LIBROS: José Antonio y la República. Comentarios de A. Landa al libro de J.M. García de Tuñón.

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LIBROS: José Antonio y la República. nº 87

Comentarios de A. Landa al libro de J.M. García de Tuñón.

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LIBROS: José Antonio y la República

García de Tuñón, José María: José Antonio y la República, ed. Tarfe,

2ª ed. revisada, Oviedo 1996, 226 págs.

La vida política de José Antonio Primo de Rivera se desarrolló durante la II República, por lo que el título de este libro no es una limitación cronológica, sino que abarca toda la trayectoria pública del personaje. Pero se presta una especial atención al último año de la vida del biografiado, 1936. Fue ejecutado por las autoridades republicanas el 20 de noviembre en Alicante, uno más, aunque muy cualificado, sumado al torrente de sangre vertido bajo la presidencia de Azaña.

El autor se apoya fundamentalmente en la edición de las Obras Completas (1976) al cuidado de A. del Río Cisneros, y hace uso también de algún documento marginal o póstumo. Lo más novedoso de este libro es que los textos joseantonianos van enmarcados en testimonios, ya de los contemporáneos, ya de historiadores. En cada página ocupan mucho más espacio las citas que las opiniones del autor. Esta varia y densa acumulación de fuentes resulta muy útil para alcanzar la perspectiva y objetividad sobre el personaje.

No parece que haya datos nuevos que aportar sobre la vida y la obra del fundador de Falange. Queda, sin embargo, algún margen para la interpretación y la valoración. Los juicios que emite el autor suelen ser muy positivos. Si durante la era de Franco no se hubiera convertido a José Antonio en un mito, la bibliografía sobre él sería mucho más modesta; pero cuarenta años de apoteosis dejan una honda huella en las gentes, en las hemerotecas y en los libros. Por eso es una figura que sigue viva y que todavía no «ha pasado» definitivamente a la Historia.

El autor alude una vez a la implicación de José Antonio Primo de Rivera en el Alzamiento de julio de 1936, y señala que algunos han negado autenticidad al Manifiesto de 17 de julio en que ordena la plena colaboración con las fuerzas sublevadas. La cuestión arranca de que José Antonio en su defensa ante el Tribunal que le condenaría a muerte afirmó que era «ajeno a la génesis y ulterior desarrollo del movimiento subversivo iniciado en julio del presente año, en el que ni directa ni indirectamente, ni por sí mismo ni induciendo a otros, ha intervenido» (texto completo y literal publicado por la Fundación Franco en 1992). Pero declarar lo contrario habría sido ponerse la soga al cuello. ¿Falta de gallardía? Nadie está obligado a declarar en su propia contra.

Sea o no auténtico el Manifiesto del 17 de julio, que muy probablemente lo es, la adhesión de José Antonio a la conspiración militar está demostrada por numerosos testimonios y, entre ellos, por el de su compañero de la prisión alicantina Miguel Primo de Rivera cuya narración manuscrita se publicó en 1996. Y los falangistas se pusieron en masa a las órdenes de Franco, y sus máximos directivos ocuparon puestos de alta responsabilidad en el nuevo Estado. Los hechos son tenaces.

¿Qué habría sucedido si en 1936 el jefe de la oposición parlamentaria hubiera sido José Antonio Primo de Rivera en lugar de José Calvo Sotelo? La pregunta y las infinitas respuestas pertenecen al ámbito de los futuribles cuyo conocimiento, según muchos teólogos, incluso escapa a la sabiduría divina. Para los estudiosos es un juego de salón poco recomendable.

Libro ameno, documentado y esclarecedor.

A. Landa.


 

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