LIBROS: La verdad sobre Tierno Galván. Comentarios de Angel Maestro al libro de Cesar Alonso de los Rios.

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LIBROS: La verdad sobre Tierno Galván. nº 87

Comentarios de Angel Maestro al libro de Cesar Alonso de los Rios.

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LIBROS: La verdad sobre Tierno Galván

Alonso de los Ríos, César: La verdad sobre Tierno Galván, ed. Anaya, Madrid 1997, 294 págs.

Por encargo del Psoe, una directora de cine obtuvo de empresas de «atrezzo» teatral una impresionante carroza y seis caballos para transportar el cadáver de Tierno. Fue un espectáculo de humor negro, una caricatura del boato socialista real. Los publicitarios del partido cantaron los loores de su intelectual orgánico. Al cabo de once años y caído el muro de Berlín, nadie cita ni una idea de quien se decía «marxista» y «materialista histórico». Sólo queda el recuerdo de aquel entierro de cinemascope funambulesco. Ahora, el periodista Alonso de los Ríos acomete la empresa de mostrar algunas de las falsedades con que Tierno se fabricó un personaje y que trasladó, entre calculadas ambigüedades, a sus memorias publicadas en 1981.

Es mentira que Tiemo fuera soriano pues nació en Madrid. Jamás vivió en Valdeavellano de Tera, pueblo al que solía referirse y que abandonó su padre Alfredo en 1894 para ir como soldado voluntario a Cuba donde ascendió a sargento. Es falso que se tratara de una familia hidalga: su abuelo Julián ingresó en el ejército como cabo segundo. Su abuelo materno, Lucas Galván era capataz de peones camioneros.

También es falso que el ambiente familiar fuera izquierdista. En el Madrid rojo, el padre de Tierno fue detenido, y un amigo anarquista del hijo le salvó de la checa y del fusilamiento. Terminada la guerra civil, el padre de Tierno fue declarado adherido al Movimiento Nacional el 29 de agosto de 1939. El profesor fue movilizado con su quinta en el Ejército Rojo; pero jamás disparó un tiro y estuvo siempre en oficinas de retaguardia. Es igualmente falso que fuera perseguido por los vencedores. Obtuvo brillantes notas y el premio extraordinario en la licenciatura de Derecho. Se doctoró a los veinticuatro años. Apoyado por figuras destacadas del régimen, como Carlos Ollero, obtuvo una plaza de jefe de negociado en el Ministerio de Educación y cobró ese sueldo hasta que en 1955 fue declarado incompatible por una disposición general (desde sus cátedras de Murcia y Salamanca percibía ese otro sueldo en Madrid). Colaboró en el Instituto de Estudios Políticos y en su revista desde el primer número (enero de 1941). Sin que nadie le reprochara antecedentes oposicionistas de los que carecía, ganó una cátedra de Derecho Político en la Universidad de Murcia en 1948, antes de cumplir treinta años y habiendo publicado sólo algunas recensiones de libros.

Alonso de los Ríos concluye: «se inventó una personalidad soriana rural; una familia labradora imaginaria; una actividad militante en la guerra civil; una persecución política en la postguerra en contradicción con la brillantez de su carrera académica; una ideología marxista cuando aún estaba en una época que podríamos definir tecnocrática y regeneracionista; un supuesto republicanismo frente a su real monarquismo...» (p. 20).

Cuando se practica una «ética» situacionista e intrascendental, como es habitual en el socialismo real, se suele caer o en la corrupción o en el cinismo. Lenin preconizaba la mentira como método. El dramaturgo orgánico del marxismo, Bertoldo Brecht, era un embaucador y un miserable. La máscara hipócrita que ahora descubre Alonso de los Ríos no puede sorprender a quien conozca algo del marxismo. En esta ocasión, el autor se limita a lo anecdótico y externo, aunque, en una ocasión, afirma, con razón, que Tierno no sabía idiomas y que sus numerosas «traducciones» eran obra de su mujer, generalmente indirectas a través del francés. En su día, un crítico denunció errores en todos los vocablos latinos que citaba Tierno. Cuando el autor penetre en el fondo de la obra impresa de Tierno encontrará plagios, retoricismo y dislates. Ejemplos de esto último en su libro Acotaciones a la Historia ( 1964).

Así era el intelectual orgánico del socialismo español. Los cien años de cultura han sido como los cien años de honradez. Un mito.

Angel Maestro.


 

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