LIBROS: Etica de
la libertad
Rothbard,
Murray N.: Etica de la libertad, trad. esp. Ed. Unión
Editorial, Madrid, 1995, 384 págs.
Rothbard (1926-1995) publicó a los veinticinco años un
monumental tratado de Economía política, reimpreso por
última vez en 1994, que le situaba en la escuela liberal
austriaca; pero luego fue distanciándose de su maestro
Mises y adoptando posiciones anarquistas. En esa línea
se sitúan sus libros Power and State (1970) y, sobre
todo, The Ethics of liberty (1982), que ahora aparece
limpiamente traducido al español. Fue profesor de la
Universidad de Nevada (USA).
El punto de partida filosófico de Rothbard es el
iusnaturalismo en su forma más radical pues no concibe
la ley natural como una expresión de la voluntad divina,
sino como algo propio de la naturaleza,
independientemente no ya de dicha voluntad, sino incluso
de la existencia de Dios. Enlaza de este modo con algunos
tomistas del medievo y de la escuela de Salamanca. Entre
los derechos naturales, aparece en lugar destacado el de
propiedad.
El autor defiende un concepto negativo de la libertad
como «ausencia de interferencias o invasiones físicas
contra las personas y las propiedades».
Consecuentemente, lleva a cabo una demoledora crítica
del Estado. Este es su juicio principal: «El Estado es
una organización criminal coactiva que se apoya en la
institución de un sistema de impuestos-latrocinios de
amplia escala, y se mantiene impune porque se las ingenia
para conseguir el respaldo de la mayoría (no de cada uno
de los ciudadanos) al asegurarse su colaboración y la
alianza de un grupo de intelectuales que crean opinión y
a los que recompensa con una participación en la esfera
de su poder y de su botín». Para el autor, los
impuestos son «un robo a gran escala» y recomienda
hacer todo lo posible para no pagarlos. El anarquismo de
Rothbard es tan radical que combate duramente incluso los
modelos de Estado mínimo, con el de Nozick.
Paralelamente, analiza los métodos supuestamente
democráticos y pone a plena luz las ficciones en que se
apoyan los procedimientos para determinar unas mayorías
que casi nunca lo son.
El estilo del autor es de meridiana claridad; los juicios
son rotundos; el conocimiento de la bibliografía
librecambista es muy extenso; y la capacidad dialéctica
es eminente. Aunque las críticas antiestatistas de
Rothbard están en gran parte justificadas, su ideal
anarquista es utópico. Pero los liberales encontrarán
un arsenal de argumentos en la obra de este pensador
audaz, independiente y agudo.
A. Landa
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