LIBROS: ¿Fascismo o Estado Católico?. Comentarios de Luis Lavour al libro de José Andrés Gallego.

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LIBROS: ¿Fascismo o Estado Católico?. nº 87

Comentarios de Luis Lavour al libro de José Andrés Gallego.

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LIBROS: ¿Fascismo o Estado Católico?

Gallego, José Andrés: ¿Fascismo o Estado católico?, ed. Encuentro, Coslada 1997, 210 págs.

Esta obra finalista en su día del premio Espejo de España es una crónica analítica de los roces y tensiones de la Falange recién unificada con la Iglesia de la Cruzada, en tres años de guerra y dos de posguerra.

El autor presenta a los contendientes en dos grupos de entidad desigual y objetivos distintos cuando no discrepantes. Integró el más fuerte, de indiscutible altura intelectual, la facción nucleada en Pamplona por el cura navarro y vehemente falangista, Fermín Yzurdiaga, profesor de Instituto, periodista y «jefe de escuadra», nombrado por Franco Delegado Nacional de Prensa y Propaganda de FET y de las JONS, contando con colaboradores y correligionarios, como Pedro Laín Entralgo, Dionisio Ridruejo, Rafael García Serrano y Antonio Tovar, dice que inspirados por Zubiri, Ortega y Gasset y, de modo inmediato, por Eugenio d’Ors, armado caballero falangista en Pamplona, y en una ceremonia eclesial, con ecos templarios.

El autor recuerda a la censura, muy severa, con la rigidez impuesta por las circunstancias, y ejercida de un modo casi bifronte. La estatal y la falangista. Muy abierta ésta a efluvios alemanes e italianos, pero pronta en exorcizar con lápiz rojo y mano azul, todo conato de filtración monárquica o demoliberal.

Curiosos los episodios de la censura falangista a la poderosa prensa católica y las publicaciones de la Iglesia, muy preocupada por cuestiones de moral ciudadana y por asegurar la ortodoxia religiosa del nuevo orden. Situación que al parecer cambió poco al constituirse en enero de 1938 el primer gobierno de Franco. El Servicio Nacional de Propaganda estatal pasa a depender del ministerio del Interior, con Ramón Serrano Suñer al mando, encomendando los servicios a un plantel de jóvenes intelectuales falangistas con José Antonio Giménez Arnau, jefe de Prensa, Dionisio Ridruejo de Propaganda, y Pedro Laín Entralgo jefe de Ediciones y Publicaciones del Estado, encargado de la censura de libros de texto, hasta entonces responsabilidad del ministerio de Educación Nacional.

Se contó con un plantel de escritores, cuya relación, aunque incompleta —Antonio Tovar, Torrente Ballester, Agustín de Foxá, Eugenio Montes, Asin Palacios, Pemán, d’Ors, y un largo etcétera— es suficiente para dar un rotundo mentís a la cacareada y presunta escasez de intelectualidad en la España nacional.

Un rasgo saliente de esta obra es que su primer y último capítulo versen sobre dos disyuntivas. ¿Cruzada o guerra civil? y «El problema de dar nombre a una guerra» un problema también padecido por nuestra Reconquista, las guerras de cien y treinta años, o nuestra guerra de la Independencia, sin librarse de la contrariedad onomástica ni siquiera las cruzadas. Se narra con gran detalle el debate ventilado hasta 1941 entre portavoces falangistas y en el que hubiera coadyuvado a resolver como es debido la opinión del obispo Pla y Deniel en 1958: «La Iglesia no hubiera bendecido un mero pronunciamiento militar ni a un bando de una guerra civil: bendijo, sí, una Cruzada».

Las preguntas titulares del libro: ¿fascismo o Estado católico?; y la otra, de índole bizantinamente nominalista: ¿Cruzada o guerra civil?, visto el contenido de la obra, y sustituidos el impropio término fascismo por el propio de falangismo, bien pudieran ser contestadas con cuatro respuestas afirmativas.

Luis Lavaur.


 

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