LIBROS: Sociedad
Digital
Terceiro,
José: Sociedad digital, ed. Alianza, Madrid 1996, 248
págs.
El autor, catedrático de Economía aplicada, acomete en
este libro la primera vulgarización española sobre el
significado y las consecuencias de la información
digitalizada y de la inteligencia artificial.
El dato fundamental es que se trata de una tecnología
que se desarrolla exponencialmente y, por lo tanto, a
velocidad imprevisible. Y cita el ejemplo clásico: la
primera máquina pensante Mark I, construida en 1943,
ocupaba quince metros; un ordenador de similares
capacidades apenas ocuparía hoy un centímetro. No es
sólo un proceso de miniaturización, sino de
multiplicación de capacidades: un ordenador acaba de
derrotar al mejor ajedrecista. La capacidad mecánica de
cálculo ya es inmensamente superior a la humana. A estos
avances se suman los de la comunicación inalámbrica y
por cable. Estamos viviendo la revolución tecnológica
más intensa de la Historia. A nuestra época, el autor
la denomina, modestamente, el Infolítico Inferior.
Los últimos capítulos están consagrados a los efectos
sociales. Enumeraremos algunos de ellos. Para muchos
trabajos no será necesario desplazarse a una oficina
porque se podrán despachar desde casa. Los comercios e
hipermercados serán accesibles desde los domicilios. Las
aulas vendrán a las residencias particulares a través
de la pequeña pantalla y se podrá realizar desde la
propia butaca todo género de estudios. El libro se
convertirá en un objeto de lujo y capricho pues toda la
información sera asequible electrónicamente. Las
comunicaciones se harán a la velocidad de la luz.
Tampoco hará falta imprimir periódicos (apenas se
consumirá papel). Casi desaparecerá el dinero en
billetes o metálico, sustituido por el electrónico.
El impacto sobre la política puede ser trascendental.
Será posible el plebiscito y el referéndum permanentes,
es decir, la instantánea consulta a la población sobre
cualquier decisión pública. Sera innecesaria la
democracia llamada representativa donde unos diputados
deciden lo que les parece oportuno durante unos años
hasta la convocatoria de nuevas elecciones. Además, el
gobernante estará sometido constantemente a la
comunicación interactiva con el gobernado. Los
Parlamentos, las urnas y demás parafernalia democrática
¿tendrán algún sentido?.
Claro que el Infolítico no será un paraíso porque
planteará problemas tecnológicos nuevos: la pérdida de
la privacidad, el robo de información y de dinero, la
extensión de la pornografía y del terrorismo, la
difuminación de la propiedad intelectual, el
autodiagnóstico y la automedicación, el incremento del
paro, etc. Pero lo más estructural quizás sea, como
denuncia el autor, la estratificación de las sociedades
en clases muy diferenciadas según su preparación para
utilizar las nuevas tecnologías; los incapaces
constituirán un proletariado irredimible. Otro gran
peligro es el de los canales de información
monopolísticos que podrían alienar completamente a las
masas mediante un adoctrinamiento unívoco y orientado,
quizás explotador.
En fin, perdimos el paraíso para no regresar, y tampoco
lo conseguiremos en el futuro Infolítico Superior. Y,
sobre todo, mientras no se logren mutaciones específicas
muy perfectivas, con grandes ordenadores o sin ellos, el
hombre se enfrentará a los mismos problemas esenciales:
el de la autoaceptación, el de la convivencia, el de la
felicidad y el del último destino.
Libro muy documentado, asequible al lector culto, y rico
en sugerencias y extrapolaciones que ayudan a entrever el
mañana.
A. Landa
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