Catalunya y el Partido de la Independencia, que hasta el último momento mantuvo su voto negativo.

Hubiera sido lógico esperar una reacción importante, frente a los designios de este nuevo texto legal, de la mayoría de la población catalana que, como se sabe, es castellano parlante. Es cierto que el PP ha votado en contra, pero también lo es que no ha mostrado de manera efectiva su negativa al texto aprobado, y sobre todo, ha renunciado expresamente a denunciar ante el Tribunal Constitucional las evidentes inconstitucionalidades de la Ley.

Al principio, los nacionalistas repitieron que no perdonarían al PP un voto negativo a una Ley para ellos tan emblemática. Más tarde, cambiaron de táctica y admitieron que el rechazo convenía porque permitía al President aparentar que su alianza con el PP no es tan estrecha. Antes, Pujol sin apoyo para aprobar su Ley del catalán, ordenó boicotear las iniciativas del Gobierno e instruyó epistolarmente a sus consejeros para que rechazasen todos los proyectos legales de Aznar.

Una vez entrada en vigor sin haber logrado el consenso político y social, la Generalitat se ha comprometido a aplicar la Ley de manera . La Ley es de aplicación inmediata para todos los sectores, con la salvedad de las empresas y de los medios de comunicación, que dispondrán de hasta cinco años de moratoria para adaptarse a las nuevas exigencias lingüísticas. Es cierto que en la calle, diversas asociaciones y entidades cívicas y educativas planean muestras de insumisión contra el nuevo texto legal. Algunas Casas regionales también se oponen; pero la verdad es que el PP por boca del Presidente de su grupo parlamentario, Sr. Curto, ha manifestado que no habrá conflictos sociales si Pujol aplica la Ley, en el espíritu y en la letra, conforme a la realidad social de castellanos y catalanes, pues él defiende para Cataluña un bilingüismo sin crispación, ni estridencias.

Por su parte, ER presentó una batería de iniciativas para aplicar el catalán obligatorio a la enseñanza no regida.

La judicatura catalana ha mostrado su malestar por la retirada de la rotulación en castellano de los carteles de información en los juzgados, que anteriormente eran bilingües. También, la Asociación Profesional de la Magistratura y la Asociación Francisco Vitoria han advertido de la dudosa constitucionalidad de la medida pactada por Ciu y Psc que obligaría a los jueces que ejercen en Cataluña a conocer la lengua autonómica. La primera entidad recuerda que la única lengua obligatoria en España es el castellano; la segunda estima que si bien es recomendable el conocimiento del idioma, no puede ser requisito excluyente.

El secretario general de la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas, Jorge Jordana, considera la Ley del catalán como un insulto a la inteligencia. Es el portavoz de dicha Industria y piensa que obligar a etiquetar en catalán los productos alimenticios es una medida nefasta.

Intelectuales de izquierda pidieron en su momento que se retirara la ley del catalán por amenazar la convivencia: convertir el catalán en la única lengua vehicular de la enseñanza y entrar en contradicción con el objetivo de que al final de los estudios todos los alumnos puedan utilizar normalmente y corrientemente el catalán y el castellano. El Foro Babel denuncia en un comunicado cuatro aspectos que resultan discriminatorios en la Ley del catalán y pedía que por la prudencia política más elemental se retirase.

El Consejero de Cultura afirmaba que, por el contrario, la nueva Ley es una garantía para la convivencia.

Aunque el texto no se ha publicado en ningún periódico de Madrid se recuerdan sus normas discriminatorias: el catalán como lengua propia de Cataluña lo es también de la enseñanza en todos sus niveles y modalidades educativas; los Centros de enseñanza de cualquier grado han de hacer del catalán el vehículo de expresión local en todas sus actividades docentes y administrativas; en los medios de radiodifusión y televisión gestionados por la Generalitat y por las Corporaciones locales de Cataluña, la lengua normalmente empleada ha de ser el catalán; el Gobierno de la Generalitat puede establecer cuotas lingüísticas de pantalla para garantizar una permanencia significativa de la lengua catalana en la producción cinematográfica; las empresas públicas de la Generalitat y de las Corporaciones locales emplearán normalmente el catalán en su actuación y documentación interna y en la rotulación, en las instrucciones de uso, en el etiquetaje y en el embalaje de los productos y servicios que producen. En la publicidad institucional de la Generalitat y de las Corporaciones locales hecha en el ámbito territorial de Cataluña, se ha de utilizar de manera principal el catalán.

Resulta evidente que los ciudadanos que vivan en Cataluña tendrán el deber de saber el catalán.

En su momento, el Psoe instó a Pujol a revisar la Ley del catalán para evitar que sea inconstitucional. Cierto es que, como señalaba en carta al Abc un lector, «el texto de la nueva Ley con sus sanciones, sus cuotas y su coacción, reduce a la comunidad castellano-hablante de Cataluña a la marginación oficial y consagra el procedimiento de inmersión que sitúa en grave estado de precariedad a los castellanos o españoles en las escuelas. Un horizonte desolador».

La Prensa reaccionó débilmente. "Una ley contra Cataluña", fue el titulo del editorial de Abc en el que se afirmaba que «hasta el propio Pujol y su Consejero de Cultura saben que la Ley es perfectamente supérflua y perturbadora; que no cabe imponer el uso de una lengua en el comercio y en otras expresiones del tráfico social de carácter privado. Si el empeño tuviera éxito, Pujol habría infligido a los intereses de Cataluña, de sus ciudadanos y de su futuro, un daño irreparable. Pero esperemos que no tenga éxito. Será una mera exhibición de poder personal de Pujol, avalado por la complicidad ininteligible de Narcís Serra, quien algún día deberá responder ante los electores socialistas de su claudicación. Decididamente, Cataluña es algo demasiado grande y demasiado importante para confiar su destino histórico a la miopía de estos meros traficantes de votos».

Para "El Mundo" la Ley constituye un dislate del esencialismo catalán. Subraya asimismo las debilidades de la Ley al ofrecer evidentes flancos a ser declarada inconstitucional. De "asalto a la razón" calificaba en un segundo editorial Abc la Ley.

"El mesionismo catalanista" como es sabido actúa en Valencia y en el Bajo Aragón para conquistarlas. El Gobierno valenciano ha anunciado que procederá legalmente contra las editoriales que no eliminen referencias catalanistas de los libros de texto, algunas tan disparatadas como declarar a Sorolla pintor catalán, al Tirant lo Blanc perteneciente a la literatura catalana. En el Bajo Aragón, la Asociación Cultural Baish Aragón de Alcañiz se muestra contraria a la cooficialidad del catalán solicitada por algunos Ayuntamientos de la zona oriental de Aragón y aprueba la actuación del Delegado del Gobierno de Aragón de anular la decisión tomada por la Corporación Municipal de Mequinenza de pedir la cooficialidad del catalán.

En fin, a la vista de este magno avance independentista, hay que conceder verosimilitud al antiguo líder del PP en Cataluña, Vidal Quadras, que se ha quedado solo en la trinchera del antipujolismo y mantiene la ortodoxia mientras los demás cambian súbitamente de posición.

Entre tanto, Pujol amenaza, accede, se retracta, se afirma y consigue más y más transferencias. Por otra parte, la Guardia Civil desfilará en Cataluña bajo los pliegues de la "senyera"; se pide compartir la soberanía; que en las Academias militares se describa a España como un Estado plurinacional. Y por si se fatiga el Sr. Pujol, aparece el Sr. Molins, su segundo, que insiste en la .&QUOTsoberanía compartida&QUOT.

&QUOTEspaña va bien&QUOT es reflejo de una situación económica menos mala que la anterior. Pero España realmente va mal y los españoles deberían meditar con responsabilidad sobre la situación de su Patria.

La guinda del carnaval. El ex director de Abc, ahora sin actividad porque su puesto en Televisa es meramente nominal, ha hecho unas declaraciones afirmando, con años de retraso y en un nuevo cambio de bando, que participó en una "conspiración" periodística para acosar y derribar al ex Presidente Felipe González incluso arriesgando el Estado. Todos los aludidos lo han desmentido con indignadas o desdeñosas palabras. Los socialistas se han alegrado mucho de esa presunta confesión de parte y la esgrimen para tratar de exculpar a los procesados por el Gal y recuperar adhesiones. El autodenunciante ha tenido que rectificar, luego, sus palabras:"Donde digo "digo", digo "Diego"".

Todos incluso el derrotado Psoe, creíamos que los votantes habían retirado a González su confianza por los escándalos de corrupción y por que llevaba el país a la quiebra. Ahora un columnista se apunta a que fueron unos cuantos periodistas reunidos de tapadillo. Todo el episodio es tan esperpéntico que parece un acto del programa del Carnaval que nos trae el calendario. Al cabo de dos décadas, la II Restauración no logra dignificar la degradada política. Es muy lamentable.

Manuel Jiménez Quílez.

 


 

artículo anterior indice siguiente artículo

Cartas a Razón Española

Buzon Pulse aquí para enviar correo


La obra de Razón Española es propiedad registrada
Prohibida la reproducción total o parcial de estos documentos sin previa autorización y acuerdo.