LIBROS: El bucle melancólico. Comentarios de Javier Nagore Yárnoz al libro de Jon Juaristi.

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LIBROS: El bucle melancólico. nº 88

Comentarios de Javier Nagore Yárnoz al libro de Jon Juaristi.

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LIBROS: El bucle melancólico

Juaristi, Jon: El bucle melancólico, ed. España, Madrid, 1997, 389 páginas.

Con el subtítulo de Historias de nacionalistas vascos, este libro de Jon Juaristi, catedrático de Filología española y actual ocupante de la Cátedra "Rey Juan Carlos I de España" en la New York University, ganó el premio Espasa. Estas historias de nacionalistas (sería más claro denominarlas de separatistas) son relatos, con palabras del autor, . Tal vez derive de ahí el título del libro, El bucle melancólico, queriendo con él definir —tal es el significado de bucle—, esa , tiñéndola el autor de una turbia y malsana nostalgia irrazonable.

Este es un libro, escrito en buen castellano pero constituido por una confusa mezcla de sentimentalismo y antirrazonalismo que concluye con la apología de un Euskadi de los tiempos de Sabino Arana, al cual deja como un idiota.

Se nos dice, en la contraportada del libro como propaganda, que estas Historias constituyen una auténtica historia del movimiento abertzale, desde sus orígenes hasta el "espíritu de Ermua". Al cual —digo yo— habría de unirse hoy el "espíritu de Rentería", toda vez que el de Ermua sirvió para poco. Ambos "espíritus" son sinónimo de "fantasmas", que surgen y se desvanecen y no producen miedo alguno a los que los convocan con sus disparos y muertes. Es natural y lógico que sea así. Estamos inmersos en una "guerra unilateral", con las ventajas que supone esa guerra para la parte que se considera Ejército. Y con las desventajas paralelas para los que intentan combatir sólo con la Policía, sea nacional o auxiliar (foral). En parte alguna de este mundo ésta ha dado miedo a áquel. Un ejército no cree en fantasmas.

Que la melancolía se relaciona con la estupidez y, por ello, la melancolía separatista, como la melancolía imperial derivada de la pérdida de la patria, sean estúpidas, no deja de ser una "boutade". En todo tiempo y lugar, se ha dado, se da y seguirá dándose, un amor a la Patria fundado en virtud, humana y sobrenatural, y no melancolía ni necedad. Y tampoco en sentimentalismo inútil, ni nostalgia alguna.

Esta identificación de ambos "nacionalismos" —el separatista y el español, o imperial como lo llama el autor— es la que, a mi juicio, tiñe de confusionismo y de irrealidad el libro; aunque éste, en ocasiones, analice lúcidamente tanto la gazmoñería hipócrita de personajes como el propio Sabino, José Antonio Aguirre o Arzalluz (sic), por citar algunos de los muchos enjuiciados, como la creación del mito central del actual PNV, cual es la "victimización de los carlistas". Esto supone —nos dice Juaristi, y es cierto— la «vuelta al revés de la historia. Porque con independencia de que sus expectativas dinásticas fueran defraudadas por Franco, es innegable que los carlistas vascos (y navarros y castellanos y andaluces y, en fin, españoles, debe añadirse y yo lo añado aquí) formaron parte del bloque vencedor y a él siguieron vinculados hasta fechas muy tardías». En efecto, confundir el carlismo tradicionalista —pasado, presente o futuro— con el separatismo vasco, disfrazar la Historia poniendo a los "gudarís" uniformes de requetés, es otro mito teñido de sentimentalismo al que el nacionalismo separatista se halla siempre dispuesto. Y al cual es difícil combatir, pues como decía Chesterton, no es posible convencer con razones para que no llore a quien llora porque el olor de una manzana le recuerda a su pueblo.

Y este sentimentalismo, irrazonado e irracional, esta , como lo calificaba una vieja pariente de "aita Sabín", impregna también todos los avatares políticos del PNV y sus variantes (AV, EA, LAB, HB, etc.).

Sentimiento que no se aplica sólo a las ideas políticas, sino también a los ámbitos "Kultural" y lingüístico. ¿De dónde si no el idiotismo del "batua" inventado? ¿De dónde la admiración por esa absurda "interpretación estética del alma asca" que tiene como profetas y definidores a Ibarrola y a Oteiza? ¿De dónde ese —con palabras de Jon Juaristi— «descoyuntado sucederse de cláusulas sin ilación, imprecaciones, berrinches de profeta cabreado y guerra popular y prolongada contra las conjunciones y la puntuación, aderezada con una jerga oracular y parentética que recordaba a veces al Heidegger de las traducciones argentinas»?

No hay en esto —pese al autor del "bucle"— melancolía alguna. En el análisis de estos hechos, con lenguaje vivido y actual, Juaristi acierta. No, en cambio, en ese "resentimiento contra la vieja melancoía casi tan fuerte -dice al final del libro- como mi odio al franquismo". ¿Cómo va a acertar partiendo de esa premisa? El régimen de Franco llevó a las Provincias Vascongadas a la cúspide del enriquecimiento, impuso el orden con la justicia, y llamó —sin mentira alguna— separatista a los que lo eran y a los que —con melancolía o sin ella— lo siguen siendo.

En fin, estamos ante un libro que condena, sí, las actuaciones de ETA, e incluso, pone de relieve las incongruencias de algunos nacionalistas vascos; pero no condena, sino que añora, una doctrina independentista antiespañola de la que, precisamente, aquellos mismos nacionalistas son continuadores.

De los que pensaban o escribían como el autor del "bucle melancólico", decía Vázquez de Mella que propugnaban .

Javier Nagore Yárnoz.


 

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