LIBROS: Chile, las tres últimas décadas. Comentarios de J.L. Núñez al libro de Mario Correa Bascuñán.

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LIBROS: Chile, las tres últimas décadas. nº 87

Comentarios de J.L. Núñez al libro de Mario Correa Bascuñán.

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LIBROS: Chile, las tres últimas décadas

Correa Bascuñán, Mario: Chile, las tres últimas décadas, Santiago de Chile, 1996, 260 págs.

Mario Correa, rector de la Universidad O’Higgins, reúne en este volumen los documentos esenciales de la reciente historia chilena para que sus compatriotas no la olviden y, consecuentemente, para que no tengan que repetirla. Si ese riesgo de desmemoria, seguramente fomentada por los partitócratas, se da en el lugar de origen, mayores probabilidades hay de que los españoles ya no recuerden aquéllos acontecimientos.

Como candidato de la Unión Popular, una coalición de toda la izquierda, Salvador Allende obtuvo el 36, 6% de los votos mientras que el candidato conservador, Jorge Alessandri solo alcanzó el 34,9%. Sobre casi tres millones de votantes, el socialista logró una exigua mayoría relativa de treinta mil votos. Según la Constitución, correspondía al Congreso elegir entre los finalistas. Los democristianos decidieron apoyar a Allende con la condición de que aceptase un Estatuto de Garantías que se incorporaría a la Constitución. Allende lo aceptó, aunque pronto lo incumpliría en todas sus partes. Luego, declaró cínicamente que de lo que trataba era de «tener el gobierno».

Nacionalizaciones de la minería y de la industria, expropiaciones de fincas, endeudamiento público y emisión descontrolada de moneda fiduciaria hundieron la economía: el PIB descendió un 10%, el poder adquisitivo de los trabajadores se redujo a la mitad, la producción agropecuaria disminuyó en un tercio y hubo que importar alimentos, cuatro devaluaciones del escudo, sólo en un mes (agosto de 1972) la inflación batió un récord mundial del 22,7%.

Aparecieron las colas y el racionamiento. Una población hambrienta y crispada ocupaba las fincas, saqueaba los comercios. Desde el poder se atacó a la libertad de prensa y a la de enseñanza. Las huelgas paralizaron el país. Allende pidió armas a Fidel Castro que le envió toneladas por vía aérea para preparar la revolución. Y los terroríficos «tribunales populares» sembraron la angustia social.

El autor reproduce los requerimientos del Senado, de los partidos, del Tribunal Supremo, del Colegio de Abogados, y de medio centenar de instituciones conminando a Allende a renunciar y a convocar nuevas elecciones. El presidente frentepopulista desoyó tales voces y declaró su propósito de imponer el «socialismo marxista». La situación se hizo insostenible cuando los transportistas paralizaron las carreteras y cuando las amas de casa se lanzaron a la calle para, con el imponente ruido de centenares de miles de cacerolas, exigir la salida de Allende, ya entregado a la violencia de sus socios más extremistas.

Finalmente, el Ejército, requerido por las instituciones, se alzó. Allende se resistió en el Palacio de la Moneda y acabó suicidándose con la ametralladora que le había regalado Fidel Castro. Dejaba un país en ruinas.

Bajo el mandato del general Pinochet, Chile se ha convertido en el país más próspero de Hispanoamérica. Ese esfuerzo se realizó, como demuestra Correa, a pesar de los intentos de revolución y aún de magnicidio que patrocinaban la URSS y sus ejecutores. Pesqueros rusos desembarcaron en las playas toneladas de armamento, suficientes para dotar a tres divisiones. El Gobierno militar derrotó al terrorismo marxista y construyerón una economía estable y en constante crecimiento. Como declaró en Madrid el ex Presidente democristiano Eduardo Frei, «los militares han salvado a Chile».

Entre multitud de documentos, el autor reproduce la carta que el citado Eduardo Frei dirigió el 8 de noviembre de 1973 al presidente de la Unión Mundial de la Democracia cristiana explicando la progresiva deslegitimación de Allende y la inviabilidad de su política marxista.

La izquierda universal desencadenó una falsificadora campaña de prensa contra Pinochet que aún se arrastra por la prensa. Quizás el más denigratorio de los diarios españoles contra el nuevo Estado chileno fue el ABC. Todo un síntoma del lavado de cerebro que se ha impuesto al pueblo español hasta hacerle perder incluso la conciencia de la unidad nacional.

Este libro, casi exclusivamente documental, no convencerá a los que viven de sus tópicos sectarios y a los que se los creen. Son esos dos estratos que lúcidamente calificaba Spengler: la plebe sacerdotal y la plebe abisal.

J.L. Nuñez.


 

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